viernes, 10 de octubre de 2014

Gobex Monago y paro por niveles de formación






¡Aquí no se salva ni Dios¡. Y es que cuando existe una inacción política, todos los parámetros saltan por los aires. Independientemente del nivel de formación que tenga una persona en desempleo y aumenta, de nuevo, el paro en Extremadura. Eso sí, parece que la precarización del mercado de trabajo, fruto de la reforma laboral, castiga aún más a los que están más cualificados. 
 
Aunque la propaganda de Monago pretende ocultar un incremento de paro registrado en el SEXPE, en los próximos meses podemos ver un aumento de los dígitos en el paro. En septiembre nos situamos en un incremento del 17,4%, pasando de 117.890 desempleados en Junio de 2011 a 138.426 en septiembre de 2014. Un mes más se repite la tendencia en Extremadura; a mayor nivel de cualificación el aumento del paro es porcentualmente mayor. ¡Quién lo diría¡. Lejos de incentivar a las personas a que no estudien, que es el mensaje que en un primer momento podríamos extraer, el análisis hay que hacerlo en la dirección del tipo de empleo que se está generando en Extremadura y  el de mayor calidad que se sigue destruyendo. Lógicamente, el subempleo de corto recorrido que se ofrece (un 91% de contratos en el mes de septiembre no superan el mes de duración) tiende a ser ocupado por trabajadores sin cualificación. 

 

Nivel Formación
jun-11
jun-12
jun-13
jun-14
sep-14
E.P y ESO
90.530
101.839
106.239
99.972
100.664
Bachillerato
5.813
6.785
7.435
7.139
7.673
FPI y FP II
11.479
14.508
16.479
15.664
16.801
Titul. Universitario
9.768
12.340
13.074
11.875
13.288

117.890



138.426











Según CCOO de Extremadura, los datos vuelven a ratificar los datos de meses anteriores. La resultante de incremento de paro en función de la titulación de la que dispone la persona parada, durante el Gobierno del Sr. Monago, es de incremento del paro en todos los niveles formativos, aunque el menor incremento porcentual lo tienen aquellos con menos cualificación, es decir, con Estudios Primarios o ESO, con un 11,2%, pasando de 90.530 desempleados a 100.664. En el caso de los trabajadores que disponen del título de Bachillerato, la subida asciende al 32%, pasando de 5.813 a 7.673, subiendo más ese porcentaje en el caso de titulados desempleados en F.P. I y II  que asciende al 46,3%, pasando de 11.479 a 16.801 personas paradas, y con parecidos dígitos se expresa la subida de personas desempleadas con Diplomaturas y Títulos Universitarios, alcanzando un incremento del 36%, pasando de 9.768 a 13.288 personas en desempleo.

En lo que respecta al peso de cada colectivo, son las personas con menor cualificación (EP y ESO) las que lógicamente presentan un mayor peso, con un 72,7%, reduciéndose este con respecto al inicio de la legislatura de Monago. En el caso de las personas con Bachillerato, su peso porcentual sobre le total de personas en paro pasa de un 4,9% al 5,5%, en FP I y II crece del 9,7% al 12,1% y en Titulados Universitarios del 8,2% al 9,5%.



 Nivel Formación
                                          jun-11
Peso  %
sep-14
Peso  %
E.P y ESO
90.530
76,8
100.664
72,7
Bachillerato
5.813
  4,9
7.673
  5,5
FPI y FP II
11.479
  9,7
16.801
12,1
Titulados  Universitarios
9.768
                          8,2
13.288
                      9.5

117.890

138.426











Digo yo, que puede ser compatible que "Extremadura sea campo" con una apuesta decidida por la formación y cualificación de sus trabajadores. CCOO de Extremadura ha presentado propuestas relativas a la potenciación de una Red de Centros Integrados de Formación Profesional, utilizando infraestructuras y recursos de centros públicos, con criterios sectoriales y territoriales, que vienen reclamando más de 400.000 trabajadores y trabajadoras extremeños, ocupados y en paro, en la potenciación de sus competencias profesionales. La administración puede seguir hablando de mejorar la competitividad del sistema productivo pero para eso hay que crear las condiciones necesarias. 



domingo, 5 de octubre de 2014

Opacos en CCOO





En estos días de vergüenza ajena, cuando arrecia nuestra ira por escándalos ajenos, se nos viene contra el estómago y contra múltiples y anónimos  esfuerzos sindicales una coz con el escándalo propio, en CCOO, con las tarjetas opacas de Bankia. Y éste, sí que hay que digerirlo para evitar, que en la simplificación, la parte termine definiendo al todo, y para eso ni se puede ser pusilánime, ni participar de comprensiones porque en esto como en tantas cosas hay que ser “radical” e ir a la raíz de lo que puede aparecer como síntoma. Afortunadamente, la mierda siempre termina saliendo a flote. 

