"Por sus actos los conoceréis". Los cristianos tienen muy fácil determinar si Isabel Díaz Ayuso -IDA- es una idiota o una psicópata. El evangelio siempre tiene palabras para discriminar entre los verdaderos y falsos profetas. Dice Jesús, que el árbol siempre da sus frutos. Es decir, la obra concreta y no la palabra, es la verificación. No es necesario jugártela a los chinos o a la ruleta rusa, para un diagnóstico final y certero. Si pretendemos encontrar en la Presidenta de Madrid un perfil acomodado al DSM-VI -Manual de diagnóstico de las enfermedades mentales-, nos equivocamos. Tiene de todo, como en botica. Lo más seguro es que se encuentre en un continuo entre la idiocia y la psicopatía. Es lo que algunos psiquiatras diagnostican familiarmente como "tonti-locas".
El idiota o la idiota, suele hacer y decir tonterías y el psicópata, puede representar papeles diversos según las circunstancias, pudiendo llorar o reír sin emociones reales. Dicen que los cocodrilo, mientras lloran, devoran a sus presas. Pero para ser un psicópata con eficacia de empresa, lo sustantivo no es matar de golpe, basta con ser destructor para tener algún grado de psicopatía. Sí, conocemos a muchos. Las estadísticas muestran que al menos un 4% de la población, padecen este patrón de personalidad que sufrimos el resto de humanos. Depredación social, cuando se tiene poder político, económico o jurídico. ¿Quién no conoce algún caso, en el que utilizando la falta de empatía y el poder social se haya producido una persecución contra un administrado, una mujer, un trabajador, un emigrante o un homosexual.
En el caso de IDA, de pasear perritos de Esperanza Aguirre, de quién arranca su metodología psicopática, pasó a desgobernar Madrid. Y fue de ocurrencia en ocurrencia con los "concebidos no nacidos", "Madrid apasionante colapsada de coches a las tres de la mañana","todo lo que dice VOX está contenido en el PP", o con su "a nadie le gusta que le quiten su empleo basura", "en el aire no hay virus", y la penúltima, para justificar estar en contra del estado de alarma: "todos los días hay atropellos y por eso no prohíbes los coches ...
Al comenzar la pandemia, pierde dos aviones chinos, deja de contabilizar fallecidos en residencias de mayores, se muestra en contra de la Renta Mínima Vital, despide a sanitarios que han dado la cara. En los comedores escolares, a niños en exclusión social, les da de comer todos los días del Teleppiza con Coca-Cola, argumentando que los podemitas les hubieran dado comida venezolana. Finalmente, en la clausura de IFEMA, la despedida es más propia de plató y de fiesta de San Isidro con bocatas de calamares, agarrándose a los muertos para que otros voten por ellos.
No, más que tonta, responde a esa actitud ideológica neoliberal de considerar que todos nos merecemos lo que tenemos. Por eso, ese desprecio a desfavorecidos que solo se utilizan para reír, llorar o hacerse una fotografía como plañidera bien pagá. Además, con su actitud, cuestiona las reglas del estado de alarma. Se trata de desgastar al gobierno. Sabe que si un gobierno como el de Madrid lanza determinados mensajes, van a ser reafirmados por los defensores de la libertad personal sobre la de los demás. Y sí, hay ideología detrás. Y un asesor de imagen que sigue bebiendo.
Muchos piensan que la pandemia ha pasado, pero no, la pandemia son gente como IDA. Una plañidera, que abandona su responsabilidad en la reunión de Presidentes de CCAA para ir a llorar a la Almudena y de paso, hacer un llamamiento a la desobediencia que genere el caldo de cultivo de los que quieren gobernar, a toda costa, habiendo perdido en las urnas. Por sus actos, los diagnosticaréis.