sábado, 25 de junio de 2022

Fernando Pizarro y el Tren



Al día siguiente de la inauguración en Plasencia de un pequeño hito en la comunicación ferroviaria a Badajoz, con la presencia de las autoridades políticas, también la del alcalde de Plasencia, este se descuelga con unas declaraciones lamentables, aumentando la ceremonia de la confusión con un medio de comunicación vital para nuestra región. 

Manifestar que lo de ayer fue teatro es torticero, o ¿acaso él no fue un actor destacado en esa presentación? Manifestar que en la estación de Plasencia no habrá parada tiene la intencionalidad de incendiar la indignación que ya corre por redes, pero las cosas hay que explicarlas con argumentos y datos. Sobre todo no jugar a reinventar la historia; cosa a la que son muy dados los políticos populistas. Si a estas alturas, aún no hemos concluido que la entrada de la Alta Velocidad en Plasencia es imposible por razones técnicas y de costes en tiempo, es que o el Sr. Alcalde nunca se ha enterado de qué va esto o intencionadamente ha estado manipulando estados emocionales de los ciudadanos placentinos, muy sensibles e implicados con la defensa del ferrocarril.

Considero necesario recordar que fue en la confluencia de los Gobiernos del PP en Plasencia, Extremadura y España; cuando el tridente Rajoy, Monago y Pizarro, desestimaron los 27 millones presupuestados por los socialistas en Fuentidueñas, gobernando la alcaldesa Elia Blanco. Este proyecto fue  substituido en el 2013 por una asignación de tres millones de euros, que comunicó el ministerio de fomento para remodelar la estación de siempre, en Plasencia. Ese fue el cambiazo. Eran tiempos de recortes. Ahí empezó todo. El 6 de noviembre de 2013, nuestro recordado ASO (Antonio Sánchez Ocaña) informa en su diario de como el "Nuevo modelo de desarrollo de los corredores de Alta Velocidad" -ADIF-, suprime la estación de Plasencia junto al corredor AVE, para "adaptarse a la austeridad presupuestaria" del Ministerio de Fomento, utilizando la actual estación de la ciudad, con un ahorro de 20,4 millones de euros. 

Y se podrán contar de muchas maneras lo que ocurrió entonces, pero la realidad es que Fernando Pizarro renunció al proyecto impulsado por el PSOE de situar la estación en Fuentidueñas, a una decena de kilómetros de Plasencia. Llevaríamos más de diez años de adelanto. 

Había que anticipar el futuro y él tuvo una mirada corta y localista. Unos años más tarde, en el 2018, los socialistas vuelven a plantear la opción Retortillo o Fuentidueñas, a las afueras de Plasencia. Los diputados del PSOE, Cesar Ramos y Pilar Lucio, acompañados por el regional Francisco García y el senador Miguel Ángel Nacarino solicitan al Ministerio de Fomento que relancen los estudios porque argumentan que la estación de Plasencia es un fondo de saco donde no puede entrar un AVE, aunque sí sirve como lanzadera para conectar con Fuentidueñas. La respuesta de Pizarro no se hace esperar: “Los socialistas de nuevo hacen un flaco favor a la ciudad; un buen servicio va unido a su cercanía” y avisaba Cesar Ramos: “...sin tener una estación de alta velocidad en el baypass que se ejecuta, muchos trenes no podrán parar”.  Las malditas hemerotecas de entonces pueden hacerle sonrojar, ahora, al alcalde de Plasencia.

La idea de los socialistas estaba encaminada a posibilitar una lanzadera desde Plasencia a Fuentidueñas porque era lo que aconsejaban los técnicos y porque se anticipaba al futuro, con buen criterio. Un polígono industrial con una plataforma logística para concentrar un nivel de mercancías que daría a la ciudad el protagonismo que, en la actualidad, día a día va perdiendo. 

