domingo, 22 de marzo de 2026

Los chamanes de la tribu





Los chamanes de la tribu, son los ventrílocuos de los dioses en las culturas mágicas. Dioses creados que sirven para amortiguar los miedos, establecer jerarquía de valores y reglar la sociedad para evitar el caos. Los chamanes tienen la capacidad de modificar la realidad o la percepción colectiva desde los intereses de los dioses inventados por los más listos de la tribu, para dar explicaciones según se antoje.  Tratan de establecer un relato y una lógica causal, pretendiendo tener la capacidad de sanar, trascender con los espíritus de los ancestros y adivinar el futuro según convenga. Mediante procesos mágicos puede interpretar factores climatológicos, como que la desertización es un juego inocente de los dioses.

Me sirve la figura del chamán para establecer un paralelismo con partidos políticos que ha normalizado la mentira y elaboran de forma interesada un relato mágico sobre España. Feijóo y Abascal, siguen la estela de los anteriores jefes del clan. Un clan que sobrepasa la estructura de sus partido como instrumento intermedio para interpretar la voluntad de sus dioses inventados.

El dúo españolista, vuelve a repetir la tradición de chamán, que escucha a los dioses e interpreta las voces que le llegan de sus ancestros; revisados y blanqueados por una historia negacionista hecha a su imagen y semejanza. La tribu está cansada y no busca la racionalización del proceso; tan solo una narración que les de certidumbres y un chamán con múltiples tentáculos se la sirve en bandeja. La psicología lo explica como "sesgos cognitivos"; que ante un pensamiento complejo, tendemos a la simplificación de los sucesos y elegimos respuestas muy desacertadas, pero comprensibles.

Desde que se inició el cambio de siglo, se han producido acontecimientos en España que han ido normalizando un relato mágico y fabulado. El desastre del Prestige y el Yak 42 fueron catástrofes que el chamán de la tribu comenzó a justificar con explicaciones basadas en la mentira. El “Tamayazo” en Madrid o la participación de España en la Guerra de Irak, se justificó bajo la amenaza de que ese país fabricaba bombas de destrucción masiva y el chaman tenía la pócima salvadora para no enfadar a los dioses. Con la Guerra de Irán, vuelven a profundizar en la idea de llevarnos al lado oscuro de la historia, cuando solo se trata de petróleo.

Cuando llegó el acto terrorista del 11-M, y la gran mentira de nuestra democracia tuvo como respuesta colectiva un cambio de gobierno, la tribu celtíbera dejó muy claro que en política no puede valer la mentira como fórmula para mantenerse en el poder. La respuesta fue tajante y la institución de la democracia quedó a salvo, de momento. Eso sí, los grandes clanes del país se pusieron a la tarea, en alianza con sectores involucionistas, cuestionando al patrocinador de aquella masacre, pero la tribu de ETA, a pesar del disgusto de los chamanes de la tribu, había claudicado en 2011.

Vino una crisis del dios del dinero e invocaron nuestra ayuda para salvarlo y así salvarnos a nosotros. Eso, al menos, decían los chamanes de la tribu. Austeridad que demandaban los dioses coléricos, con devaluaciones de nuestras propiedades, salarios y el recorte de todos los servicios públicos. Pero volvieron a ser desalojados. Ahora vuelven, entre misiles más sofisticados, a una nueva devaluación de nuestras vidas, mientras un ataúd es recibido, en un aeropuerto, en la desolación de unos padres sin horizonte.  

Cada vez que los chamanes son expulsados de la tribu, llega un escudo social de razón para que todos sobrevivamos, pero al mismo tiempo, un bucle malsano vuelve a generar todo un artificio de realidades paralelas que vaya calando, como lluvia fina, en una parte considerable de la sociedad; ansiosa por buscar respuestas mágicas, buscando el confort psicológico que resuelva todas las disonancias de la tribu. Es el correctivo de Sísifo, por nuestra necedad. Como la sangre que riega la vena, vuelven a entronizar los chamanes de la tribu. El chamán Aznar lanza, con un rictus serio y trascendente, la misma receta de aquella crisis; la de la austeridad o la más reciente de "el que pueda hacer, que haga". 

La tribu, harta de tanto ruido basado en la rabia y la catástrofe, debe responder a los falsos anuncios apocalípticos de los chamanes. Ruido emocional e histriónico para deslegitimar, cueste lo que cueste, porque hay que calmar a los dioses, una vez más.

