sábado, 20 de mayo de 2017

Memoria, enemigo, confluencia





 Presentación del Xº Congreso de CCOO de Extremadura. Mérida 18 de mayo de 2017



Memoria.- Queridos compañeros y compañeras, las palabras de ayer propias de un sindicato como el nuestro, hoy volvemos a repetirlas, no como una pose, sino como una referencia transformadora y de sustento ideológico: Compromiso, Unión, Independencia, Cooperación, Trabajo, Reivindicación, Propuesta, Negociación, Bidón y Movilización, Cultura y Lucha…

Dice Luis G. Montero, uno de los nuestros: "que el mayor peligro del invierno democrático que vivimos es la desmoralización". Pensamos que nos dan y nos damos motivos para la deserción. El poder ha normalizado sin pudor la desvergüenza y la ha convertido, de forma descarada, en su mejor aliada.
Pero la memoria es y debe ser el mejor antídoto contra la desesperanza. Por eso conviene tener siempre un equipaje mínimo en nuestras mochilas, un acopio de prendas de abrigo para resistir este frustrante “invierno democrático”. Hacer fracasar las profecías y adornar la maleta con la esperanza que fabrica la inteligencia colectiva.
Pero, no debe haber dudas, es necesario hacer memoria, profundizar en los valores que no se deben olvidar: Sindicalismo de clase, Igualdad, Respeto a la Pluralidad y Diversidad, Afiliación, Salud, Solidaridad, Liderazgo, Género y Orgullo de clase.
Entre el pretérito y el futuro, con nuestra abultada memoria, quedamos obligados a gobernar el presente imperfecto. 
Enemigo.- ¿Dónde está nuestro enemigo?: Nuestro enemigo, el enemigo de todos los nuestros, siempre fue el miedo. Que no nos pueda el miedo. Al miedo se le combate con conciencia, conciencia de clase, conciencia de hombre y de mujer, de raíces y consistencia en nuestros centenarios valores. 
“Dime qué miedo tienes y te diré quién eres”. El miedo es nuestro enemigo en la gestión del conflicto que supone crecer, que supone dar respuestas colectivas, que implican cesión y concesión solidaria de nuestros individuales espacios. 

El miedo se combate con resistencias, esfuerzos personales continuados, sistemáticos y referenciados a valores que no se evaporen ni se licuen con el sol que más calienta.
Al miedo se le combate con conciencia horneada a fuego lento de clase. La oscuridad da menos miedo si nos organizamos para transitar la noche de este duro, injusto, antisocial invierno democrático. Puede vencerse. 

                                        Nueva ejecutiva de CCOO de Extremadura

Confluencia.- Quedamos obligados a la confluencia de la izquierda social y política. Los desencuentros son lógicos, humanos, hasta motivadores pero nunca pueden ser regresivos ni paralizantes. 


Ensimismarse solo puede entenderse en el currículo oculto, en el objetivo final de hacer desaparecer al otro y eso solo nos conduce a la derrota total. La hegemonía no deben ser unas siglas, lo hegemónico debe ser lo social.

Necesitamos una urgente terapia dirigida a refutar las distorsiones sobre el otro. No estaría mal que unos y otros fuésemos ajustando el estado emocional de nuestras organizaciones a la realidad y no al revés, porque de otra forma en la izquierda sufriremos durante largo tiempo de baja autoestima, ira y frustración.


Convertir en método científico los relatos magnificadores, culpabilizadores, descalificantes, que terminan en inútiles etiquetas sobre el divergente, extrapolando y haciendo absolutas las conclusiones, nos seguirá conduciendo a la esterilidad como izquierda. Sería un sabotaje contra la ciudadanía y contra millones de trabajadores y trabajadoras. Nos lo están demandando. ¡Agrupémonos, todos¡

domingo, 23 de abril de 2017

Luis Pastor, un "ben parit" en Carcaboso


Somos Conchi, Ana, Chema y yo los primeros en llegar a la celebración en Carcaboso (Cáceres) de un nuevo día del libro con un Luis Pastor en estado puro. Y presto, el maestro maneja la arquitectura de la palabra para hacer otro ejercicio de memoria; cuarenta años de aquél mítico recital del de Berzocana en la Escuela de Magisterio de Cáceres, que pervive en nosotros por siempre en una emoción sonora y visual de los que fuimos atrevidos jóvenes barbilampiños. Nos dice que de aquel encuentro se recuerda recitando a Octavio Paz en un salón repleto de estudiantes. Nos cuenta que un grupo de maestras está organizando en Plasencia un reencuentro con todos los que estuvimos allí. ¡Me apunto¡. 