Una ubicación abierta a la autovía Ruta de la Plata y a Portugal por la autovía de Moraleja. En una declaraciones posteriores de Pizarro, se pronuncia diciendo: “...el PSOE quiso que la estación volviera a 14 kilómetros de Plasencia , pero los compromisos con ADIF ya estaban cerrados con el Gobierno de Rajoy y la estación se queda en Plasencia”. Seguro que o no escuchó de ADIF que era inviable la entrada AVE en Plasencia, o entendió de Rajoy que le decía sí, cuando le estaba diciendo, no.

Así que el Sr. Alcalde y su partido son los únicos responsables de no haber resuelto este galimatías ferroviario. No será porque no se lo dijeron muchas veces. No disfrace su error de gestión culpabilizando, como siempre, a terceros. El número de trenes que entren o salgan ha sido resultado de su gestión. Eso no quiere decir que ese error no deba ser subsanado. Urge para Plasencia, especialmente dirigido a la Junta, un diálogo donde se planteen cuestiones centrales para el crecimiento de la ciudad como la apuesta por lo que un día diseñaron para Fuentidueña, aunque solo sea para evitar nuevos errores y nuevos culpables.

Lo malo de las demandas sociales es cuando se quieren capitalizar y no dar agua al enemigo. Entonces, pasa que el asunto se nos va de las manos y terminamos siendo, como personaje político, una caricatura de mal teatro. Sí, Sr. Alcalde, Vd. hace mucho teatro.

  

  • Tren digno y Ruta de la Plata: https://canchales.blogspot.com/2022/05/tren-digno-y-ruta-de-la-plata.html
  • Plasencia, el otro fondo de saco: https://canchales.blogspot.com/2022/07/plasencia-el-otro-fondo-de-saco.html

 

lunes, 20 de junio de 2022

¿Tendencia a la Moncloa?

 

Tampoco debería ser un sorpresón lo que ha ocurrido en Andalucía. A buen seguro, en Ferraz, hacían referencias a aquella frase mítica de Rita Barberá con su: ¡Madre, qué hostia!, mucho antes de conocer los resultados.

Si dicen que Sánchez tiene una flor en el culo, seguro que Bonilla, ante estos comicios, contaba con todo un campo de amapolas. Hombre sosaina en contraposición a la histriónica Ayuso, tiene un aire de persona tolerante que en estos tiempos de ruido se agradece.  Y a partir de ahí, un Cs que persiste en el error, entregándose en cuerpo y alma al aparente centrismo liberal del bueno de Juanma y su vaca. Con la loca salobreña, confundiendo a Andalucía con el vodevil astracanado de un traje de farolillos que insultaba a cualquier andaluz con dos dedos de frente. Y luego, la izquierda. Aquellos que piden la cabeza de Espada, se equivocan. Con menos de un año en la secretaria general no vayan los “descamisaos” a rasgarse más las vestiduras. Desmovilizados y  confrontados en un cambio necesario respecto a Susana Díaz no anunciaban otra cosa que una fuga de votos. Podía haber sido mucho peor. Un PSOE-A a la espera de que los logros sociales y el papel de los socialistas en el gobierno central fuese capital suficiente ha sido ilusorio. Y para cerrar el fiasco de la izquierda desunida, que llega tarde y para variar con un refrito de egos apabullante, perdiendo una decena de sillones. Y la abstención de miles de votos de izquierdas que espero se reserven para posteriores elecciones. Porque con buen criterio, ahora lo que tocaba era parar los delirantes y alucinados peligros de VOX.