Su objetivo es desvalorizar nuestra democracia para avanzar en esa estrategia concertada de deslegitimación de instituciones, tratando de expulsarnos cada día, un poco más, de los espacios públicos, para apropiarse con exclusividad de ellos. ¡Los dioses quieren volvernos locos!

viernes, 6 de marzo de 2026

Nunca más un 11-M



Malos tiempos para la equidistancia. Cuatro palabras como opción: ¡No a la guerra! Aprender de la historia y de las experiencias colectivas vividas. Respeto al derecho internacional como principio para defender los derechos humanos.

Hace veintidós años, fruto de una guerra ilegal propiciada por el famoso trío de las Azores, nos devolvió un dramático 11 de marzo; inicio de la ruptura de todos los consensos. A día de hoy, tan solo Aznar no ha pedido perdón por ese ataque.

Aquel trágico suceso, fruto de la unilateralidad y en defensa de intereses espurios, marcó el inicio de una trumpismo sin Trump, tratando de normalizar la violación de la soberanía de los estados, fundamentada en la mentira. Una mentira que vuelve a repetirse con la agresión de EEUU hacia Irán. La guerra y la mentira siempre van unidas y el verbo mentir se hizo carne y habitó entre nosotros. Y la mentira llevó a las elaboradas farsas en un coro afinado de plumillas y políticastros que arrastrados por convertir su deseo en realidad no cesan de mentir.

La “furia épica” consiste en bombardear un colegio de niñas, invadir países para colmar sus compulsivas ansias petrolíferas e insultar a todos aquellos artesanos de la paz, alejados de mamporreros embriagados en sus sueños húmedos. Ellos, en su épica trasnochada, ya estarían plantando los pies sobre una mesa y oliendo a napalm en los desiertos lejanos.

Todo queda reducido a la furia; la de los psicópatas que inventan cuentos para dormirnos o para que no podamos dormir. Torticeros hasta torturar una frase: “estoy cómoda”, por “estoy con Trump”. Vomitiva gentuza que no tuvieron bastante con aquel trágico 11-M. Capataces y esquiroles de un chulo de barrio.

El PP se ha convertido en el partido de la mentira. Mintieron con el suceso del Yak 42 con 75 fallecidos; con una contratación irregular del avión y falsificando la identificación de los muertos, que se cerró sin culpables.  Mintieron un año después, con la muerte de 192 personas y dos mil heridos, en un atentado que nunca olvidaremos. Mintieron una vez más, y desde entonces realizan un viaje sin vuelta atrás. Mentira como clavo ardiente al que asirse, para salvar los muebles, sus nombres y sus haciendas.

Con la mentira del 11-M, rompieron todos los consensos, iniciando una polarización como un recurso de salvamento. La verdad no podía ser un impedimento para mantener el poder. La fabricación de bulos sobre los causantes de la matanza, derivó en una salida del carril democrático. Desde entonces, ya nada ha sido igual y el PP ha transitado por las líneas rojas que le alejan de ser un partido de Estado.

El 14 de marzo de 2004, con la victoria de Zapatero, comenzaron un relato sobre la ilegitimidad de los gobiernos socialistas que aún no han abandonado. Con Pedro Sánchez la historia de Zapatero se repite: confrontación, manipulación, deslegitimación y crear las condiciones para un insufrible ruido que provoque la tensión social necesaria para un cambio de Gobierno.

La placentina Pilar Manjón, madre de uno de los asesinados, significada en la denuncia contra un Gobierno que mintió desde el minuto uno, recibió el desprecio en las palabras de Álvarez Cascos: «cambiamos de Gobierno por esta puta y cuatro mierdas más»; toda una declaración institucional que anunciaba una posición de revancha. Al mismo tiempo, Esperanza Aguirre, al entregarle una ayuda para la Asociación 11M, Afectados del Terrorismo, diciéndole: «esto es mejor que un premio de lotería, porque no paga a Hacienda», mostraba el rencor de los derrotados.

