domingo, 6 de enero de 2019

Carta de un extremeño a Pedro Sánchez




Estimado Presidente de Gobierno, Pedro Sánchez: Para 2019, los extremeños queremos ver en los presupuestos, negro sobre blanco, financiación con acento extremeño. Nos lo merecemos porque durante siglos hemos sido demasiado buenos. Confío en que sean aprobados para acabar con el austericidio que han recortado derechos en toda España, pero que en mi tierra se amplifican más. Me agrada que su gobierno tome conciencia de los déficit que tenemos, donde los anteriores gobiernos sólo demostraron su ceguera y dispusieron inversiones para hacer más ricos a los ricos.


Somos buena gente pero no estamos dispuestos a pasar por gilipollas. El aluvión de votos que salen de Extremadura para tu partido os lo tenéis que ganar. Nuestro problema secular no es sólo el #TrenDigno, son infraestructuras de distinta índole, productivas,transportes,equipamientos... 

Queremos converger con Europa, pero antes lo queremos hacer con España para que el talento de nuestros emigrantes deje de generar plusvalía en Madrid, Cataluña o País Vasco y comience a hacerlo en nuestra comunidad. Porque esto no puede ir de derechos históricos cada vez más acumulativos para mantener privilegios. Cada pueblo tiene su historia y en el caso de Extremadura podemos remontarnos a la época romana cuando todo el oeste de la península gozaba de la calzada Ruta de la Plata que la vertebraba a través de su Emerita Augusta. 

Más que el PER, de indudable eficacia y que ha salido muy barato al estado, para mantener a nuestra población, necesitamos apuestas tecnológicas e industriales en una tierra de sol, donde nos sobra la energía. No, no pido que nos regalen una SEAT como en Barcelona, pero no se nos joda más con una tierra verde para que vivan sólo los pájaros.

Podría alargarme mucho más, pero muchos extremeños y extremeñas pedimos poco; tan sólo infraestructuras equiparables al resto de España. No queremos seguir siendo INDEPENDIENTES de un país tan querido por nosotros. Yo, confieso, que estoy muy harto de capataces al servicio de los de siempre, a los que prometo lucha hasta el final por querer que mi tierra siga siendo su reducto de caza y cortijo. Por eso, miraré los Presupuestos con lupa. Y confío que el PP en general y Monago en particular, apruebe por su patriotismo y amor a esta tierra de la que tanto han sacado. ¿Cómo oponerse a 6000 millones de euros en políticas sociales, infraestructuras o servicios públicos?. 

Yo respaldo sin fisuras sus medidas pactadas con sindicatos y otras fuerzas políticas, que beneficiarán a más de 200.000 pensionista extremeños con una subida según IPC, a 60.000 trabajadores-as de nuestra comunidad con la subida del S.M.I. a 900 euros y a otros 80.000 servidores públicos con una subida salarial del 2,2%. Pero necesitamos hechos para evitar la divergencia entre el norte y sur de España. Sería un acierto que el consejo de ministros anunciado para celebrarse en Mérida, próximamente, viniese acompañado de medidas, planes y financiación  concreta. 

No me cabe ninguna duda del apoyo final de los nacionalistas porque supondrá mucho dinero para sus autonomías, tras los recortes de los que fueron lideres y cómplices, y por ende para nuestros paisanos emigrantes y resto de trabajadores que han visto recortados y privatizados sus servicios públicos.

Lo dicho, harto pero esperanzado porque a una persona de izquierda ningún corrupto le quitará nunca la ilusión y la lucha. Agradeciéndole de antemano su atención por nuestra tierra, queda mi voto pendiente de los Presupuestos Generales del Estado. Gracias y Salud.

miércoles, 2 de enero de 2019

Amor América.El Canto General de Neruda en la escuela



Amor América

Antes de la peluca y la casaca 
fueron los ríos, ríos arteriales, 
fueron las cordilleras, en cuya onda raída
el cóndor o la nieve parecían inmóviles: 
fue la humedad y la espesura, el trueno
sin nombre todavía, las pampas planetarias. 

El hombre tierra fue, vasija, párpado
del barro trémulo, forma de la arcilla, 
fue cántaro Caribe, piedra chibcha,
copa imperial o sílice araucana. 
Tierno y sangriento fue, pero en la empuñadura
de su arma de cristal humedecido,
las iniciales de la tierra estaban escritas. 

Nadie pudo
recordarlas después: el viento 
las olvidó, el idioma del agua
fue enterrado, las claves se perdieron
o se inundaron de silencio o sangre. 

No se perdió la vida, hermanos pastorales. 
Pero como una rosa salvaje
cayó una gota roja en la espesura
y se apagó una lámpara de tierra.

Yo estoy aquí para contar la historia.
Desde la paz del búfalo
hasta las azotadas arenas
de la tierra final, en las espumas
acumuladas de la luz antártica,
y por las madrigueras despenadas
de la sombría paz venezolana,
te busqué, padre mío, 
joven guerrero de tiniebla y cobre
o tú, planta nupcial, cabellera indomable,
madre caimán, metálica paloma. 

Yo, incásico del légamo,
toqué la piedra y dije:
¿Quién me espera? Y apreté la mano
sobre un puñado de cristal vacío.
Pero anduve entre flores zapotecas
y dulce era la luz como un venado,
y era la sombra como un párpado verde. 

Tierra mía sin nombre, sin América,
estambre equinoccial, lanza de púrpura,
tu aroma me trepó por las raíces
hasta la copa que bebía, hasta la más delgada
palabra aún no nacida de mi boca.