Por eso, no se precipite el PP con el mantra del cambio de tendencia. ¿A qué tendencia nos referimos, la del PP de Ayuso o la del PP de Bonilla? Porque Feijóo deberá optar previamente entre la tendencia colaboradora y pactista o la escenificada por la lideresa. ¿Acaso ha habido cambio de tendencia tras el triunfo del PSC en Cataluña, en Madrid o en Andalucía? No confundamos el deseo con la razón. De momento, el Gobierno tiene un año, Yolanda Díaz, si la dejan los que han propiciado el ridículo de la izquierda desunida en el sur, debe ordenar tanta cabeza loca. Luego, vendrá Asturias, Extremadura, Castilla La Mancha... Y al final llegará las elecciones generales donde entonces sí que habrá que hacer evaluación de las políticas nacionales de cada uno de los partidos. Y puede, casi con seguridad, que el PP para gobernar necesite otra vez a VOX.  Y también en Andalucía habrá municipales y generales y seguro que el voto será en clave nacional, no como ahora que había urgencias para detener el voto de extrema derecha y donde el conjunto de la izquierda solo ofrecía un incipiente y desconocido candidato o una división infantil de circo. Pueden llamarme optimista o incluso pensar que se me ve el plumero, pero si algunos piensas que, por ejemplo, en Extremadura se va a trasladar la tendencia es porque no piensan que antes de ganar elecciones, hay que opositar, hay que ser conocido, tener una trayectoria de gestión, y además obtener la confluencia cósmica de todos los campos de amapolas en un mismo culo.

En las elecciones generales, si que habrá que optar entre aquellos que nos dijeron que devolverían cada euro de los sesenta mil millones cedidos a la banca o aquellos que han invertido treinta mil en ERTEs para mantener el empleo, entre los que plantean volver a aplicar subidas del 0,25% para pensionistas, o los que defienden subidas según IPC, entre aquellos que derogan prestaciones por desempleo a mayores de 52 años o de los que las han restituido, entre aquellos que impusieron el impuesto al sol o aquellos que fomentan las energías renovables, entre aquellos que suben el SMI o aquellos que lo congelan, entre los que suavizan la conflictividad nacionalista o los que la exacerba, entre aquellos que nos entronizan con Europa o con aquellos que nos alejan con sus banderas,fuera de ella... Y habrá que elegir entre lo tangible. Y volveremos a contar con la diversidad territorial y fáctica en España.

  

martes, 7 de junio de 2022

En Plasencia, calienta Dóniga



Resuelta la opción para encabezar el PP de Extremadura, Fernando Pizarro, de nuevo, será la opción a la alcaldía de Plasencia. El “manu militari”, contra el actual alcalde de Plasencia, ha funcionado con rigor desde Génova, con Casado y con Feijóo. 

Tiene que ser duro para Pizarro ver cómo nunca fue la opción de su partido, ante una desconocida como María Guardiola. Sería interesante indagar en las razones y la historia oculta que han llevado a su partido a esa toma de decisiones. Asumir como segundo plato a Plasencia, después de haber realizado una campaña sistemática a la Presidencia del PP durante toda la pandemia, manifestando dejaciones en sus responsabilidades como alcalde, debe ser frustrante. Volver a reubicarse en la alcaldía requerirá de un cambio cognitivo para él y todo su equipo, después de haber manifestado, por activa y pasiva, que dejaba la alcaldía. Otra opción sería volver a su puesto de trabajo como profesor. Esta decisión sería la más dura de tomar, pero sin duda a medio plazo sería de gran rentabilidad ética y su persona quedaría ligada a sus tres mandatos continuos y a la dignificación de su decisión final. No sería el primero, aunque a decir verdad, no son muchos. Siempre he creído que uno se debe a sus convicciones por encima de sucesivas promociones dentro de una organización o a decisiones unilaterales. Ver a políticos cerrar el círculo allí donde comenzaron su vida profesional, ejemplariza la política y dignifica a la persona. En cualquier caso, es legítima la decisión que tome, pero como en el caso de la energía, su proyección política se va a transformar, sin duda.

Está claro que Fernando Pizarro ha debido de poner condiciones para poderse tragar el sapo de repetir por cuarta vez a la alcaldía de Plasencia.  O se le hace un hueco en la Asamblea o figurar en las listas del PP a las elecciones generales de 2023. Es evidente, que el alcalde de Plasencia necesita una salida a Mérida o Madrid, porque las mayorías absolutas no son para siempre y sin duda, en las municipales de 2022, habrá más disputa electoral. Perder la alcaldía o tener que lidiar con un gobierno de coalición no será cómodo para él. La apuesta realizada por Pizarro ha producido grietas, y manifiesta un lógico cansancio y desgaste, con un ganador torticero como Monago. Está por ver las consecuencias del posible desplazamiento de los votantes de Ciudadanos, el papel que jugará un emergente VOX y un PSOE renovado a la espera de respuestas tangibles por parte de su regional, porque como manifestó el presidente Vara, recientemente en Plasencia, “¿Y después de la exposición de las Edades del Hombre, qué...?”. 