El 11 de marzo comenzó un viaje hacia la sobreactuación, la hipérbole y la manipulación que ha desembocado en un intento de deslegitimación cada vez que ha vuelto a gobernar el PSOE. Un itinerario que comenzó con su fallida “teoría de la conspiración” por la vía de una sentencia jurídica. Una cinta de la Orquesta Mondragón significaba una prueba de la implicación de ETA en el atentado. El Mundo con Pedro J. Ramírez, Jiménez Losanto y la COPE, en alianza con el PP, multiplicaron las dudas junto al que formó parte del “Trio de las Azores”, asumiendo el dogma de que “los terroristas no andaban en desiertos muy remotos ni en montañas muy lejanas”. Y Aznar, se fue de rositas.

Tras la vuelta de las tropas españolas de Irak, vino la Ley de Igualdad, el matrimonio homosexual, el divorcio exprés, o la Ley de Memoria Histórica y ante estos avances sociales, el PP elabora a través del Foro de la Familia toda una suerte de movilizaciones repetidas para luchar contra las plagas y catástrofes que anunciaban el fin de la familia. Ni siquiera la gratificante financiación a la Iglesia Católica a través del Impuesto de la Renta amainó la movilización propiciada desde la misma cadena de radio que auspició la crispación social con sus tremendismos. Luego, el boicot al Estatuto de Cataluña fue otro banderín de enganche para la confrontación.

Cuando nos preguntamos sobre la polarización social en nuestro país, podemos concluir que la derecha solo vio en su momento una estrategia para alcanzar el poder a través de la polarización y la tensión social. No fue suficiente que, en el 2011, la banda terrorista ETA cesara en las armas y la derecha volvió a agitar el fantasma de las cesiones y la venta de la Patria al enemigo.

Perpetuar la mentira como posverdad, dinamitar los consensos sobre instituciones, hablar de libertad para acusar al otro, mientras en un edificio de la calle Génova se destrozaba a martillazos la verdad. ¡Nunca más otro 11 de marzo!


domingo, 15 de febrero de 2026

La España que descarrila




El accidente de Adamuz debe conducirnos a reflexiones múltiples, entre ellas, marcar el acento sobre el trasnochado diseño radial del ferrocarril en la España de las autonomías, o sobre la concentración de inversiones en el AVE, desde los años 90, olvidando el tren de cercanías y media distancia que realmente cohesiona y vertebra territorios. Ejemplo paradigmático de líneas funcionales que rompían ese criterio radial, vertebrando territorios fue el extinguido 'Ruta de la Plata', que articulaba la comunicación de todo el oeste: Gijón-Sevilla. La génesis de la España descarrilada, por falta de trenes, podríamos situarla en el oeste de nuestro país; la España Vaciada o “vacilada”, que diría el castizo.

En la vorágine de la alta velocidad, sería demagógico buscar culpables únicos. Puede que todos hallamos participado, irresponsablemente, de una ilusión cara, provocando mayores desequilibrios territoriales, al concentrar la sustantividad de las inversiones en la alta velocidad. Desde la puesta en marcha de la línea AVE, Madrid-Sevilla, la población de España ha crecido en 11 millones y los déficits ferroviarios y de seguridad han respondido a un continuo de inversiones, según cada gobierno, significando con objetividad que el Gobierno de Rajoy se lleva la palma en aminoración de inversiones. 

Deberíamos, por tanto, plantearnos colectivamente, un modelo de red ferroviaria sostenible, que cohesione territorios, fijando población y vertebrando el acceso a los servicios públicos. En este sentido, la ley de Movilidad, teóricamente, debe contemplar nodos e intermodalidad en el transporte, en igualdad de oportunidades, para toda la ciudadanía, que no nos condenen a pasar obligatoriamente por Madrid. 

Debe superarse la evidencia de una realidad que nos lleva a unas marcadas infraestructuras en territorios sobrepoblados y en su desertificación en aquellos con déficit poblacional, entrando en un bucle insostenible que deben ser resuelto para no aumentar la asimetría entre una oeste hemipléjico y un triángulo saturado Madrid-Barcelona-Valencia, que anuncia colapsos inevitables.

El rápido plan de choque entre sindicatos y gobiernos, tras la reciente huelga ferroviaria, con una apuesta de 3.650 nuevos empleos y con subida en inversiones hasta 2030, apostando por refuerzo de plantillas en Renfe y Adif, debe ser un punto de partida. Tendencia que debe ser mantenida en el tiempo, debiendo resolverse la contradicción en determinadas fuerzas políticas que prometen bajada radical de impuestos, a la vez que reclaman seguridad y más servicios. 