Y hablamos de la transición y de cómo algunos de los que cantaron sus canciones, al día siguiente de cantarlas, le dijeron que su tiempo de cantautor había terminado -”pero no des más la lata, que tu verbo no arrebata y tu tiempo ya pasó”-. Y de cómo es "salvado" por "las coplas del ciego" con Amestoy, porque un "gallo vallecano" de Berzocana, de lagartos, peces y ranas, nunca pierde "oremus" y orientación. 

Un nuevo encuentro con él a través de este tiempo, como coherente referencia demostrada. Y de nuevo, ¿Que fue de los cantautores?. ¡Aquí le tienen señores¡. Y canta en catalán: "Soc. Un extremeny a Madrid" (Soy. Un extremeño en Madrid), una versión de un joven cantautor por nombre Joan Isaac y mi chica barcelonina le grita, con contundencia, ¡"ben parit"!. 

Y nos relata, asistido por un público atento, con relajada baba caida, "De un tiempo de cerezas"; y nos habla de su padre Manolo y de su madre Nicolasa, de su abuelo sastre que emigró a la Argentina y volvió por amor a Berzocana, de los brezos y las jaras, de los pájaros de encina, de Saramago y de Portugal y de aquella Grándola Morena, de Pablo Guerrero, "ese Dios disfrazado de hombre", que inventó el sonido de la lluvia en cantaros de esperanza y de la Rusia decadente con una Oda a Moscú.
 

Y nos regala decenas de estrofas por el río de su infancia y juventud; de su primer oficio de “chico de los recaos” en Navalmoral de la Mata, de los muebles y maletas en un camión, de los lloros y despedidas, del barrio de Orcasitas, de sus tiempos de temblor en el amor, del oficio de cantar, de su compromiso y esperanza, y las músicas del corazón, de homenajes a ausentes y desaparecidos, de la memoria como refugio personal e irrenunciable trinchera. 

Una sorpresa de trescientas ochenta estrofas o más que darán que hablar. Ya nos huele la tinta de imprenta que reververan los ecos de tus memorias, que son también las nuestras. No dejéis de oírlo, de leerlo, al cantautor, al poeta, no dejéis de añorarlo. No dejemos de quererlo, porque es la partitura viva, de nuestros soñados besos, de nuestras batallas y luchas, de aquellos y de estos tiempos, donde ser feliz y tener memoria vuelve a ser el mayor acto de rebeldía transformadora.  

 


miércoles, 19 de abril de 2017

De Plasencia, al sendero de la Meancera




Desde Plasencia, a unos setenta y cinco kilómetros, lo encuentras. Para llegar al Gasco hay que proponérselo y pena es no haberlo hecho antes. Afortunadamente ya tiene carretera asfaltada porque hace cuarenta años a esta alquería de las Hurdes, había que llegar por caminos de pizarras, rajando neumáticos del coche. Gracias a mi amiga Conchi Sánchez que siempre tiene una ruta sorprendente para descubrir nuestra tierra. Ahora, entiendo a Félix Barroso, otro amigo que además es amante, defensor y erudito de la historia hurdana. 

Es alejarse de Plasencia por Ahigal y toparte con miles de olivos milenarios y alineados, levantados sobre bancales y con el esforzado trabajo del paisanaje hurdano. Son olivos mimados que vierten a las aguas de Tierras de Granadilla y que su excelente aceite tiene la Denominación de Origen "Gata-Hurdes". Y comienza la admiración por el estallido de este paisaje mediterráneo, escondido aún del turismo arrasador, adentrándote por Moheda, La Pesga, Nuñomoral en unas tierras frondosas y vírgenes. Famosos los tejos del Cerezal y variada flora: acebos, fresnos, encinas, castaños, madroños, robles, pinos, y cerezos, adornada con jaras, escobas y brezos.

En Fragoso, desde el "Cotolengo", divisarás, desde su altura cortada, su meandro. A este pueblo me cuentan que antiguamente llevaban los fallecidos de otras alquerías en artesas utilizadas para la matanza. ¡Las Hurdes, tierra olvidada durante muchos lustros¡. Y llegamos al Gasco y a su Sendero de la Meancera, que deja a su paso la subida al Volcán del Gasco, aunque fue el impacto de un meteorito el que produjo un diámetro de cincuenta metros. 


En Gasco, te reciben con venta autóctona de castañuelas y casitas de pizarra, reproduciendo la arquitectura hurdana En la plaza, los mayores que aún encienden su pitillo con la yesquera. Desde el mismo pueblo sale una vereda, de unos dos kilómetros de distancia, adecentada y que sigue el caudal del río Malvellido, hasta llegar a la cascada de 100 metros de caída del chorro. Solo cuando llegas a su alto es cuando la divisas porque lo abrupto del terreno lo esconde. Cualquier época es buena para hacer este sendero, aunque me quedo con una visita tras las lluvias de la primavera. La dificultad es baja aunque en algún tramo pequeño hace falta tirar de cuádripceps
 

Y a la vuelta, reserva mesa para deleitarte con la cocina hurdana, de una pareja encantadora como Jorge y Alex, en su Restaurante Meancera. Se identifica el local por una bandera con el arco iris. Una oferta mixta de cocina autóctona y de autor, adornada con las tres "b": buena, bonita y barata. Acompañada de un servicio cargado de simpatía y atención. ¡Un lugar para volver! 