Una certera pregunta que el PSOE debe contestarse, porque en Plasencia muchos ciudadanos se la hacen, es si en realidad quiere ganar las elecciones en Plasencia pues todos sabemos los condicionante que tiene con la deriva económica de nuestro Ayuntamiento. Fijo que en el contexto actual, Vara ganará en Plasencia como casi siempre y por ello, tiene una cuota de responsabilidad alta en hacer una apuesta por esta plaza. Sí, “Las Edades del Hombre” han sido una apuesta y una consecución del Presidente Vara; por cierto, iniciada en tiempos de la alcaldesa Elia Blanco, pero a nadie se le escapa que es un “Transitus”. ¿Y después, qué..? Porque una exposición no es una gigifactoria, ni siquiera un Museo como el de Cáceres.

En las anteriores elecciones había un único alcaldable, que fue Pizarro, y que tras los errores del PSOE regional, alcanzó su techo electoral. Puede que con un nuevo mandato, tal como relata el principio de “Peter”, alcance su máximo techo de ineficacia. Aunque le deseo en lo personal lo mejor a Fernando, su escapada de Plasencia puede que termine significando  su final político. Lo que es evidente es que en esta ocasión debe haber una opción socialista comprometida, porque es seguro que habrá un cabeza de cartel del PP, con Pizarro, cuyo lema de campaña podría ser: ¡Calienta, Dóniga!  

    

sábado, 28 de mayo de 2022

Tren digno y "Ruta de la Plata"





Oportunamente, las Comisiones Obreras de Extremadura, han celebrado la II cumbre del Ferrocarril, reuniendo a políticos del arco de la izquierda y a sus homólogos sindicales de las comunidades autónomas de Andalucía y las dos Castillas. Sin duda, un momento relevante para celebrar el 25 aniversario de una movilización mítica por el tren en nuestra tierra, que realizó este sindicato en 1997 a través de su sector ferroviario y con la implicación de la ciudadanía. Movilización por la desaparecida Ruta de la Plata y contra la degradación de nuestro sistema ferroviario, que ha acabado con un setenta por ciento de su empleo en nuestra comunidad. Yo estuve allí.

Eran tiempos de desertización de infraestructuras del ferrocarril para primar nuevos equipamientos en otros territorios, por los que se apostaba con criterios de estricta rentabilidad económica. Desmantelamiento con Andalucía, con Castilla y León, Madrid y con Castilla la Mancha. La España radial programada desde Cánovas del Castillo, volvía a ser fomentada con el cierre de más de tres mil kilómetros en los territorios, denominados en la actualidad como la España vaciada, que derivó en cierres de estaciones, perdida del transporte de mercancías, líneas suprimidas y empleo fagocitado. Había que primar la carretera en aras de un concepto de rentabilidad neoliberal, previa degradación del transporte ferroviario.    

En estas jornadas, el Presidente Vara ha planteado la necesaria soberanía energética, agraria e industrial de Extremadura, siendo la pieza vertebradora el tren. Creo, que es inapelable. Ahora, solo falta que mantenga la implicación el Gobierno Central. Los más de mil millones invertidos en estos últimos años solo significan un punto de partida: electrificación, doble vía, renovación de estaciones, taller de reparación en Badajoz... Tenemos, por fin, un tren digno Badajoz-Plasencia, pero no nos engañemos, el trayecto definitivo tras Navalmoral hasta Madrid está en pañales y todo anuncia a que con dedicación nos acercaremos al 2030.