Enlace al concierto de Canto General, en su poema: Amor América, interpretado por María Farandouri y dirigido por Mikis Theodorakis:  https://www.youtube.com/watch?v=VIGLEOCsFIw


Pablo Neruda comenzó a componer el Canto general en 1938. El poeta chileno explicó en sus memorias que lo consideraba como su libro más importante. Lo concibió como un "proyecto poético monumental" que aborda la historia de Latinoamérica siguiendo los antiguos cantos épicos. Hace un repaso por las circunstancias históricas en las que el manuscrito se originó. Y también fueron excepcionales las que rodearon la primera edición del libro en 1950.​ La edición original que se imprimió en México incluyó ilustraciones de los  muralistas mexicanos Diego Rivera y David Alfaro Siqueiro. 
El Canto General consta de quince secciones, 231 poemas y más de quince mil versos.

Amor América es una visión que tiene el poeta sobre la virginalidad del continente americano. Un juicio lírico a un historicismo partidista, exaltando la colonización europea. Neruda quiere expresar que la historia de América de norte a sur, desde su origen, es la historia del hombre nacido de la naturaleza, desde donde debe enfrentarse a elementos hostiles, luchando por su destino y libertad. La historia del continente, no comienza con la historia oficial a partir de 1492, que falsea la historia, desde su perspectiva, rica en culturas que existían en el continente. La civilización no comienza con el descubrimiento de América. 

El Canto General reúne a lo largo de sus poemas, elementos heterogéneos que realzan su carácter mítico, épico, lírico, autobiográfico, bañados de dramatización histórica y personal. La visión de Neruda sobre la historia de América, la presenta como una continua lucha entre dominadores y dominados. Su propuesta de unión, reivindicación y conquista del poder por las clases oprimidas, aparece en esta obra junto a elementos de naturaleza cosmogónica, o profética.


El tema principal en el poema Amor América del poeta Pablo Neruda es la recuperación de una identidad perdida.
El poema puede ser dividido en tres partes:


  1. La primera, va del verso uno al verso trece. El origen y la antigüedad de América se refleja en la siguiente cita: “Antes de la peluca y la casaca / fueron los ríos, ríos arteriales”.  Neruda muestra la antigüedad del continente mediante esta metáfora. La referencia de la llegada de los europeos a América, contaminando civilizaciones previas y  a la propia tierra. El poeta habla con nostalgia de la América anterior a la conquista. 
    1. De cómo se ha oscurecido su cultura en su contacto con el modelo europeo impuesto con la fuerza. Toda la hermosura de la tierra y de la naturaleza destruida por la acción de los conquistadores. 
    2. El hipérbaton -el hombre tierra fue...- marca la simbiosis del género humano con la naturaleza, situando el origen del hombre en la tierra para señalar su procedencia natural desde ella. 
    3. El hombre se forma de la sustancia tierra-arcilla. Las variedades del hombre americano son todas térreas, minerales, poniendo de relieve Neruda, tanto la humanización de las cosas como la raíz natural del hombre americano, estrechamente unido al espacio, a la tierra de la que nace. El vínculo con la tierra posibilita que las primeras civilizaciones indoamericanas, se presenten en un tono positivo y virginal. Por ello, su poder, las armas con las que se eleva sobre la naturaleza, no dejan de ser emanación de ella. 
    4. El sustantivo "cristal" se muestra como la nitidez límpida y transparente del origen del hombre y de la tierra. A la vez, que el adjetivo "humedecido" remite a su vez a valores humanos y a su fertilidad mediante el sudor del trabajo. La llegada de los colonizadores señala un antes y un después en «Amor América». 
    5. Después llega la degradación y el alejamiento del origen. Desnaturalización que irrumpe con lo artificial y superfluo de la peluca y la casaca. La colonización, desconocedora de las iniciales de la tierra, del idioma del agua -transparente y límpido-, de las claves, determinó que se rompiera la comunicación entre el hombre y la naturaleza.
  2. La segunda, del verso catorce al veintidós, explica la llegada de los colonizadores y su intervención rompiendo la identidad de América. En la cita, “Nadie pudo /recordarlas después: el viento /las olvidó, el idioma del agua / fue enterrado, las claves se perdieron / o se inundaron de silencio o sangre”, se aprecia la pérdida de identidad de los pueblos originarios, su extinción en algunos casos, la contaminación con la llegada de otras culturas. 
    1. La idea de "La lámpara en la tierra", significa la luz embrionaria de la tierra, expresión de fertilidad simbolizada por una anaconda, no nacida de un Dios trascendente y creador. 
    2. La idea regeneradora de la tierra significa la esperanza  que superará a fuerzas opuestas a la luz, que desprende la tierra. Parece indudable que lampara es un germen de luz que puede debilitarse pero no extinguirse
  3. Del verso veintitrés al final: Pablo Neruda, con su militancia, se presenta como una voz para contar la intrahistoria de América, presentando una descripción del continente antes de la colonización. "Yo estoy aquí para contar la historia". 