No entrando en la falta de ética de estas actuaciones porque el sentido común es sabio y se encarga de explicarlo con el discurso de los hechos, hay una estética cutre que ratifica la podredumbre de estas acciones que no pueden disponer del menor recoveco para la más mínima justificación.  Lo peor o lo mejor, cuando ocurren estos sucesos, es que no pueden explicarse porque no tienen explicación posible. Por eso, tampoco espero mucho de una comisión de investigación; solo pedir que no se dilate en el tiempo, y sobre todo que aclare dónde han ido a parar y en concepto de qué los ochocientos mil euros defraudados, qué papel tuvieron estas personas en la aprobación de la medida relacionada con las preferentes y si están ya fuera del sindicato.

Sinceramente, nuestra organización, aunque ha sido rápida, me ha parecido algo blandita planteando la dimisión de Rodolfo Benito y aunque reconozco el posible impacto de una noticia como esta, hay momentos en los que hay cosas que solo pueden tener comprensión en la contundencia de las respuestas. No hablo de linchamiento, porque para ello ya hay actores con intereses espurios encargados de azuzarlos, mucho menos de avivar la búsqueda compulsiva de chivos expiatorios. Se trata de ser tajante con un axioma que no solo forma parte del acervo de nuestro sindicato, sino que es básico para seguir siendo creíbles en cualquier espacio del mundo laboral: “el mejor  predicador es fray ejemplo”.

Somos una organización muy grande; tan grande como para ser la referencia de más de un millón de trabajadores y trabajadoras que pagan su cuota y dan el paso para tener un carné con nuestras siglas y todos aquellos que nos ratifican a través de las elecciones sindicales con su voto y aunque, por ser quienes somos el caso Bankia no nos perdone, debemos tener claro que eso de arrugarse tampoco forma parte de nuestro acervo.

CCOO ha sido, es y será una organización transparente pero seríamos unos ilusos si pensáramos que se pueda encontrar exenta de listos, golfillos y paracaidistas que al final puede terminar pasando por “históricos” como en cualquier tipo de organización. ¿Por ello debemos ser escrupulosamente intolerantes y vigilantes con los amigos de las moquetas, porque no nos engañemos, es mucho más duró estar al frente de un conflicto colectivo que merodeando permanentemente en las cercanías de palacio.

En estos últimos días, cuando algunos pueden plantear su cansancio porque este tipo de hechos genera la incredulidad, me ratifico en que son momentos para decir lo que somos. Somos Katia, la compañera de Baleares para la que piden cuatro años de cárcel por defender el derecho de huelga y más de doscientos militantes en su misma situación, somos los 8 de Airbus, somos los compañeros y compañeras de Panrico o Coca-Cola, somos los que dan la cara en el Corte Inglés, somos Laura consiguiendo representación sindical en Carrefour, somos Carlos en la Diter, somos Alberto en la marcha de la dignidad, somos Helena cuando atiende y ofrece soluciones a un compañero despedido, somos los que llegamos cuando el incendio ha comenzado y hay que gestionarlo, somos cientos y cientos de microrelatos sindicales muy ligeros de equipaje, anónimos en la mayoría de los casos, que se juegan su promoción profesional, que se juegan su estabilidad laboral, que escuchan, informan, acuden y dan el paso por otros que están de observadores o tienen miedo. Si, ya sé que esto no vende, ni es mediático pero esa es la realidad contraria a los opacos de las tarjetas.

Porque somos cientos, miles de nombres, mi sindicato y el tuyo es un patrimonio colectivo a defender con contundencia y se pongan como se pongan los piratas del estado de desecho, y sobre todo porque nunca nos terminará de gustar nuestras Comisiones Obreras, permanecemos en ella, porque, definitivamente, todos no somos iguales  y porque somos más necesarios que nunca.