Para no perdernos con el eterno AVE, tan importante como él y en este nuevo contexto internacional, el Ruta de la Plata ha dejado de ser una mítica reivindicación romántica. Ahora, es crucial su reapertura para que el oeste deje de ser el cuarto oscuro de España. El corredor Mediterráneo debe complementarse con el Atlántico y Extremadura necesita, vital y estratégicamente, una ruta que nos ofrezca salida a los puertos de todos los puntos cardinales, sin necesidad de pasar por Madrid. Una línea que debe incorporarse con fuerza a la red básica del ferrocarril español, que ofrezca el tránsito de mercancías y que atienda las necesidades de desplazamiento de cinco millones de habitantes. Es incuestionable que en estos momentos de transición medio ambiental y digitalización, a través de los fondos europeos, la administración central tiene que tener el compromiso de reequilibrar el país. Si primero la supresión del tren descosió nuestro territorio, ahora debe ser cosido, en palabras de Guillermo Fernández Vara. Cohesionar España para evitar la deriva final del oeste español, para evitar que la única salida que terminen teniendo los electores sea la de montar ofertas electorales reduccionistas, apegadas a provincias o pequeños territorios.

En España, doblamos a Alemania en número de transportistas. El reciente conflicto del transporte por carretera que ha padecido nuestro país, ha sido un síntoma de su falta de sostenibilidad. Su sobredimensionamiento nada tiene que ver con la urgente lucha contra la emergencia climática, suponiendo más del noventa y cinco por ciento el transporte por carretera, quedando un exiguo dos por ciento para el transporte por ferrocarril. Por no hablar de su traslado en la calidad del empleo, actualmente degradado. Al parecer, la liberalización del ferrocarril en España, solo sirvió como estrategia para transferir cuota de transporte a la carretera. Y todo ello, en una coyuntura de crisis energética y con parámetros que no se homologan a Europa; la densidad ferroviaria en España es deficitaria con un treinta y un por ciento, frente a la media europea del cincuenta y dos por ciento. Parece lógico, pues, que es el momento de optar por el tren como medio de transporte, mucho menos contaminante y más eficaz.  Si un tren puede transportar la mercancía de doscientos camiones, pregúntese por el tipo de transporte con menor huella ecológica. Complementariamente a esta apuesta por el ferrocarril, se necesita romper con el paso obligado por Madrid. Las directrices europeas así lo determinan, implicando a nuestra capital y París como las ciudades a las que hay que circunvalar, para mejorar la eficacia. Como ejemplo, sirva que un ciudadano de Albacete, para ir a Toledo, no debería pasar por Madrid para llegar a la capital de Castilla La Mancha. No persistamos en el error de intentar cuadrar el círculo.  El Ruta de la Plata, en nuestro caso, es una respuesta coherente, lógica y de coste reducido para su posterior impacto económico y social.

El Pacto por el Ferrocarril, independientemente de la salida de determinados partidos motivadas más por cuestiones electorales, necesita una apuesta decidida por reclamar la reapertura del Ruta de la Plata, presionar para adelantar los trabajos de Navalmoral a Madrid, la electrificación urgente a Puertollano y las inversiones en las líneas Zafra-Huelva y Zafra-Sevilla. En este Pacto, todos somos necesarios. No se entiende, que partidos políticos hayan renunciado a él. Precisamente cuando es más vital. De esta segunda cumbre de CCOO, termino reflejando una afirmación que el presidente extremeño dijo, refiriéndose a la renovada línea de Badajoz a Plasencia, “Esto no es una estación término”. Suena a compromiso y le tomamos la palabra.