El 'chocolomo' es matemáticamente imposible. Aumentan las frecuencias, los trenes y los usuarios mientras la liberación del ferrocarril conlleva que compañías como Ouigo e Iryo entren en la dialéctica de bajar costes a base de reducir el pago del canon a Adif, apoyados en su demanda por PP y Vox, partidarios de la liberación sin límites, a la vez que se exigen más seguridad y bajada de impuestos. El ministro de Transporte tiene corte por delante porque debe resolver el colapso de las cercanías en Cataluña y Madrid; muy propicias para la demagogia. 

Por otro lado, resolver el descarrile metafórico del oeste peninsular. Prácticamente finalizado el Corredor del Mediterraneo, toca faenar en el Corredor del Atlántico, incorporando la reapertura del Ruta de la Plata al mismo. Una alternativa al nodo de Madrid, insostenible cuello de botella e indefendible desde el punto de vista de la seguridad en Europa. 

Si se contempla desde la Comisión Europea la reapertura del tren de Canfranc en los presupuestos de 2028-2034, nuestros representantes políticos en Extremadura y Castilla y León. ¿A qué esperan con su silencio cómplice? Falta el fusible de la puesta en marcha de la línea Plasencia-Salamanca para el 2035. El error histórico de su cierre debe revertirse. Más infraestructuras para el oeste peninsular y menos llantos de plañideras por la financiación territorial. 

miércoles, 21 de enero de 2026

Plasencia en el colapso




En la ciudad de la bruma y de la atmósfera quieta, muda y sorda, Fernando Pizarro ha resumido 15 años de gestión en el Ayuntamiento de Plasencia en una frase: “Hemos hecho un milagro”. Sigo leyendo en voz alta el periódico y mi amigo Ángel, arruinando una utopía del mayo del 68, me dice: “De tanto ver baldosas rotas y abiertas en el pavimento de Plasencia, uno llega a desechar la idea de que debajo de ellas, existan playas”. 

Cuando la realidad no puede explicarse, los huérfanos de razones acuden a la mística etérea de los milagros, evitando la palabra colapso. En las mismas afirmaciones recientes del alcalde, justificaba el condicionamiento de su política a una deuda “heredada” por sentencias judiciales como la de las Huertas de las Isla. Podríamos recordarle un innumerable número de sentencias perdidas por su Gobierno, teniendo que responder con nuestro dinero público. Sentencias de hace unos días como la que nos obliga a pagar 230.000 euros por dos policías municipales, sería argumento suficiente para que hubiera habido dimisiones y asunción de responsabilidades.  

Que la justificación del alcalde sea no disponer de medios y recursos humanos cuando la primera decisión en su último mandato fue la liberación de siete ediles de su partido con subidas salariales del 20%, con un coste anual cercano a los 400.000 euros, se contrapone a la hora de justificar la losa de la sentencia de las Huertas de La Isla como condicionante. No seré yo quien niegue las dificultades en estos años, también con la crisis mundial de 2011, o la inflación disparada. 

Incluso la pandemia que el alcalde aprovechó para lanzar su campaña a la Presidencia de la Junta de Extremadura, escenificando caceroladas o caravanas de coches por demandas oportunistas sectoriales que nada tenían que ver con el Gobierno de una ciudad. Tampoco podrá negar haberse beneficiado de un incremento espectacular de la economía de nuestro país en los últimos años, redundando en mejoras del mercado de trabajo o en un aumento de la población, que en Plasencia se elevan, tímidamente, por un aumento exponencial de personas mayores.  

Si han hecho un milagro por reducir un 40% la deuda en Plasencia, cabe preguntarse si nos quedan otros 15 años, de milagros, de calles sin luz, de escaleras mecánicas arruinadas, de autobuses urbanos averiados… para pagar la deuda restante.

La lectura real es que Plasencia lleva tiempo colapsada. Da la sensación de una ciudad pedaleando sobre una bicicleta estática para terminar viendo el horizonte, cada día, un poco más lejos. La realidad actual es que la deuda per cápita de los placentinos ha pasado de 562 a 559 euros a lo largo de los sucesivos gobiernos de Fernando Pizarro. El fracaso inapelable en la gestión de los fondos europeos con respecto a las obras referenciales de la ciudad -residencia de mayores, parking y Ronda del Salvador…- queda constatado por las declaraciones de PYMECON, por la pérdida de cuatro millones de euros, “poniendo en juego el futuro de una ciudad”, manifestando “la parálisis y su franca decadencia”.  

