martes, 18 de febrero de 2025

El Alvia y Plasencia

 



Muy certero el artículo de Alonso de la Torre en la contraportada del diario HOY, -18-02-25, de “Los Alvia y Plasencia”. Vaya mi agradecimiento y creo que el de gran parte del Norte de Extremadura por su planteamiento crítico, ponderado y valiente. Uno se extraña de que alguien escriba, desde la capital, sobre un problema histórico de Plasencia; afortunadamente hay inteligencia en el planeta. 

Imagino que cuando Alonso habla en plural sobre los Alvia hace referencia a los dos que ya están en funcionamiento -ninguno entra en Plasencia- y al tercero prometido que no acaba de llegar por aquello de que a Extremadura llegan solo los trenes procedentes de Galicia, que se encuentra a la espera de trenes nuevos y hasta entonces la carrocería de segunda no nos llegará. 

Alonso de la Torre, perspicazmente, hace una correlación entre políticos y personalidades que en su momento influyeron en trazados que han terminado dejando a Plasencia y Comarcas en tierra de nadie. Nunca hemos contado con políticos que hayan mirado, ni tan siquiera por objetividad en los temas de infraestructuras por esta parte del Norte de Extremadura. La mayoría sufren de tortícolis. 

Yo no voy a hablar de los Alvia en plural, ni tampoco voy a recordar la promesa incumplida que dejó Guillermo Fdez. Vara, antes de abandonar su presidencia, sobre la entrada de dos Alvia en la “Capital del Jerte”; afirmación irónica por mi parte por cuanto las capitales tienen un estatus que en el caso de Plasencia es tan solo de carácter lírico.

La división provincial de 1833 del absolutista Javier de Burgos, no tuvo a bien dividir Extremadura en cuatro provincias con 42.600 kilómetros cuadrados, aunque sí lo determinara para Galicia con 29.575. Desconozco los criterios para que una de las regiones más extensas de Europa quedase relegada a una división administrativa biprovincial. Claro, esto es historia y por eso, puede que la exigencia histórica de esta ciudad de tener una centralidad administrativa haya sido contestada con displicencia y con argumentos alejados de la racionalidad o sencillamente ignorados, hasta por los propios representantes políticos que han ocupado cargos representativos, salvando honrosas excepciones.

La concentración convocada por la sociedad civil para el día 13 de marzo reclama lo que finalmente decidió el Gobierno de España por razones no explicadas ni argumentadas: por cuestiones de eficacia, a Plasencia llegaría tan solo un Alvia en el mes de noviembre del año pasado. Más tarde, ha sido la terminación del byes pas de Mérida la razón de la demora. Celebrado el 2025, el cambio en la presidencia de Renfe ha sido la que ha dilatado la llegada del Alvia, y puede que ahora la causa sea que la abuela no fuma. Llegado este momento la ciudadanía de Plasencia y del norte de Extremadura tiene que dar muestra de madurez o de interés por lo que le toca defender; porque los quejíos tienen su encanto emocional, pero es mucho más digno cantar por derecho, comprometiéndose. Otra opción es abandonarnos a nosotros mismos. Nuestro silencio sería complice y justificación para que nada cambie.

En este lance, el alcalde de Plasencia sigue en su deriva; este problema no existiría si en el 2012 la estación de alta velocidad hubiese seguido su curso en Retortillo y ya estaría hecha. De la presidenta de Extremadura, María Guardiola, no sabemos nada; nada que decir sobre la estación de la alta velocidad de Plasencia; nada sobre el tipo de estación que debemos tener como zona de importancia logística; nada sobre qué papel debe jugar el Norte de Extremadura y nuestra comunidad con la articulación del Ruta de la Plata en el Corredor Atlántico. Nada sobre el mapa de movilidad de Extremadura y la movilidad de todos los extremeños; también la del Norte de Extremadura

El problema no es cúando llega el tercer Alvia a Extremadura. A nuestra comunidad llegan dos Alvia; uno de ellos debe entrar antes del 1 de abril en Plasencia. Los tiempos a ganar entre Madrid-Lisboa no pueden hacerse a costa de Plasencia y el Norte de Extremadura.


  Los tiempos a ganar entre Madrid-Lisboa no pueden hacerse a costa de Plasencia y el Norte de Extremadura


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