  • Fernando Pizarro y el Tren: https://canchales.blogspot.com/2022/06/fernando-pizarro-y-el-tren.html

domingo, 15 de mayo de 2022

Transitus, las Edades del Hombre en Plasencia

 



A Plasencia llegaba Felipe VI para inagurar la exposición y como en un sueño, yo creía que venía a cortar la cinta de un tren rápido a Madrid, o aún mejor, a celebrar la reapertura del “Ruta de la Plata”, para salvar ese injusto centralismo radial que nos determina a ser parte de esa España vaciada.  Era una ensoñación más de los que miran al cielo para ver si cae el agua que ahogue nuestra sed o llaman a Dios para que cambie la suerte. Al día siguiente, el Rey rememoraba aquél viaje que hizo su abuelo a Las Hurdes para tapar las vergüenzas, tal vez, del Desastre de Annual. La realidad, en sus formas, es persistente, repitiéndose los rituales de una liturgia de la nadería. Ójala que mañana, no comience otro tiempo para otra conmemoración de otro viaje real dentro de un siglo, porque Plasencia; taciturna y desmemoriada, esperaría en un Transitus congelado  en los mismos tiempos de ayer y de hoy.

Que la exposición de “Las Edades del hombre” es una oportunidad, nadie debe ponerlo en duda. La expresión de un único posible arte, unido a la evolución del hombre bajo las directrices de la iglesia. Una única mirada posible, hasta ahora, para poder reflexionar de dónde venimos, lo que somos y sobre aquello que debemos repensar con una visión más ecuánime y con valores de tolerancia. Ojos abiertos para el acercamiento a lo que fuimos, sin prejuicios, sin edulcorados inventos. Desde ese mestizaje musulmán, cristiano o judío que propiciaron los Fueros de Plasencia del siglo XII, con otro más actual y agnóstico; sin reincidir en mitos superados, al menos, desde la racionalidad. Una exposición que debe trascender el marco físico de la Iglesia para amplificar sus contenidos y la diversidad de su impacto.

Ábranse los patios y rincones de nuestra casa, los jardines y callejas. Al Ambróz, A Trasierra,  El Valle del Jerte , a La Vera, A Monfragüe, a Las Hurdes y Gata, a Extremadura entera. A la Europa de Yuste, más necesaria que nunca. Desde Alfonso VIII a las bodas de Juana la Albeltraneja. Con Doña Inés de Suárez, expedicionaria con Valdivia en el descubrimiento de Chile. Desde Juan de Carvajal, con sus primigenios estudios humanistas de rango universitario, en Extremadura, hasta Los Zúñiga y Leonor de Pimentel, la Gramática de Nebrija o la Serrana de la Vera, novelada por Lope de Vega. Desde la Plasencia Comunera hasta el solidario acto de La Cabrera con los últimos de Filipinas, pasando por nuestro abuelo Mayorga y la Guerra de la Independencia. Un tiempo, también, para la recreación de nuestra historia en nuestras calles, no desde la exaltación chata localista  y de banderas, sino desde el papel que jugamos en la historia de un territorio, que quiere creer en verdades tangibles.

Despierten las aulas y las tertulias a historiadores, a escritores de los muchos que tenemos, para que muestren la visión, sin ataduras, de los hombres y mujeres que pintaron, que escribieron  con la intención de hacer camino en ese Transitus, forjando el protagonismo que debe tener el sujeto colectivo de la historia. Una oportunidad para nuestros jóvenes  para que se acerquen sin orejeras a lo que somos y fuimos.

Y para el cierre de este evento, permitirme soñar con Amancio Prada, cantando en la catedral de Plasencia,  Canciones del alma o hasta el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, porque una cosa son las creencias y otra la belleza. “Buscando mis amores, iré por esos montes y riberas; ni cogeré las flores, ni temeré las fieras, y pasaré los fuertes y fronteras”

De las cuestiones más domésticas sobre la financiación pública de la Junta de Extremadura en esta exposición, el control de visitantes, de sus cuentas y de su resultante final tocará hablar en el cierre de la misma.   

 

 

  




lunes, 4 de abril de 2022

Política en Plasencia


El PSOE placentino tiene un nuevo secretario general, liderado por su actual portavoz en el Ayuntamiento de Plasencia, Alfredo Moreno, que disputó la secretaría con una lista alternativa encabezada por Amable Mateo. Si en un principio la integración en una sola lista no fue posible, hay un compromiso sincero de reparto de responsabilidades para llegar a una convergencia necesaria. Lo contrario sería volver a los viejos fantasmas que han debilitado en la última década a la agrupación socialista.