Actividades relacionadas con el poema, Amor América:

  1. Introducir la figura del chileno, Pablo Neruda, como una de las grandes referencias de la poesía en lengua castellana. 
  2. Situar el descubrimiento de América como un hecho histórico que determina cambios estructurales y culturales en este continente.
  3. Hablar de las Civilizaciones indígenas que había antes de la colonización de 1492
  4. Identificar y enumerar los países que colonizaron algún espacio del continente, tanto en América del Norte como América del Sur.
  5. Señalar las metáforas que encuentras en el poema y trabajar su significación.
  6. Estudiar el vocabulario de palabras cuyo significado desconoces.
  7. Identificar y escribir una relación de nombres propios, comunes, verbos, adjetivos y pronombres, que aparecen en el poema.
  8. Señala determinantes según sean artículos, demostrativos, posesivos y numerales que aparecen en el poema...
  9. Escribir palabras y clasificarlas,  según sea su acentuación en Agudas, Llanas y Esdrújulas.
  10. Estudiar los conceptos de mito, lírica, crónica y descripción. 
  11. Elaboración de frases que contemplen las palabras que desconocíamos.
  12. Explorar otros poemas del Canto General: Vienen los pájaros, Vegetaciones, Algunas bestias, Los ríos acuden... para estudiar el vocabulario relacionado con la flora y fauna de América.   
  • Poemas en la escuela: 


miércoles, 26 de diciembre de 2018

Alicia, en el país de los milicos.

A Alicia Dolores Martínez, una sobreviviente, con la que tuve la fortuna de compartir un tiempo. Una mujer a la que admiré y sigo admirando. Con la que aprendí lo importante que es la memoria. A la que le debía, después de 35 años, este relato reducido de su historia. A todos sus iguales y "desaparecidos".


No recuerdo cómo pero al poco tiempo de comenzar psicología, conozco a Alicia, una argentina que trabaja con una abogada laboralista de CCOO, cerca del Arco del Triunfo. Barcelona ha comenzado a poblarse de argentinos, uruguayos, paraguayos y chilenos que huyen de las dictaduras militares y su presencia se hace sentir. Son tiempos de indignación por la barbarie que azota Sudamérica. Alicia, había llegado a España a finales de 1978 y había vivido en Madrid y luego en Pontevedra, de donde era oriundo su padre. Llevaría algún tiempo más que yo en Barcelona y hasta es posible que coincidiéramos en algún momento viviendo los dos en Madrid cuando yo trabajaba de administrativo precario tras terminar magisterio.

Alicia es hija y nieta de republicanos españoles. Su padre, como casi todos los gallegos, tiene un colmado en una esquina de un barrio de Buenos Aires.  Para evitar el hambre y siendo un adolescente, marcha de Vilarchan, su aldea, a Buenos Aires, para volver a España alistado en las Brigadas Internacionales. En el sótano de la finca, Alicia, cuando aún no tiene los diez años, por petición de su padre, le lee textos comunistas y se alimenta de lecturas imposibles como si fueran cuentos de los hermanos Grimm. Y termina creyendo que será una princesita en un país de iguales. Baila malambo, son, merengue y cumbia. Aprende a tocar el piano que le sirve para ganarse la vida con ello, tiempo después, por Sudamérica, sin otro objetivo que sobrevivir. En condiciones normales, casi con seguridad, la vida de Alicia habría sido otra bien distinta; puede que no hubiera llegado más allá del barrio de las Flores, pero Perón había muerto el primero de julio de 1974, y la bruja de su esposa, Isabel, dirigida por el Brujo López Rega gobernaban el país desde la zafiedad y las señales espiritistas.

Muy joven, saca el mejor expediente en unas oposiciones que la sitúan en un puesto del ministerio de defensa argentino donde pronto tiene acceso a información significativa. Toma el té con la sobrina del general Benjamín Menéndez, que en 1982 entrega las Islas Malvinas y puede decirse que es considerada como una de los suyos. Eficiente, metódica y disciplinada. Por las tardes, estudia antropología en los libros y en la facultad, y por las noches colabora con las dinámicas de movilización del barrio. Se la está jugando, pero a ella nada le puede pasar. Tiene un Manual del Montonero que le da todas las respuestas para anticiparse al enemigo. En la universidad, pasa desapercibida en unos tiempos donde, como en cualquier universidad, puede jugarse a la revolución y a lo sumo, aparentemente, los estudiantes pueden quemarse con la cucharita del café que tomaban todas las tardes en la cantina de la facultad. Luego, la realidad fue otra bien distinta.

Nada parecía a lo que se estaba urdiendo. Pasaba información logística, era una secretaria valorada con cinco años de experiencia, estaba casada, también estudiaba etnología, hasta que un día, al entrar en la oficina, percibió silencios que hablaban, miradas asustadas y despachos que con una rapidez inusual quedaban desiertos. ¿Qué hacer cuando el Manual del Montonero no contempla una solución mágica para una escapada urgente? Por fin suena la alarma del fin de la jornada y corre a casa de su madre para despedirse. Al salir de allí, la meten en un Ford Falcon verde. Una capucha, unos grilletes en sus piernas. Ella sabe que ha sido trasladada, por el ruido de los aviones, a una cárcel de tortura cerca del aeropuerto de Ezeiza. Golpeada y picaneada en su geografía  y proyecto de vida. Y piensa: “Ya no podré tener hijos”.

Alicia tiene veintitrés años y su destino gira para ver obligatoriamente un mundo que seguro no quiere ver. El mundo no soñado, nunca imaginado. Nunca, era nunca. Nada, a partir de ese momento vuelve a ser igual. Su imaginación no puede anticipar lo que va a pasar. La resistencia que conoce su cuerpo y su cabeza es inimaginable para ella. El miedo que la abraza en ese momento no lo tenía previsto. Como no lo estaba el dolor, la soledad o el horror.