Artículos relacionados en mi blog:



lunes, 27 de marzo de 2017

¡A la mierda, Marx y Maslow¡



"La desigualdad no genera infelicidad", según el economista  liberal y "libertario" de cabecera en el programa de Mariló Montero, Juan Ramón Rallo. Por pasiva, ¿deberiamos entender que la desigualdad genera felicidad? Lo que es evidente es que la ortodoxia neoliberal es una fábrica de psicópatas adaptados, que se caracterizan por no tener limites y querer cargarse el Estado para evitar que alguien se los ponga. Porque no merecería mayor comentario que él dijese esta barbaridad "acientífica", sino porque comienza a normalizarse estos análisis revestidos de fundamento académico y que encuentran arrope en medios de comunicación más propicios al amarillismo que a la información. 

Para Rallo, la desigualdad en los países en vías de desarrollo genera un "factor esperanza" que lleva a los pobres a realizar esfuerzos para prosperar. Imagino, que de ahí la "enfermiza aventura" de los desahuciados del tercer mundo por montarse en unas pateras. El liberal y libertario economista, recobra la realidad al rebajar esa esperanza en el caso de que estos ciudadanos no perciban el origen justo de la desigualdad, lo que nos conduce, por tanto, a considerar que la hipótesis de trabajo de Rallo es falsa o una "boutade", típica de personas deslenguadas. Rallo recuerda a esos malos estudiantes que torturan variables y datos para que cumplan la linea argumental de estudio.

El día que escribió Rallo el citado artículo, se ve que no conocía los estudios estadísticos de Piketty en su obra, El Capital en el Siglo XXI, sobre la desigualdad en Europa y EE.UU. y de la concentración de la riqueza en una minoría. Y mucho menos la Pirámide de Maslow, que nos ilustra sobre la jerarquía de motivaciones de los humanos y sus necesidades. Establecer que la infelicidad en las sociedades desarrolladas no es atribuible a la desigualdad eso si que es "superchería seudocientífica". Que lea a Seligman y entenderá cómo nos narcotizan acríticamente con cuentos parecidos al suyo, asignándonos roles que potencian el gregarismo más desmotivantes, para que sigan siendo quienes son. Un repaso por la psicología social y comunitaria le abriría la mente y entendería el papel regulador y reequilibrador de un estado social que siempre terminará posibilitando una mayor adecuación de actitudes, aptitudes y capacidades individuales a los logros personales. Su inmersión "psicologista" termina siendo un insulto intrusista propio de un indocumentado parlanchín. Cualquier psicólogo le recomendaría que sus retos articulistas sean realistas y que estén alejados del delirio que es, lo que al parecer, ha tenido Rallo al escribir su artículo libertariamente "psicótico". 

Si a Maslow le envía directamente a la mierda, a Marx le tiene, cuanto menos, un pelín de manía. De ahí que su resentimiento le lleva a obviar una realidad inapelable como es el conflicto capital-trabajo, que se ha resuelto históricamente a favor de la clase dominante, en una dialéctica de lucha de clases en la que él vive en simbiosis con todos aquellos que pagan su altavoz.

En un informe reciente  elaborado por CCOO sobre la evolución de indicadores de buen gobierno en las empresas del Ibex 35, en el ejercicio 2015, se constata que la retribución de los primeros ejecutivos de estas, es 116 veces mayor que el salario medio de las mismas.  Según Rallo, esta diferencia sería un elemento incentivador para que los trabajadores-as aumenten su interés por la mejora, y se justificaría el gran salario del directivo para favorecer la referencia en la promoción personal. Vamos, aplicar aquel principio "taylorista" de la zanahoria, aunque al final de todo, lo que subyace es que solo una minoría la alcanza y la mayoría se rige por el palo. 

A lo largo del siglo XX, este reduccionismo del que trata el economista liberal y "libertario", han sido ampliamente superados no solo por psicólogos como  el propio Maslow, también por McClelland con su "Teoría de las necesidades", Deci, con su "Motivación Intrinseca" o Herzberg con su "Teoría de la motivación e higiene". En todas ellas se evidencia el primitivismo intelectual de J.R. Rallo, pues de todos los múltiples indicadores que favorecen la satisfacción, ninguno de ellos certifica que la infelicidad genere motivación sana y progreso.

 Artículos relacionados: