jueves, 23 de julio de 2026

La convenida "improductividad" de los sindicatos

 




En Extremadura, María Guardiola ha inaugurado el Dialogo Social del 50% con los sindicatos. Su pacto con VOX, para el gobierno de nuestra comunidad, incluye en el capítulo 10, el epígrafe: “Gastos improductivos”, que contempla la reducción de subvenciones, entre otros, a sindicatos. La aseveración del calificativo de partida marca tendencia. El gobierno extremeño se obliga a justificarlo desde un punto de vista que no sea político, echándole la culpa a la Ley 2/2015 de Desindexación de la economía española. ¡Son tan previsibles! 

Esta cesión a la extrema derecha solo puede contemplarse desde un punto de vista ideológico, explicitándose que se minusvalora el papel constitucional de los sindicatos, que el diálogo social nunca fue entendido por la derecha, a veces también por la izquierda y que molestan. Son esas pequeñas cosas que inciden en desguazar la democracia. Las subvenciones concedidas a los sindicatos, a los empresarios o a las ONGs, son partidas finalistas que deben justificarse con acciones en el mundo de la empresa o en la participación institucional con la administración, que no deben nunca justificarse como improductivas. La presencia de los sindicatos, molesta y de ahí, la “improductividad” de los sindicatos.

Desde el principio de los tiempos, los sindicatos han sido el chivo expiatorio del poder político y económico. Con la huelga del 27 de enero de 1994, promovida contra la reforma laboral, el despido flexible y la entrada de las ETTs, de Felipe González, los sindicatos sufrieron una primera andanada de agresividad mediática y política, recibiendo también las amenazas de recortes de supuestas ayudas a los sindicatos. Esa fue la respuesta a una movilización que contó con una participación equiparable a la huelga del 14-D. Se iniciaba la conformación de un relato con intencionalidad, que no era estéril, ni gratuito. La criminalización de los diferentes siempre ha sido una estrategia común a los gobiernos que se apartan de los criterios democráticos, existentes en nuestra Constitución.

Más allá del debate sobre la cantidad que reciben estas organizaciones en los presupuestos de Extremadura -284.850 euros-; cantidad que vendría a suponer la subvención de cinco corridas de toros, sería muy de agradecer que la secretaria general de Hacienda, Administración Pública y Dialogo Social, María Inmaculada Núñez, y las propias organizaciones afectadas pudieran objetivar la productividad social de cada convenio colectivo aprobado; autonómico, provincial, de empresa o sin cobertura, para más de 400000 trabajadores-as afiliados a la Seguridad Social en Extremadura, que se benefician de la negociación colectiva sin necesidad de estar afiliados a un sindicato.  Tal vez con otros criterios, la Ley 2/2015 de Desindexación, facultaría al gobierno a dar otra respuesta más razonada.

Por no hablar de la productividad en los acuerdos de pensiones para los 240000 jubilados extremeños, en las subidas del S.M.I., o la mejora que supone la aprobación de planes de igualdad, de salud laboral, de formación y competencias con repercusión para generar valor añadido en las empresas. La lista sería muy larga, pero es más fácil crear en el imaginario colectivo que los derechos, cuando se consiguen, caen del cielo. Las cortapisas a los sindicatos facilitan el oscurantismo del poder, tras las cortinas.

Seguro que molestan los sindicatos de clase cuando denuncian que en Extremadura no se pagan más de 1,5 millones de horas extraordinarias, suponiendo más de 18 millones de euros en rentas del trabajo, defraudándose a la seguridad social 5 millones de euros, en cotizaciones.

No nos engañemos, a estas alturas del partido, es mucho más ventajoso dejar fuera de juego a interlocutores que no molesten porque consumir patria es mucho más lucrativo y debe ser un Malinche de Nacho Cano, la “prioridad nacional”, a millón de euros.

La reducción de las partidas finalista a los sindicatos tiene un objetivo oculto, desvalorizarlos, sembrar la duda mientras las crisis las resolvemos donando dinero a los bancos. Dejemos a patronal y entes económicos que nos hiperregulen las condiciones de vida mientras desregularizamos a los sindicatos.