Ya no habrá olor a mermelada de ciruela casera, ya no se incrustará entre las entretelas de su vestido. No imagina nada. No anticipa todas las altas cotas de soledad y dolor que una sobreviviente puede llegar a soportar. Y entonces, le toca llorar en Perú, Ecuador, Colombia y Panamá. Llegan y vienen las voces y los silencios. Voces de gente oscura y silencios que hablan de los renglones que retuercen a Cesar Vallejo, García Márquez o a Chabuca Granda.

Su vieja presenta varios habeas corpus y es “aparecida” en el penal de Villa Devoto. Obtiene una absolución judicial solicitando una opción para salir del país, obteniendo asilo político en Perú, en libertad vigilada para al final terminar en el penal de Callao. Solo por la actuación de Amnistía y el gobierno de Suecia, la ponen en la frontera con Ecuador. Suerte que aún no había llegado Videla, ni Massera con la ESMA de la picana, aunque a ella se la dieran, y de los desaparecidos en el Mar de Plata.  

Había comenzado forzadamente, a conocer mundo. Un poquito a pie y otro poco caminando. Aquí sembraba camote, allí vendía libros, allá tocaba el piano o ejercía de antropóloga circunstancial conviviendo con comunidades quechuas, conociendo el poder del shamán y la ayahuasca. Todo un trabajo de campo en unas prácticas forzadas para aplicar las teorías de Levis-Strauss.

Y pasa por Guayaquil, Cuenca, y Quito sin más equipaje que su austera presencia. Atraviesa Pasto, Cali, Bogotá, Guatemala, siendo olmeca en México.  Recorre Chichén Itzá y Uxmal. Llora en el Templo de los Guerreros de Chichén Itzá. En Palenque, en el templo del Sol. Y en Tikal. Le ofrecen esmeraldas en Cali que no puede comprar. Pisa la tierra incaica, la maya y la azteca. O es fusilada simuladamente en Panamá. En casi todos esos espacios siderales, llora. Porque casi todo son golpes. Pum-Pum, Pum-Pum… Alicia, ha dejado de jugar con su muñeca Gracielita, y ya no baila en el teatro de Pompeya, ni sueña con la varita mágica de Merlín para cambiar el mundo.

Cuántas veladas conversando con ella. Ella siempre con un cigarro en la mano, de dedos largos, y yo intentando entender ese bucle histórico que tiene enredado a toda Argentina con el movimiento peronista. ¿Qué es el peronismo? ¿Izquierda, derecha o nacional populismo? O simplemente, una engañifa por la que ella se había jugado el pellejo y estaba, ahora, en Barcelona. 
--¿Pero cómo puedes ser de izquierdas y peronista, Alicia?
--Vos sos un pelotudo, flaco. ¿Entonces tampoco podrás entender que haya católicos con barrigas irreverentes en la Iglesia de Roma y defensores de la teología de la liberación medio famélicos?

Lo que se inicia como una amistad muy activa de debate político, acaba en una relación afectiva muy intensa. Yo la llamo “gallega” y ella a mí, “flaco”. El tiempo que estuvimos juntos es un aldabonazo de experiencias para mí. Ella es unos años mayor que yo y me abduce su personalidad bregada. Somos dos nostálgicos de nuestra tierra y tenemos la pregunta recurrente de cuándo volveremos a nuestros planetas territoriales. De ellos, nos sentíamos arrancados. A ella, le llega con dificultad el mate y el dulce de leche y a mí me falta el oxígeno de mis encinas.

Alicia es para mí, sin duda, la primera referencia de persona superviviente, empoderada, activa, inteligente e inquietante. Vivía sola cerca del metro de Fontana y solamente por su forma de hablar y de construir todos sus relatos, respondía al estereotipo freudiano argentino. Mantiene contactos con su colonia de forma metódica porque dice que todos los argentinos estaban neuróticos y que su apuesta por vivir, acá en Barcelona con su gente, la había propiciado desagradables desencuentros. Y así estaba, psicoanalizándose todo lo que podía. ¿Cómo no entender la situación compulsiva de una población que llega a España, con urgencias y perseguida?

La primera vez que me invita a cenar me lleva a un restaurante argentino y como una milanesa para comprobar si eran diferentes a los filetes empanados. Los intercambios gastronómicos entre los dos son curiosos y ella conoce por primera vez las migas o el gazpacho. Yo no puedo con el mate.

Recuerdo paseos por las ramblas de Barcelona, agarrados de la mano. De pronto, una sacudida de su brazo en forma de calambre llega hasta las puntas de mis dedos. “¿Qué te pasa, Alicia? Nos hemos cruzado con una pareja de policías armadas, y ella dice: “Ha pasado la cana”. Otras veces, la acompaño a “mostrarse”, cada cierto tiempo en la sede del Alto Comisionado de las Naciones Unidas de Ayuda al Refugiado -ACNUR- o a un centro médico porque me cuenta que tiene que hacerse unas revisiones, pero tan solo apunto a intuir el contexto en el que ella se mueve. Apenas nos hemos conocido y aunque yo sospecho cosas, entiendo que hay que dejar que madure la necesidad de verbalizar. Está elaborando algo parecido a un duelo donde yo llego a atisbar sus precedentes más inmediatos.   

En la terraza de su apartamento de Bretón de los Herreros, pasamos las mañanas de domingo cuando el sol se deja atrapar sin riesgo de que su dureza nos arrecie la piel o nos socave los sesos. Allí, hablamos, de su viaje nunca por ella imaginado.
--¿En qué momento te jodieron la vida, gallega?
--Al morir Perón, todo fue un quilombo.

Desde el mismo momento de su muerte, desde el ascenso a la presidencia de Isabelita Perón en 1973, desde la guerra fría entre el bloque comunista y los Estados Unidos, desde la derrota de los gringos en la Guerra del Vietnam, desde la implosión de los partidos comunistas en Europa o el estallido de las bandas armadas como IRA, Brigadas Rojas o ETA. Entonces, la Argentina era la excepción del Cono Sur manteniendo a duras penas un régimen democrático. El resto de países vecinos estaban ya gobernados por las dictaduras de las botas militares: Banzer en Bolivia, Geisel en Brasil, Pinochet en Chile, Stroessner en Paraguay y Bordaberry en Uruguay propiciadas y financiadas por Estados Unidos. 

Se habían producido todas las confluencias necesarias en una infernal dirección para que Alicia saliera de su barrio, conociera otros países, tuviera múltiples oficios, practicara la antropología y así poder describir yo una gota de su historia. Si mi padre me decía que yo sabría, al hacerme mayor, lo que era el valor de una factura, Alicia supo lo que significaba el dolor de una factura por algo que no compró, ni soñó.
--Si, flaco, desde que Isabelita se echó en brazos del Brujo y este en manos de las facciones más derechizadas del peronismo, organizando una fuerza parapolicial denominada Alianza Anticomunista Argentina, que hostigó, secuestró, cercó, torturó, y asesinó sin control a lo más molesto de la izquierda pampera.

Ahí, comenzó todo. Con el inevitable abandono de la izquierda peronista a un gobierno escorado, de pronto, a la extrema derecha, disputando la autoridad a la viuda de Perón como movimiento Montonero. Es en ese mismo momento de tránsito a la clandestinidad en diciembre de aquel año cuando Alicia dejó de ver a su muñeca Graciela, de tocar el piano, de trasnochar con Mahler, Freud o Lacan. De tomar café o mate con su marido Melquiades y con todos sus amigos.

En ese fugaz tránsito a la clandestinidad, cuando el olor a mermelada de ciruela casera dejó de incrustarse entre las entretelas de su vestido, un día aciago de diciembre de ese mismo año, un escuadrón de la temida triple A la estaba esperando en casa de su madre, en un Ford Falcon verde.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Buscando empleo. Barcelona,1979.



A mis compañeras: Alberto, Dolors, Fátima, Jesús, Maruja, Paz, Mª Jesús, Mª Luisa, Montse, Pilar,  Rosa, Tino. A mi directora de "Escoles Betsaida", Maria Mateu. Y a los que vinieron después. Aún seguimos compartiendo y reconociéndonos. 

Comienza el segundo año de vértigo en el paro. Hay que ir anticipando por dónde organizaré en septiembre la gira para la búsqueda de trabajo. Y todo apunta a Barcelona. 

Con doce mil pesetas que he conseguido con las clases particulares de aquel verano, inicio el viaje a la capital catalana. Me acompaña una dirección en Badalona, una soledad atenuada por mi edad y un miedo que es superado por la asfixia que me provoca mi pueblo. En Plasencia, se han acabado los espacios amigos porque casi todos marcharon. Ya es notoria la crisis del petróleo, arrastrada desde mil novecientos setenta y tres, y se evidencia, con precisión, en estos momentos. ¡Malos tiempos!

Mi madre me regala una bolsa de viaje y la llena de ropa. "La muda que nunca falte, hijo". Unos bocadillos y algún libro que no recuerdo. En Madrid, subo al tren que sale por la noche de Chamartín para Barcelona, y experimento un triunfo parcial al sentir que se pone en movimiento. El vagón tiene la calidez de la madera que sostiene fotografías enmarcadas de trenes y estaciones. Una auténtica pieza art-decó. Las redecillas se extienden por sus paredes, sobre las que depositar bolsas con comida para el viaje o algún periódico para la ocasión, que coronan confortables asientos de tonalidad carmelita claro. De tanto en tanto, el revisor abre la puerta del compartimento, enciende la luz y reclama el billete a un nuevo viajero.

En el compartimento que me toca, concilio con emigrantes que vuelven a su trabajo tras las vacaciones de verano. Cuando se apaga la luz de nuestro vagón; viene el sueño de aquella compaña, animado por el traqueteo del tren. A mí, aún me queda excitación para no dormir y seguir soñando la sintonía de una canción de Manolo Escobar en la voz de Serrat: “Que bonita es Badalona”. ¡A su encuentro voy!

Bajo en Paseo de Gracia por indicación del revisor. Cuando salgo al exterior soy consciente de que he llegado a un océano urbano. Pregunto cómo ir a Badalona y me indican el autobús más cercano. Al subir, pido un billete y doy los buenos días al conductor y a todo el pasaje. Con inmediatez, intuyo que todos han entrado en conmoción; el conductor levanta los ojos del cajetín de billetes y me mira con displicencia, sin abrir la boca, volviendo a bajar su mirada a sus asuntos y dándome el cambio. El resto de la parroquia, como si fuera una orquesta acoplada, con sus ojos y al unísono, se detiene fijamente en mí preguntándose sobre el planeta del que he caído. Solo entonces, entiendo una definición sobre inteligencia que viene a decir que es la capacidad de adaptarse al medio. Debo ser más selectivo con mis salutaciones sin que por ello comience a ser un grosero. Esto ya no es el pueblo.

Comienza la búsqueda de una escuela que tenga alguna vacante. Cada día, desde el barrio de la Salud de Badalona, organizo la expedición con más brújula en mano que un mapa de la ciudad y buen calzado para andar. Cuando me pierdo, pregunto a la gente del barrio. Badalona, al ser una localidad de emigrantes ha tenido que improvisar escuelas privadas; muchas de ellas en inmuebles que puede parecer cualquier cosa menos una escuela.

Pasan los días y muere la segunda semana. Diez, treinta, cincuenta escuelas pateadas. La suerte no acompaña. Estoy pensando en una alternativa. En Nicaragua se ha abierto un proceso revolucionario y se ha intensificado en julio de este año entrando las columnas sandinistas en Managua. Una de las prioridades del reciente gobierno del Frente Sandinista es reducir drásticamente los niveles de analfabetismo situado en un cincuenta por ciento de la población. Tengo contactos que reclaman la necesidad urgente de maestros voluntarios para formar unas guerrillas docentes para su revolución. Me pagan el viaje y la manutención. Un reto atractivo, una experiencia vital inigualable y me ahorro el coste de volver a la casa de mis padres, de nuevo, como un soldado tullido en sus extremidades, incapacitado para volver a nuevas guerras.

Es viernes y en unos días comienza el curso y las plazas estarán cubiertas. Se agotan las posibilidades. El reloj marca las dos de la tarde y estoy en el cruce de San Adrián de Besos, Santa Coloma y Badalona. ¡Está visto! Busco una parada de autobuses para volver al piso donde me han dado cuartelillo durante estos quince días. La espera del transporte se alarga y tengo tiempo para conversar con otro viajero al que le comento que voy buscando escuelas privadas. Me indica que a menos de cien metros tengo una escuela llamada Betsaida. Me animo a realizar el último intento. Al llegar allí, el silencio del inmueble me hace dudar pero acabo llamando a una puerta. Me recibe una mujer que pasa de los cuarenta años a la que le explico el objeto de mi visita.
--¿Puedes esperar un momento? Estoy atendiendo a una familia. Termino y hablamos. 

Mi espera transcurre sentado sobre un banco de madera ordenando las ideas que considero de interés en las que debo centrar los mensajes. Pasan unos minutos, se abre una puerta y la directora del centro me invita a pasar a su despacho.
--Siéntate, por favor y cuéntame. Yo soy María, la directora del centro.
--Le agradezco su atención. Me llamo Miguel, soy maestro y busco un puesto de trabajo. Este es el segundo año que busco empleo y estoy deseando trabajar en la enseñanza.
--¿Imagino que no tienes experiencia, claro?
--Sí, pero tengo mucha ilusión por trabajar. Mi experiencia se limita a clases particulares de recuperación en barriadas, además de las prácticas obligatorias en la carrera.
--Todos hemos comenzado alguna vez, ¿verdad? ¿Y tú cómo entiendes el concepto de disciplina dentro de una clase?  -Ha entrado por derecho. Me la jugaba en la contestación y yo me preguntaba cuál era la línea pedagógica del centro para adaptar una respuesta. No podía pasarme de frenada y una frase me vino a la cabeza como síntesis-.
--Mano de hierro con guante de terciopelo. -Incidí sobre la necesidad de establecer límites y ofrecer patrones de referencia al alumnado pero en ningún caso basado en la irracionalidad. Sin duda era la mejor manera de no pillarme los dedos-.
--¿Y qué referencias pedagógicas tienes tú? ¿Cómo organizarías una clase?  -Sus preguntas me van dando seguridad pero aumenta la dificultad de salir vivo. Hay que mojarse y mostrar el autorretrato. A mí, tampoco, me serviría cualquier escuela.-   
--Soy partidario de todos los pedagogos que defienden la escuela moderna. Hay que partir de los centros de interés del alumnado. –Justificaba con seguridad cada uno de mis argumentos y estaba convencido que ella valoraba mi apasionamiento cuando le decía que la escuela puede cambiar el mundo.-
--Miguel, te pongo un ejemplo práctico y me dices cómo actuarías. Tienes un alumno al que le preguntas algo y titubeando te dice “lo tengo en la punta de la lengua”. ¿Qué haces tú? 
--Un maestro nunca puede inducir al error. La respuesta es hacerle pasar el mal trago, facilitando el principio de la respuesta hasta que él la conteste.
--Bien, Miguel. ¿Puedes venir el lunes que viene? Comenzamos el curso. Tendrás la tutoría de un quinto de E.G.B. Te hago un contrato en práctica con un periodo de prueba de tres meses, según determina el convenio. Si todo va bien, acabarías el curso. Y si lo acordamos, en ese momento, haríamos un contrato indefinido
--Muchas gracias, María. No voy a decepcionar. ¿Podría pasarme la programación del curso para verla este fin de semana?
--Sí, pero quiero que rompas la rutina de un programa y que explores metodologías en la línea que me has planteado.

Salgo de la escuela flotando sobre una nube. Me pellizco para comprobar si es la visión de un sueño tantas veces soñado. Me dirijo a la misma parada del autobús donde hace una hora estaba anticipando decisiones, con un estado de ánimo quebradizo y asustado. ¡Qué bonita es Badalona! Pienso si ha sido azar, suerte o la pulsión del último intento que a veces te da una sorpresa. ¿Qué más da? Estoy donde quería estar. Por lo que he luchado durante un año de viajes, llamadas a puertas, decepciones. Vagabundeando sin otro criterio que estar despierto.

Luego vinieron ellos, decenas de nombres por clase: Enrique, Laura, Ropero, Morillo, Marina, Jou, Alba, Rosi, Joan, Miquel, Xavi, Jordi, Joaquín, Albert, Tony, Javier,  Ramón, Gloria, Sergio, ... y fue una explosión de vida. 


jueves, 29 de noviembre de 2018

El Lazarillo de Tormes en la escuela


Tomo como referencia esta adaptación para el mundo infantil y juvenil de la primera novela picaresca de la Literatura española. Un trabajo que realizamos a lo largo de un trimestre, en el curso de sexto, de un colegio del Barrio de La Salud, en Badalona. El alumnado es autóctono, aunque en un porcentaje alto procedente de la emigración interior y la de países como China y Marruecos.

Realizamos, colectivamente, la lectura de "El lazarillo de Tormes" en una versión realizada de forma sencilla, amena y dinámica por María Jesús Chacón e ilustrado por David Hernando, de la editorial Weeble, a quienes agradezco su iniciativa y su trabajo. Puedes descargarte esta adaptación del siguiente enlace:  

El objetivo sustantivo de esta actividad es trabajar  fundamentalmente, ortografía, expresión escrita y comprensión lectora. Por supuesto, la centralidad de las actividades conducen a introducir al alumnado en una literatura desconocida para ellos y sin duda de una gran riqueza histórica e idiomática,  posibilitando la adquisición de un nuevo vocabulario y el descubrimiento de la lectura como único medio de aprender a pensar y a escribir.

Obviamente, esta actividad puede y debería trabajarse como proyecto integrado con otras materias. Por esta razón, en el correlato de actividades puedes observar que hay objetivos más incardinados en el área de Ciencias Sociales. 

Objetivos globales, a título indicativo, para adaptar actividades en función del grupo-clase y de las edades a partir de nueve años:  

1º Trabajar el escenario histórico en el que se publica esta obra literaria,  a mediados del siglo XVI.
2º Localizar geográficamente el inicio, itinerario y desarrollo del Lazarillo de Tormes. 
3º Estudiar algunas características del Renacimiento, como movimiento cultural de la Europa Occidental en los siglos XV y XVI.
4º Introducir al alumnado en un género de novela como es el caso; novela picaresca. Aprovechar para situar otro tipo de novela del momento como la novela de caballería, que pierde su popularidad a partir de 1550.
5ª Estudiar los valores propios de la época: Pícaro versus caballero.
6º Expresar por escrito un resumen de cada uno de los capítulos, una vez estudiado el vocabulario característico del mismo: avaro, mezquino, lazarillo, pícaro, escudero, arcipreste, capellán, alguacil, astuto, galeras...
7º Trabajar los antónimos y sinónimos del vocabulario estudiado. 
8º Clasificar estas palabras con criterios de acentuación según sean agudas, llanas y esdrújulas.
9º Trabajar el concepto de grupos nominales y elaborar frases relacionadas con los capítulos leídos, identificando determinantes, sustantivos y adjetivos. 
10º Trabajar la estructura de la oración: Sujeto y predicado partiendo de frases relacionadas con los capítulos leídos.
11º Diferenciar Diptongos e hiatos relacionadas con palabras que aparecen en  los capítulos leídos
12º Trabajar a través de textos del Lazarillo de Tormes, la acentuación o no de monosílabos. -mí,  tú, él, té, sí, sé, dé. 
13º Describir personajes conocidos de la obra: Lazarillo, ciego, clérigo, buldero, calderero...
14º Identificar Determinantes en los dictados realizados sobre la obra. Artículos, demostrativos, posesivos, numerales, indefinidos...
15º Identificar la bula como un instrumento de la iglesia católica. Valoración
16º Trabajar con textos del Lazarillo de Tormes, la acentuación o no de palabras como: Qué/que, Quién/quien, Cómo/como, Dónde/donde, Cuándo/cuando, Díme/dime, Dí/di
17º Enumerar, cronológicamente, una relación amplia de personajes que pasan por la vida del Lazarillo.
18º Aplicar las reglas ortográficas que con carácter acumulativo se están reforzando y aprendiendo en el curso. Uso de b/v , ll/y, g/j...
19º Enumerar todas las palabras que has aprendido con la lectura del Lazarillo de Tormes.
20º  Observar los tiempos verbales empleados en la obra. 



viernes, 23 de noviembre de 2018

Tren Digno: ¿Ahora qué?





Parece que de la encina, tras zarandearla, caen las bellotas aunque sigan verdes. La movilización del 18-N, en Cáceres, así lo constata. Estoy seguro que no va a ser la última, y no debe ser la última. A estas alturas, las soluciones mágicas son imposibles, máxime con la situación de debilidad política del gobierno central para dar salida a unos presupuestos que contesten mínimamente a los anteriores del "austericidio"

¿Y ahora qué?, es la pregunta que se repite en muchos ciudadanos. Pues ahora, a seguir presionando. Lo contrario sería admitir que se juega al testimonialismo. También tendremos que ser conscientes de que el tiempo perdido, perdido está. Nadie nos lo va a devolver. No queda otra que hacer los deberes que no hicimos y que los distintos gobiernos no hicieron en su momento. Tendremos que asumir como ciudadanía que si los extremeños hemos sido una escasa parte en el problema, deberemos ser, en el presente y futuro, parte sustantiva en la solución.     

Tras el 18-N, tocan las reflexiones. Y creo que ahora sí estamos haciendo lo que teníamos que hacer. He leído y oído reflexiones airadas, derrotadas, culpabilizadoras, y hasta indignas. Especialmente me ha gustado, por pragmática, la de la portavoz de Cs, Victoria Domínguez: "Como “agua pasada no mueve molino, tenemos la obligación de salir a defender las inversiones prometidas tantas veces". Coincido con ella. Podemos entrar en análisis y valoraciones de cómo hemos llegado hasta aquí. También hay que hacerlo, pero no para concluir, con esterilidad, que hay que dividir la lucha o desentenderse de ella. Para mí, todas esas opciones, muy legítimas, están destinadas a la languidez. 