Tras cuatro mayorías absolutas, en las que no ha sufrido cortapisa alguna por la oposición, el alcalde de Plasencia, también, afirma: “Hoy, Plasencia está mucho mejor que hace 15 años” y con toda la razón recuerda que su gestión económica está avalada “cuatro veces consecutivas por las urnas”; eso sí, con una abrumadora abstención. Como diría Feijóo a Mazón, lo importante es el relato: “Lleva la iniciativa de la comunicación… Es la clave”. 

Pero el relato veraz son los resultados. No, señor alcalde, no estamos mejor que hace 15 años porque por entonces gozábamos de mayor población activa, había más alumnado en nuestros colegios, el número de empresas era más elevado y el papel de Plasencia en la Junta de Extremadura o en la Diputación de Cáceres no era testimonial como ahora. 

A comienzos de la década de 2010, estaba proyectada y presupuestada, en la finca de Fuentidueña, la ubicación de la estación de la alta velocidad, pero la confluencia de su partido -Rajoy-Monago-Pizarro- nos dio gato por liebre a todo el Norte de Extremadura. Próximo el cierre de Monfragüe, una vez finalizada la electrificación Plasencia-Talayuela, aún no sabemos cuál será la ubicación de la citada estación, retrasando el futuro y la conectividad de nuestra ciudad. Tras este error estratégico, el devenir fue la inacción, la falta de proyecto de ciudad y la mimetización por el postureo como modelo de supervivencia política. Más que sonar a milagro es la constatación del fracaso de una forma populista de hacer política.

La dimensión del colapso se verá tras el potspizarrismo, una vez que anuncia por algún motivo, que es su última legislatura. Las costuras de la ciudad se están abriendo y cada día que pasa todos somos más cómplices de su final. 

jueves, 25 de diciembre de 2025

Ratón vota gato

 



No hubo "pucherazo" en Extremadura. La convocante de las elecciones anticipadas ya ha mostrado en varias ocasiones su falta de escrúpulos democráticos. La presidencia de Extremadura bien vale una sobreactuación que ha dejado en evidencia sus entretelas éticas. Tanto esconder a Feijóo durante la campaña para terminar acudiendo a su deplorable treta, aprendida en Correos. Y al final, Extremadura ha pasado de ser un laboratorio de Feijóo para comenzar a serlo de Abascal.

Si Monago ha pasado a la historia por gobernar en Extremadura gracias a una IU desnortada, Guardiola ha gobernado durante dos años y medio gracias a otra circunstancia azarosa, siendo la segunda fuerza más votada. Los resultados del pasado 21-D le harán ser recordada como aquella presidenta que trabajo para el enemigo, jugando al escondite. Todo ello, para volver a un punto de partida donde sin duda se dejará más pelos en la gatera, desvalorizando su pose "moderna" pretendida, influjo de un desaparecido Monago, con resabios de Iván Redondo.

Feijóo, ese oficinista gris con manguitos en los antebrazos para proteger su silla de eterno aspirante a la Moncloa, ha vuelto a la precipitación por incapacidad permanente. El encadenamiento de elecciones autonómicas soñadas en mayorías absolutas, augura una variable que de tanto alentarla se convierte en realidad: ratón vota gato, incompresiblemente. Hartos de estar hartos. 

Y esa hartura la va a gestionar VOX a fuego lento, que como fuego de racimo se va a ir extendiendo, liberando bombas con efecto retardado, con daños indiscriminados y explosiones residuales. Próxima parada: Aragón.

Las razones para los resultados extremeños en la izquierda estaban cantados, pero en el bloque de derechas, ojipláticos se mostraron con la cantidad de ratones que votaron a los gatos. Cansancio de bipartidismo; candidatos inadecuados; programas electorales insulsos; gestión política ineficaz y mensajes muy alejados de los problemas estructurales de Extremadura que terminan generando cabreo. Voto militante, abstenciones colectivas de castigo, voto de aviso, pero sobre todo la indiferencia de una abstención que dejó de creer hace tiempo en la política autonómica. 