Con la llegada de un partido antidemocrático como VOX a los gobiernos, nos anuncian un proceso de desregulación nada innovador. Los nazis diseñaron, empleando esa misma palabra, el desmontaje de la República de Weimar, incorporando nuevos valores: desigualdad, jerarquía, desregulación de los principios democráticos, darwinismo social, racismo… Solo, cuando Hitler, en su discurso ante el Club de la Industria de Dusseldorf, se reúne con más de trescientos patronos en junio de 1932, propugnando su teoría de los mejores, repudiando la democracia en la empresa; cuestionando duración de la jornada, la semana de cinco días, el principio de representatividad sindical en la empresa y otras formas de cogestión laboral, se hizo la luz para la patronal.  Solo entonces, la patronal de Porsche, BMW, Deustche Bank, Hugo Boss, Thyssen, Von Schroder, Pelikan o Hugenber…y los nazis habitaron el mismo ecosistema mental. Luego vino la desregulación de todos los derechos alcanzados con su “Ley de ordenación del trabajo nacional” en 1934, prohibiendo sindicatos, negociación colectiva o derecho a la huelga.

Uno, que viene del futuro, presiente que con un gobierno PP-VOX en España, la desregulación nos va a dar muchos dolores de cabeza a trabajadores, mujeres, pensionistas, desempleados o estudiantes. Y entonces, muchos que hoy vociferan contra los sindicatos, se acordarán de ellos.    

jueves, 28 de mayo de 2026

Madrid - Monfortinho- Lisboa




sábado, 2 de mayo de 2026

¡Ni comida, ni sanidad, ni ná!

 



Una voz en off en la serie de M. El Hijo del siglo, basada en el ensayo de Antonio Scurati, abre el primer capítulo con una proclama de Mussolini: “Siempre llegará un momento en el que los pueblos perdidos abrazan las ideas simples”. Entonces, explota en mi cabeza una indigencia intelectual y moral como el pretendido concepto de “prioridad nacional”. Si no puedes ofrecer una solución, busca un culpable.  

Una errónea lectura de La Llamada de la Tribu, de Vargas Llosa, les conduce a ofrecernos este marco conceptual hasta las próximas elecciones generales bajo el auspicio de un desesperado PP, renunciando a los valores y principios de la Constitución. Hablan de prioridad nacional, para evitar paralelismos entre inmigración y racismo; aunque el problema de base es la aporofobia, es decir, su clasismo ancestral. Como diría Gil de Biedma, su aspiración histórica consiste en que media España ocupe la España entera. 

A fuerza de falta de propuestas y soluciones colectivas, no les queda otra opción que presentar una forzada épica de destrucción. De la misma forma que nos hicieron creer, sus antepasados ideológicos, que Don Pelayo inicio la Reconquista desde Asturias, ahora pretenden plantar una pica en Extremadura como génesis de la segunda reconquista de España. Ni existió la Reconquista de un territorio que no pertenecía a estado alguno, ni el invento de la prioridad nacional es novedoso; por aquí ya ha pasado el finiquitado Orbán, el clan Lepen o el psicópata de Trump. Es una narrativa conocida de antiguo, expresada recientemente en Davos, por otro psicópata como Milei, donde la desigualdad es inevitable, naturalizada y el sufrimiento social es un daño colateral, sin solución, que es lo que nos ofrece el acuerdo PP-VOX.

Efectivamente, leyendo ese acuerdo, “palabra por palabra”, que ha sido formalizado en cuatro largos meses, se entiende todo. A los propietarios de Almaraz, con beneficios cercanos a los diez mil millones de euros en 2025, les vamos a perdonar hasta 2029, unos noventa millones de euros. O se rebajarán los impuestos de sucesiones y donaciones al 1% de extremeños que hereden más de quinientos mil euros, teniendo en cuenta que tenemos un 32,8% de tasa de pobreza; la segunda más alta de España. ¡En eso consiste su bajada de impuestos!