A los socialistas en Plasencia no les ha resultado fácil realizar una larga travesía tras la pérdida de la alcaldía en el dos mil once. El desenlace traumático que tuvo Elia Blanco y otros compañeros del partido, abrió heridas que han estado supurando en la piel de muchos socialistas y ciudadanos que necesitan de rectificaciones y comprensiones emocionales. La disolución de la agrupación se llevó por delante el esfuerzo personal de muchos de ellos. No entro en la oportunidad o bondad de la decisión en su momento, sino en las consecuencias que provocó una implosión de decepciones, deserciones, alejamientos y desmovilización. Ello, desde mi percepción, ha conformado la génesis de los sucesivos resultados negativos de la agrupación en las ultimas elecciones municipales. En paralelo, en ese mismo periodo, los socialistas han ganado en Plasencia tanto en elecciones autonómicas como en generales. Lo digo, porque el PSOE de Extremadura tiene también su papel en la reactivación de la agrupación. Y efectivamente, el primer paso democrático de elaboración de listas en un ambiente de respeto se ha dado. Porque las diferencias son de calado emocional y nada tienen que ver con las ideológicas.

El actual alcalde, Fernando Pizarro, ha gozado de alfombra roja durante las tres últimas elecciones, donde gracias a una diezmada oposición ha ido diseñando un relato sin aparentes grietas que justificasen un cambio. Sus aciertos mediáticos, sin una contestación sostenida, le han llevado a posicionarse como una sólida alternativa dentro del PP de Extremadura. Un relato basado en el victimismo de una Plasencia olvidada, que ha ido fraguando como cualquier otro mensaje populista; de elaboración simplista, que cala como lluvia fina en la mitología localista de cualquier territorio. Los resultados en su gestión, en cambio, son muy pobres: ni nuevo espacio industrial, ni empleo, ni proyectos dinamizadores para la ciudad. Eso sí, ha sabido vender y ha vendido, planes de empleo u oferta cultural de la Diputación, obras financiadas con dinero de la comunidad o del Estado. Por contra, la administración socialista le ha cedido todo un espacio mediático que a muchos placentinos nos ha llevado a preguntarnos, si el PSOE alguna vez querría volver a ganar las elecciones en nuestra ciudad.

Su oportunismo político le ha llevado a encabezar, irresponsablemente, durante el periodo trágico del COVID, caceroladas de la hostelería, caravana de coches en defensa de los centros concertados, como si estuvieran en peligro, o presencia en concentraciones en el reciente paro patronal del transporte. Cuando tienes un déficit de dos millones y medio de euros en el último año, no cumples con el objetivo de estabilidad presupuestaria y regla de gasto, cuando tu coeficiente de endeudamiento es superior al permitido y eres el ayuntamiento extremeño que peor paga, es obvio que su estrategía de confrontar con cargos públicos socialistas como Vergeles, Blanca Martín o Francisco Martín, alejaba del foco mediático los graves problemas acumulados en una ciudad que solo crece en número de rotondas y población mayor.

El panorama en Plasencia, con un ayuntamiento endeudado, con un alcalde que está centrado en su legitima promoción política, necesita de un PSOE fuerte.  Esta semana, con su nuevo secretario general, los socialistas deben romper con un errático viaje a la nada, restañando viejas heridas, integrando con responsabilidades reales a socialistas muy capaces de la lista alternativa, modificar obstensiblemente una política de comunicación sin complejos, donde complementariamente, el Presidente Vara deberá marcar impronta con necesarias inversiones para Plasencia en un contexto de Planes y Fondos Europeos. El objetivo final debe ser presentar una candidatura al Ayuntamiento, que sea creible, compacta y capacitada, con un proyecto de ciudad realista y aliada con las administraciones, porque Plasencia necesita hacer política.

La década del consitorio del PP placentino sería insostenible otra legislatura. Un alcalde obsesionado con la permanente confrontación con la administración socialista, en su imaginario de victimismo infantil, obviaría durante cuatro años más una realidad inapelable: la decadente deriva de una ciudad, su endeudamiento  y la ausencia de dinamismo.  