Todos tenemos culpables en el retraso humillante de las infraestructuras ferroviarias en Extremadura pero no es momento de congelarnos en la culpabilización porque eso nos lleva a la inacción. Y claro que ha habido culpables; propios y extraños, pero si nos detenemos en ese debate, perderemos una oportunidad que nunca hemos tenido. ¡Ahora, o nunca! Por primera vez hemos conseguido plantear una evidencia identitaria, independientemente de la orientación política. Otra cosa es el papel realizado por determinados políticos. 

Y el espacio, es y debe seguir siendo el Pacto Social por el Ferrocarril, formado por partidos parlamentarios, CCOO, UGT, CREEx y FEMPEX. El Pacto no es un regalo de un gobierno, es la consecuencia lógica del diálogo social que integra una voz en una dirección. Otra cosa es que haya habido gobiernos que lo hayan propiciado y otros que lo hayan negado. 

Por eso, algunos deberían repensar cuál es su papel en esta alianza. No se puede soplar y sorber al mismo tiempo. Las decisiones en este marco deben ser respetadas y no boicoteadas como ocurrió con otra convocatoria paralela utilizada más que para reivindicar un tren digno, para zarandear a una parte de la encina. Con respecto a Podemos, creo que deberían hacer un esfuerzo por integrarse, de nuevo, donde habían estado hasta ahora: en el clamor popular por el Tren Digno. Esto acaba de comenzar y el final aún queda lejos. ¿Y ahora, qué?. Ahora, a seguir presionando, porque son imposibles las soluciones mágicas pero hay que presionar para que así parezca.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Bolonia y Emilia-Romana en tres días.

Un viaje siempre es parte de tu añorada vuelta a Ítaca. Por eso debes disfrutar del momento y de su camino. Y si para ello disfrutas de aliados para el viaje, hasta los cíclopes y la fiereza de Poseidón tendrán mucho cuidado ponerse de por medio. En este viaje a Bolonia, he contado con toda una tropa de confianza a bordo. Al timón, el vitalista de Edi, cortando los vientos de frente, como traductora e interprete, Pilar, la rompedora de fronteras, en el papel de Cicerone, Ana o el faro que guía. Y yo, chupando rueda, dejándome llevar por sus amigables vientos de cola.

La Bolonia inesperada se muestra ya al tomar la "Vía dell´Indipendenza" que nos sumerge en la "Piazza del Nettuno" o en la "Piazza Maggiore", de la que no podemos marchar sin probar un juego: debajo del Voltone de Podestà; coloca la cara a la pared en uno de los cuatro rincones  de la bóveda y con tu acompañante al lado opuesto podrá oír lo que le susurres. Una buena ocasión para una declaración. La curia lo utilizaba para confesar a los leprosos, evitando el contacto.

Luego, profundiza en la inflacción de piedra y belleza. Si llueve, tendrás el paraguas de 37 kilómetros de soportales que te darán cobijo por toda la ciudad. No te pierdas el Palacio Archiginnasio, primera sede de la universidad más antigua de occidente. O el Teatro Anatómico. A unos pocos metros de la "piazza", callejuelas por el mercado antiguo de la ciudad  llamado Quadrilatero. Para el aperitivo, toda Bolonia en el área es una oferta pero me quedo con la "Piazza Santo Stefano" y después, si eres valiente, te subes los 498 peldaños que llevan a la cima de la Torre Asinelli. Solo Bolonia da para unos días pero seguimos el camino entre cerveza Moretti o vinos de la tierra, Emilia-Romagna, acompañado de pasta.

De Rávena, capital mundial de los mosaicos bizantinos y en su momento ultima morada del imperio romano de occidente, podrás encontrar en sus iglesias y monumentos toda una muestra, nombrada Patrimonio de la Humanidad. Imprescindible Las Basílicas, el Baptisterio y el Mausoleo de Gala Placidia.  

En Rímini, ocurre lo inesperado, una localidad del Adriático que dispone de quince kilómetros de playa. Un lugar del cual huir, si no has visto el barrio de los pescadores que inmortalizó Fellini, una obra desconocida como el Puente de Tiberio con sus cinco arcos de medio punto o el Arco de Augusto. Camina hasta llegar a la Plaza Cavour, que es sencillamente espectacular. Allí encontrará el Palacio del Podestà, el Teatro Municipal inagurado por Giuseppe Verdi y el antiguo Mercado de Pescado, rodeado de cafés y terrazas.
Imprescindible la visita a San Marino, la república más antigua de Europa que también vuelve a sorprender y de allí a San Leo, la localidad más bella de Italia para Umberto Eco. Y un placer de los dioses comer en La Corte di Berengario II. De allí, a Cesenático, a saludar a Garibaldi. Un canal diseñado por Leonardo da Vinci vertebra una ciudad que huele a mar Adríatico. Ya volviendo a Bolonia, como curiosidad, puedes pasar por Dozze y alegrarte con sus casas pintadas.
Deslumbrante y espectacular Bolonia y su tierra de Emilia-Romana. Imprevisible y mágica. Desconocida y por ello tan sorprendente; aunque también puede que fuéramos provisto de risas y buenos amigos y eso hace que hasta los cíclopes y lestrigones se conviertan en aliados al menos en esta parte del camino.