La candidatura de M.A. Gallardo era propicia para la abstención en feudos socialistas, aunque su imputación es una obra más de diseño PP, como lo ha sido contra el Fiscal General o la esposa de Pedro Sánchez. La subida de Unidas por Extremadura, con una lideresa amueblada, el mensaje de unidad y un trabajo alejado de las alfombras se me hace corta; explicado, tal vez, por ser asimilada con Podemos. Que no se confunda Belarra

La lectura de "Juego del estatus" de Will Storr, explica que el estatus individual es el motor invisible de la conducta humana. Entre dominante y dominado se puede ganar por poder o miedo. Si los ratones no tienen poder, pueden utilizar el miedo. En el caso de VOX, a pesar de que su candidato no era conocido, a pesar de recordarnos a un militante de Fuerza Nueva de los años setenta, puede que por la falta de gestión, por no haberse quemado con el gobierno, con mensajes líquidos que caben en un twuit -"vamos a cambiarlo todo"-, por hablar de patria con pan, tal vez embolsaran un techo de votos difícil de mantener en el tiempo con tan solo jaculatorias machistas -"políticas de género y esas absurdeces", jaculatorias climáticas, en una tierra incendiada que se quema o jaculatorias contra la inmigración, en la única comunidad que pierde población en el año 2024 -"haremos expulsiones masivas"-,  es tentar en exceso al rigor y la razón.  

Visto el panorama, a Guardiola le toca pasar por el aro, realizar declaraciones que suenen a trola farisaica, entregar la presidencia de la asamblea, jugar al reparto de consejerías sin conocer la intención final de la ultraderecha en participar en el gobierno, para dejarles tal vez, colgados de una escalera en el aire -"vamos a hacer valer en la negociación cada uno de nuestros votos"-, mientras se acercan las próximas elecciones en Aragón. El espectáculo está garantizado. Ratón puede comer gato. 

Y en esto, llegó Ibarra y mandó abtenerse. Ya sabemos que algunos "popes" de la patria no se han enterado que el bipartidismo ha muerto. Salvemos el error sustantivo de Guardiola, obviando que el "pueblo ha salvado al pueblo", votando los ratones a los gatos con un sesenta por ciento. El PSOE puede morir a jarronazos chinos de los que han perdido hace mucho tiempo el pulso de la calle, tal vez por seguir manteniendo privilegios. Toca oposición, remando a brazo partido, aunque la nostalgia de las mullidas alfombras sea un handicap para gatos apoltronados mientras crecen las ratoneras.

  


   

   

 

viernes, 5 de diciembre de 2025

M. Guardiola y el debate 21-D

 



El silencio, en psicología, tiene su interpretación y su forma de comunicar. Es inteligente callar cuando no se tiene mucho qué decir, porque así evitas mostrar los propios niveles de incompetencia. Callar cuando has atravesado el Rubicón de la gestión, es sinónimo de miedo, de autoevaluación negativa en lo realizado.

Puede que Guardiola se esconda en ese proceso de "escucha" ficticio para evitar mostrar su verdadera cara de falta de proyecto para Extremadura, con tutores foráneos, que nos ha proyectado en los dos años y medio de gobierno en nuestra comunidad. Puede que no tenga argumentos coherentes para explicarnos lo que ha hecho y sobre todo lo que ha dejado de hacer en este tiempo convulso de ruidos, más que de nueces.

Cada uno elige ser dueño de sus silencios, pero también cada uno es dueño de interpretar los silencios del otro. En el caso de M. Guardiola, tan solo la vamos a oír hablar en medios de comunicación muy seleccionados -OK.Diario- previamente regados con financiación institucional. La RTVE, un medio público de todos es un peligro para ella y el PP; no vaya a salir una Silvia Intxaurrondo que ponga freno a los bulos como argumentos.

Por eso, su silencio, nos transmite de entrada un programa y un currículum oculto que no solo es difícil de explicar sino de comprar. Que haya sido la única presidenta de Extremadura que no haya logrado aprobar unos presupuestos que ni siquiera han sido debatidos; que haya utilizado un argumento tan pueril para convocar unas elecciones, con un coste para los extremeños de más de 5 millones; que haya paralizado todo un trabajo parlamentario traducido en iniciativas vitales, que se han quedado en un cajón, no pueden explicarse en un debate. No puede explicar que Extremadura haya sido "conejillo de indias" para que Feijóo, en su enésimo intento, acabe con el sanchismo.

Cómo poder explicar, en un debate público, la razón que le lleve a renunciar a una condonación de deuda autonómica, de 1700 millones de euros, ofrecida por el Gobierno central, en una manifiesta dependencia de las estrategias partidistas de Génova, que sin duda hubiese facilitado la mejora rápida de todos los servicios públicos de la región.

Tras la información del escándalo sanitario de Ribera Salud, en Madrid, cómo explicar el deterioro exponencial de la sanidad pública extremeña a la vez que una empresa privada como el grupo "Quirón" se expande en Cáceres, Almendralejo, Don Benito, Badajoz... En los últimos meses, viviendo en Plasencia, me he visto obligado con transporte propio a hacer traslados para pruebas de resonancia en esta clínica privada, derivado por la sanidad pública.

Le sería difícil explicar por qué del presupuesto sanitario de Extremadura, del 2024, más de una tercera parte del presupuesto en operaciones quirúrgicas y pruebas diagnósticas son asumidas por empresas privadas, mientras renuncia a condonaciones de deudas, bajada fiscal de 7 millones a las 1200 familias con rentas más altas en la región o está dispuesta a una reducción de gravamen a la Central de Almaraz de 15, 27 y 45 millones de euros en los años 2027-2028-2029, engordando los beneficios de las eléctricas con dinero público. ¿Cómo se puede entender, en un debate, que en las residencia de mayores, se pague el doble en una plaza concertada que en una pública, congelando en 13000 euros las plazas municipales y subiendo a 26000 euros en las del sector privado?

Guardiola, tendría difícil explicar cómo todas las "maquetitas" industriales e infraestructuras licitadas por el Gobierno de Guillermo Fdez. Vara han sido inauguradas por ella, incluso antes de ser finalizadas, como por ejemplo el Puente de Alcántara. ¿Cuáles son las "maquetitas" que ella ha proyectado, con las que contará el próximo gobierno de Extremadura?

Su gestión ha sido la inacción y el fomento de conflictos sectoriales. Inicio de curso escolar con un transporte escolar sumido en el caos; inviabilidad de homologación salarial para 16000 docentes en Extremadura; palos en la rueda para dar respuestas a la zona de regadíos, fomento de universidades privadas abandonando la pública o planteando un plan de viviendas que debe volver a su punto de partida porque contempla terrenos que no son de titularidad pública...

¿Cómo poder explicar su más que inevitable maridaje con VOX , si no lo evitamos? Abascal amenaza que Guardiola entrará por el aro. ¿Otra vez? Negación de la Agenda 2030, eliminación de la Consejería de Igualdad, políticas contra los inmigrantes en un territorio que envejece con velocidad... Su mal llamada Ley de "Concordia", derogando la Ley de Memoria democrática e histórica de 2019, es una vuelta a los postulados franquistas de evitar la verdad, la justicia y la reparación, negando la educación sobre esa realidad, obviando la necesidad de acabar con aquella simbología fascista e imposibilitando la participación de los colectivos implicados.

En materia de empleo, a rebufo de todas las medidas aprobadas por el Gobierno central, reforma laboral, subidas de SMI, negociación colectiva, subidas de pensiones, elevación de las prestaciones por desempleo y sociales, Extremadura alcanza cifras históricas en afiliados-as a la S.S., por lo que poco podemos decir de sus medidas a favor de empleo de calidad; salvo la colocación, de su primo churrero, como chofer particular o la aprobación de la Consejera de Cultura del proyecto fin de año adjudicado a su hermano o la obstaculización de su partido a toda medida para luchar contra la subida del cesto de la compra.

El partido de Guardiola es el mismo que el del novio de Ayuso, el mismo que el del "Ventorro" de Mazón, o el de los cribados del Moreno Bonilla. ¡Estamos avisados!

¡Qué tiempos aquellos cuando María Guardiola planteaba la necesidad de un debate "cara a cara, para confrontar modelos"! Tenía razón; dos modelos: derechos o derechas.



miércoles, 26 de noviembre de 2025

Anatomía de un partido farsante.




 

Mazón se pregunta ante un periodista: "¿Cuando he mentido? El verbo mentir se hizo carne y habitó entre ellos, como acervo del Partido Popular. Y la mentira llevó a la mentira en un coro afinado de plumillas y políticastros que arrastrados por convertir su deseo en realidad no cesan de mentir, inventando una verdad paralela. Ya lo dijo el periodista Emilio Romero: "La derecha gobierna para doscientas familias y eso no da votos suficientes, por eso, para ganar unas elecciones, la derecha tiene que mentir". Ahora, puede que por eso, filtrar una verdad haya que perseguirlo. Que la verdad no suponga nunca un impedimento para alcanzar el poder.