    

domingo, 6 de marzo de 2022

¿Qué se rinda Ucrania?



Las desgracias nunca vienen solas, pero haríamos mal si diésemos una explicación azarosa a la sucesión de estas. La ley de la dinámica de Newton: principio de acción y reacción, nos ayudaría a entender las causas y consecuencias de las últimas crisis globales: hipotecas subprime, pandemia, cambio climático e invasiones de Irak y Rusia por enumerar las más trágicas, evaluadas desde distintas perspectivas según intereses geopolíticos o de clase, pero con culpables objetivos.  Crisis de carácter internacional que necesitan de respuestas tangibles y comprometidas, alejadas de  soluciones mágicas, donde la rendición de un pueblo invadido no puede ser la solución.

Que Rusia ha cometido una violación de la Carta de la ONU, que prohibe el uso de la fuerza contra la integridad de un Estado, debe ser una verdad no sometida a manipulaciones; de la misma manera que los EEUU agredieron a Irak de forma ilegal e ilegitima. Justificar unas agresiones y criminalizar las contrarias es una trampa que nos lleva a una sistemática desestabilización del planeta. Rusia no puede justificar la invasión a Ucrania, de la misma forma que EEUU no lo puede hacer con Irak, Libia o Siria. Los agredidos de una y otra parte merecen el mismo tipo de ayuda ante una agresión y el desequilibrio actual no nos debe enredar en lo que debemos hacer, aquí y ahora, con los ucranianos, sin caer en la criminalización, por oposición, del pueblo ruso. Una hipocresía más sería asumir los daños colaterales de los refugiados de unas latitudes, mientras obviamos a los otros. La legítima defensa hay que proclamarla para todos: hoy para los ucranianos y ayer o mañana para los palestinos o saharauis. ¿A un pueblo invadido, le podemos pedir que se rinda?

Al sector conservador hay que exigirle menos fariseismo y a una parte de la izquierda menos papanatismo. A estas alturas, centrar la salida a la crisis ruso-ucraniana en la diplomacia es un acto de fe impropio de la izquierda. EEUU viene trabajando desde la presidencia de Bush en la oferta peligrosa de integrar a Ucrania en la OTAN, Putin activando cualquier movimiento desestabilizador populista; Bolsonaro, Orbán, Salvini, Le Pen, Abascal, mientras la UE ha estado fuera de juego. Creo que llegamos tarde. Hegel decía que los hechos y personajes de la historia se repiten dos veces y Marx le complementó añadiendo que una vez como tragedia y otra como farsa. Repetir en estos momentos la política de Léon Blum con su opción diplomática de no intervención en el enfrentamiento bélico propiciado por el golpe de estado en España,  sería un acto de cobardía. Si recordamos la estrategia fallida de Chamberlain con su entreguismo diplomático a la Alemania de Hitler, solo sirvió para que él ganara tiempo.

La resultante, de cualquiera de las formas, es que Europa pierde. El aumento de presupuestos armamentísticos cuando la recuperación nos exige atención a la salud, al medio ambiente o la transición digital, el encarecimiento del gas y su repercusión inflacionaria en nuestras vidas, junto a los riesgos nucleares propiciados por un dictador conforman el cóctel de daños que, aún con todo, nada tiene que ver con la tragedia que viven los ucranianos. Que sepamos quién va a obtener los mejores réditos de esta barbarie y quienes seremos los paganos de una estrategia geopolítica, no debe ser una justificación para obviar nuestra responsabilidad humanitaria de ayuda integral hacia un país soberano. En el horizonte, las grandes multinacionales estadounidenses, el poder silencioso de los chinos tienen asegurado los beneficios cuantiosos del gas, de los graneros y del desarrollo armamentístico. Cuando muchos nos preguntábamos para qué servía la OTAN, nos arroya la invasión rusa poniéndoselo fácil a sus defensores.  ¡Necesitamos más Europa!