El ahora vicepresidente de la Desregulación, Oscar Fernández, en el acto de investidura de María Guardiola, sintetizaba de forma sustantiva y preocupante, en una sola frase, la clave de bóveda de su marco referencial: “no hay comida ni sanidad para todos”; puede que saturado por esa situación apocalíptica que describen de una España rota, partida, invadida, empobrecida y en estado terminal. De lo que subyace en su relato, debemos inferir que también se refiere a salarios, pensiones, prestaciones sociales, educación, bonos sociales y todo aquello que, gracias a nuestros impuestos, obtenemos como devolución en salario diferido. Siguiendo su estela, los sindicatos y las ONG, en la defensa de clase o de los más vulnerables, son “improductivos”.  

Quien protesta, estorba. Hay concordia, solo si la memoria es selectiva. El dolor es pedagógico para “espabilar” y la violencia hacia los mas vulnerables es una consecuencia inexorable del mercado “correcto”. El odio es una peligrosa forma de organizar el malestar social, pero a ellos les sirve; la confrontación competitiva dentro de la misma clase simplifica la diana sobre un chivo expiatorio cuando se trata del reparto de migajas. La manipulación de la emocionalidad facilita la criminalización del diferente. Otra cosa es la lucha de clases, pero requiere de valores, ideas y actitudes complejas rara resolver las causas de un conflicto.

Hagan caso a María Guardiola y lean “palabra por palabra” y comprenderán la deriva de criminalización, desmemoria, segregación e insolidaridad, en una Extremadura despoblada, sin una sola idea o soluciones para un proyecto colectivo.

 

 


martes, 14 de abril de 2026

Alianza para volver a Extremadura

 



domingo, 22 de marzo de 2026

Los chamanes de la tribu





Los chamanes de la tribu, son los ventrílocuos de los dioses en las culturas mágicas. Dioses creados que sirven para amortiguar los miedos, establecer jerarquía de valores y reglar la sociedad para evitar el caos. Los chamanes tienen la capacidad de modificar la realidad o la percepción colectiva desde los intereses de los dioses inventados por los más listos de la tribu, para dar explicaciones según se antoje.  Tratan de establecer un relato y una lógica causal, pretendiendo tener la capacidad de sanar, trascender con los espíritus de los ancestros y adivinar el futuro según convenga. Mediante procesos mágicos puede interpretar factores climatológicos, como que la desertización es un juego inocente de los dioses.

Me sirve la figura del chamán para establecer un paralelismo con partidos políticos que ha normalizado la mentira y elaboran de forma interesada un relato mágico sobre España. Feijóo y Abascal, siguen la estela de los anteriores jefes del clan. Un clan que sobrepasa la estructura de sus partido como instrumento intermedio para interpretar la voluntad de sus dioses inventados.

El dúo españolista, vuelve a repetir la tradición de chamán, que escucha a los dioses e interpreta las voces que le llegan de sus ancestros; revisados y blanqueados por una historia negacionista hecha a su imagen y semejanza. La tribu está cansada y no busca la racionalización del proceso; tan solo una narración que les de certidumbres y un chamán con múltiples tentáculos se la sirve en bandeja. La psicología lo explica como "sesgos cognitivos"; que ante un pensamiento complejo, tendemos a la simplificación de los sucesos y elegimos respuestas muy desacertadas, pero comprensibles.

Desde que se inició el cambio de siglo, se han producido acontecimientos en España que han ido normalizando un relato mágico y fabulado. El desastre del Prestige y el Yak 42 fueron catástrofes que el chamán de la tribu comenzó a justificar con explicaciones basadas en la mentira. El “Tamayazo” en Madrid o la participación de España en la Guerra de Irak, se justificó bajo la amenaza de que ese país fabricaba bombas de destrucción masiva y el chaman tenía la pócima salvadora para no enfadar a los dioses. Con la Guerra de Irán, vuelven a profundizar en la idea de llevarnos al lado oscuro de la historia, cuando solo se trata de petróleo.

Cuando llegó el acto terrorista del 11-M, y la gran mentira de nuestra democracia tuvo como respuesta colectiva un cambio de gobierno, la tribu celtíbera dejó muy claro que en política no puede valer la mentira como fórmula para mantenerse en el poder. La respuesta fue tajante y la institución de la democracia quedó a salvo, de momento. Eso sí, los grandes clanes del país se pusieron a la tarea, en alianza con sectores involucionistas, cuestionando al patrocinador de aquella masacre, pero la tribu de ETA, a pesar del disgusto de los chamanes de la tribu, había claudicado en 2011.

Vino una crisis del dios del dinero e invocaron nuestra ayuda para salvarlo y así salvarnos a nosotros. Eso, al menos, decían los chamanes de la tribu. Austeridad que demandaban los dioses coléricos, con devaluaciones de nuestras propiedades, salarios y el recorte de todos los servicios públicos. Pero volvieron a ser desalojados. Ahora vuelven, entre misiles más sofisticados, a una nueva devaluación de nuestras vidas, mientras un ataúd es recibido, en un aeropuerto, en la desolación de unos padres sin horizonte.  

Cada vez que los chamanes son expulsados de la tribu, llega un escudo social de razón para que todos sobrevivamos, pero al mismo tiempo, un bucle malsano vuelve a generar todo un artificio de realidades paralelas que vaya calando, como lluvia fina, en una parte considerable de la sociedad; ansiosa por buscar respuestas mágicas, buscando el confort psicológico que resuelva todas las disonancias de la tribu. Es el correctivo de Sísifo, por nuestra necedad. Como la sangre que riega la vena, vuelven a entronizar los chamanes de la tribu. El chamán Aznar lanza, con un rictus serio y trascendente, la misma receta de aquella crisis; la de la austeridad o la más reciente de "el que pueda hacer, que haga". 

La tribu, harta de tanto ruido basado en la rabia y la catástrofe, debe responder a los falsos anuncios apocalípticos de los chamanes. Ruido emocional e histriónico para deslegitimar, cueste lo que cueste, porque hay que calmar a los dioses, una vez más.

Su objetivo es desvalorizar nuestra democracia para avanzar en esa estrategia concertada de deslegitimación de instituciones, tratando de expulsarnos cada día, un poco más, de los espacios públicos, para apropiarse con exclusividad de ellos. ¡Los dioses quieren volvernos locos!

viernes, 6 de marzo de 2026

Nunca más un 11-M



Malos tiempos para la equidistancia. Cuatro palabras como opción: ¡No a la guerra! Aprender de la historia y de las experiencias colectivas vividas. Respeto al derecho internacional como principio para defender los derechos humanos.

Hace veintidós años, fruto de una guerra ilegal propiciada por el famoso trío de las Azores, nos devolvió un dramático 11 de marzo; inicio de la ruptura de todos los consensos. A día de hoy, tan solo Aznar no ha pedido perdón por ese ataque.

Aquel trágico suceso, fruto de la unilateralidad y en defensa de intereses espurios, marcó el inicio de una trumpismo sin Trump, tratando de normalizar la violación de la soberanía de los estados, fundamentada en la mentira. Una mentira que vuelve a repetirse con la agresión de EEUU hacia Irán. La guerra y la mentira siempre van unidas y el verbo mentir se hizo carne y habitó entre nosotros. Y la mentira llevó a las elaboradas farsas en un coro afinado de plumillas y políticastros que arrastrados por convertir su deseo en realidad no cesan de mentir.

La “furia épica” consiste en bombardear un colegio de niñas, invadir países para colmar sus compulsivas ansias petrolíferas e insultar a todos aquellos artesanos de la paz, alejados de mamporreros embriagados en sus sueños húmedos. Ellos, en su épica trasnochada, ya estarían plantando los pies sobre una mesa y oliendo a napalm en los desiertos lejanos.

Todo queda reducido a la furia; la de los psicópatas que inventan cuentos para dormirnos o para que no podamos dormir. Torticeros hasta torturar una frase: “estoy cómoda”, por “estoy con Trump”. Vomitiva gentuza que no tuvieron bastante con aquel trágico 11-M. Capataces y esquiroles de un chulo de barrio.

El PP se ha convertido en el partido de la mentira. Mintieron con el suceso del Yak 42 con 75 fallecidos; con una contratación irregular del avión y falsificando la identificación de los muertos, que se cerró sin culpables.  Mintieron un año después, con la muerte de 192 personas y dos mil heridos, en un atentado que nunca olvidaremos. Mintieron una vez más, y desde entonces realizan un viaje sin vuelta atrás. Mentira como clavo ardiente al que asirse, para salvar los muebles, sus nombres y sus haciendas.

Con la mentira del 11-M, rompieron todos los consensos, iniciando una polarización como un recurso de salvamento. La verdad no podía ser un impedimento para mantener el poder. La fabricación de bulos sobre los causantes de la matanza, derivó en una salida del carril democrático. Desde entonces, ya nada ha sido igual y el PP ha transitado por las líneas rojas que le alejan de ser un partido de Estado.

El 14 de marzo de 2004, con la victoria de Zapatero, comenzaron un relato sobre la ilegitimidad de los gobiernos socialistas que aún no han abandonado. Con Pedro Sánchez la historia de Zapatero se repite: confrontación, manipulación, deslegitimación y crear las condiciones para un insufrible ruido que provoque la tensión social necesaria para un cambio de Gobierno.

La placentina Pilar Manjón, madre de uno de los asesinados, significada en la denuncia contra un Gobierno que mintió desde el minuto uno, recibió el desprecio en las palabras de Álvarez Cascos: «cambiamos de Gobierno por esta puta y cuatro mierdas más»; toda una declaración institucional que anunciaba una posición de revancha. Al mismo tiempo, Esperanza Aguirre, al entregarle una ayuda para la Asociación 11M, Afectados del Terrorismo, diciéndole: «esto es mejor que un premio de lotería, porque no paga a Hacienda», mostraba el rencor de los derrotados.

El 11 de marzo comenzó un viaje hacia la sobreactuación, la hipérbole y la manipulación que ha desembocado en un intento de deslegitimación cada vez que ha vuelto a gobernar el PSOE. Un itinerario que comenzó con su fallida “teoría de la conspiración” por la vía de una sentencia jurídica. Una cinta de la Orquesta Mondragón significaba una prueba de la implicación de ETA en el atentado. El Mundo con Pedro J. Ramírez, Jiménez Losanto y la COPE, en alianza con el PP, multiplicaron las dudas junto al que formó parte del “Trio de las Azores”, asumiendo el dogma de que “los terroristas no andaban en desiertos muy remotos ni en montañas muy lejanas”. Y Aznar, se fue de rositas.

Tras la vuelta de las tropas españolas de Irak, vino la Ley de Igualdad, el matrimonio homosexual, el divorcio exprés, o la Ley de Memoria Histórica y ante estos avances sociales, el PP elabora a través del Foro de la Familia toda una suerte de movilizaciones repetidas para luchar contra las plagas y catástrofes que anunciaban el fin de la familia. Ni siquiera la gratificante financiación a la Iglesia Católica a través del Impuesto de la Renta amainó la movilización propiciada desde la misma cadena de radio que auspició la crispación social con sus tremendismos. Luego, el boicot al Estatuto de Cataluña fue otro banderín de enganche para la confrontación.

Cuando nos preguntamos sobre la polarización social en nuestro país, podemos concluir que la derecha solo vio en su momento una estrategia para alcanzar el poder a través de la polarización y la tensión social. No fue suficiente que, en el 2011, la banda terrorista ETA cesara en las armas y la derecha volvió a agitar el fantasma de las cesiones y la venta de la Patria al enemigo.

Perpetuar la mentira como posverdad, dinamitar los consensos sobre instituciones, hablar de libertad para acusar al otro, mientras en un edificio de la calle Génova se destrozaba a martillazos la verdad. ¡Nunca más otro 11 de marzo!


domingo, 15 de febrero de 2026

La España que descarrila




El accidente de Adamuz debe conducirnos a reflexiones múltiples, entre ellas, marcar el acento sobre el trasnochado diseño radial del ferrocarril en la España de las autonomías, o sobre la concentración de inversiones en el AVE, desde los años 90, olvidando el tren de cercanías y media distancia que realmente cohesiona y vertebra territorios. Ejemplo paradigmático de líneas funcionales que rompían ese criterio radial, vertebrando territorios fue el extinguido 'Ruta de la Plata', que articulaba la comunicación de todo el oeste: Gijón-Sevilla. La génesis de la España descarrilada, por falta de trenes, podríamos situarla en el oeste de nuestro país; la España Vaciada o “vacilada”, que diría el castizo.

En la vorágine de la alta velocidad, sería demagógico buscar culpables únicos. Puede que todos hallamos participado, irresponsablemente, de una ilusión cara, provocando mayores desequilibrios territoriales, al concentrar la sustantividad de las inversiones en la alta velocidad. Desde la puesta en marcha de la línea AVE, Madrid-Sevilla, la población de España ha crecido en 11 millones y los déficits ferroviarios y de seguridad han respondido a un continuo de inversiones, según cada gobierno, significando con objetividad que el Gobierno de Rajoy se lleva la palma en aminoración de inversiones. 

Deberíamos, por tanto, plantearnos colectivamente, un modelo de red ferroviaria sostenible, que cohesione territorios, fijando población y vertebrando el acceso a los servicios públicos. En este sentido, la ley de Movilidad, teóricamente, debe contemplar nodos e intermodalidad en el transporte, en igualdad de oportunidades, para toda la ciudadanía, que no nos condenen a pasar obligatoriamente por Madrid. 

Debe superarse la evidencia de una realidad que nos lleva a unas marcadas infraestructuras en territorios sobrepoblados y en su desertificación en aquellos con déficit poblacional, entrando en un bucle insostenible que deben ser resuelto para no aumentar la asimetría entre una oeste hemipléjico y un triángulo saturado Madrid-Barcelona-Valencia, que anuncia colapsos inevitables.

El rápido plan de choque entre sindicatos y gobiernos, tras la reciente huelga ferroviaria, con una apuesta de 3.650 nuevos empleos y con subida en inversiones hasta 2030, apostando por refuerzo de plantillas en Renfe y Adif, debe ser un punto de partida. Tendencia que debe ser mantenida en el tiempo, debiendo resolverse la contradicción en determinadas fuerzas políticas que prometen bajada radical de impuestos, a la vez que reclaman seguridad y más servicios. 

El 'chocolomo' es matemáticamente imposible. Aumentan las frecuencias, los trenes y los usuarios mientras la liberación del ferrocarril conlleva que compañías como Ouigo e Iryo entren en la dialéctica de bajar costes a base de reducir el pago del canon a Adif, apoyados en su demanda por PP y Vox, partidarios de la liberación sin límites, a la vez que se exigen más seguridad y bajada de impuestos. El ministro de Transporte tiene corte por delante porque debe resolver el colapso de las cercanías en Cataluña y Madrid; muy propicias para la demagogia. 

Por otro lado, resolver el descarrile metafórico del oeste peninsular. Prácticamente finalizado el Corredor del Mediterraneo, toca faenar en el Corredor del Atlántico, incorporando la reapertura del Ruta de la Plata al mismo. Una alternativa al nodo de Madrid, insostenible cuello de botella e indefendible desde el punto de vista de la seguridad en Europa. 

Si se contempla desde la Comisión Europea la reapertura del tren de Canfranc en los presupuestos de 2028-2034, nuestros representantes políticos en Extremadura y Castilla y León. ¿A qué esperan con su silencio cómplice? Falta el fusible de la puesta en marcha de la línea Plasencia-Salamanca para el 2035. El error histórico de su cierre debe revertirse. Más infraestructuras para el oeste peninsular y menos llantos de plañideras por la financiación territorial.