Aún permanecen y permanecerán los ecos de las mentiras en el suceso del Yak 42 con 75 fallecidos; con una contratación irregular del avión y con falsificaciones en la identificación de los muertos, que se cerró sin culpables. El ministro Trillo nunca fue condenado, aunque sí su ministerio.

Un año después, un dramático 11 de marzo fue el comienzo de una mentira más intensa. Clavo ardiente para una derecha que, por necesidad, desde la Transición había consensuado un contrato social que permitía una estabilidad contenida, para salvar los muebles, los nombres y las haciendas. Pero aquel trágico día, rompieron todos los consensos y provocaron el inicio de la polarización. El trumpismo sin Trump había nacido.

La fabricación de bulos y una mentira sobre los causantes de la matanza, derivó en una salida del carril democrático. Desde entonces, ya nada ha sido igual y el PP ha transitado, cada vez con más peligro, por las líneas rojas que le alejan de su intento inicial de ser un partido de Estado. 

El 14 de marzo, con la victoria de Zapatero, comenzó un relato sobre la ilegitimidad de los gobiernos socialistas que aún no ha abandonado. Con Pedro Sánchez la historia de Zapatero se repite: confrontación, manipulación, deslegitimación y crear las condiciones para un insufrible ruido que provoque la tensión social necesaria para un cambio de Gobierno.

El 11 de marzo comenzó un viaje hacia la sobreactuación, la hipérbole y la manipulación que ha desembocado en un intento de deslegitimación cada vez que ha vuelto a gobernar el PSOE. Un itinerario que comenzó con su fallida “teoría de la conspiración” por la vía de una sentencia jurídica y por la de los hechos. Una cinta de la Orquesta Mondragón significaba una prueba de la implicación de ETA en el atentado. El Mundo con Pedro J. Ramírez, Jiménez Losanto y la COPE, en alianza con el PP, multiplicaron las dudas junto al que formó parte del ”trió de las Azores”, asumiendo el dogma de que los terroristas de aquel fatídico día no andaban en desiertos muy remotos ni en montañas muy lejanas. Y se fue de rositas.

Tras la vuelta de las tropas españolas de Irak, vino la Ley de Igualdad, el reconocimiento del matrimonio homosexual, el divorcio exprés, o la Ley de Memoria Histórica y ante estos avances sociales, el PP elabora a través del Foro de la Familia toda una suerte de movilizaciones repetidas para luchar contra las plagas y catástrofes que anunciaban el fin de la familia. Ni siquiera la gratificante financiación a la Iglesia Católica a través del Impuesto de la Renta amainó la movilización propiciada desde la misma cadena de radio que auspició la crispación social con sus tremendismo.

El boicot al Estatuto de Cataluña fue otro banderín de enganche en aquellos malos tiempos para la derecha. En sus cerebros podridos estaba habitando la utilización de policías patrióticos, jueces a sueldo y charlatanes y voceros en nómina. Y de aquellos barros, estos lodos de confrontadas banderas nacionalistas con “Espanya ens roba o España se rompe”. Cataluña nunca falla.

Cuando nos preguntamos sobre la polarización social en nuestro país, podemos concluir que la derecha solo vio en su momento una estrategia para alcanzar el poder a través de la polarización, la confrontación y la tensión social. No fue suficiente que en el 2011, la banda terrorista ETA cesara en las armas y la derecha volvió a agitar el fantasma de las cesiones y la venta de la Patria al enemigo.

Perpetuar la mentira como potsverdad, dinamitar los consensos sobre instituciones, hablar de libertad para acusar al otro, mientras en un edificio de la calle Génova se destroza a martillazos la verdad. Caso Gürtel, Púnica, Lezo, Acuamed, Arena, Auditorio, Baltar, Bárcenas, Caballo de Troya, Camp, Ciudad del Golf, Lino, Mercamadrid, Naseiro, Ópera, Palma Arena, Pokemon, Porto, Terra Natura Benidorm, Torres de Calatrava y cienes de cienes más.

Mientras, Feijóo no se cansa de convocar concentraciones contra la corrupción. Imagino que los escenarios de las mismas tendrán lugar frente a la Diputación de Almería, en la Calle Génova, nº 13, de Madrid o frente al "Ventorro", en Valencia.