sábado, 28 de mayo de 2022

Tren digno y "Ruta de la Plata"





Oportunamente, las Comisiones Obreras de Extremadura, han celebrado la II cumbre del Ferrocarril, reuniendo a políticos del arco de la izquierda y a sus homólogos sindicales de las comunidades autónomas de Andalucía y las dos Castillas. Sin duda, un momento relevante para celebrar el 25 aniversario de una movilización mítica por el tren en nuestra tierra, que realizó este sindicato en 1997 a través de su sector ferroviario y con la implicación de la ciudadanía. Movilización por la desaparecida Ruta de la Plata y contra la degradación de nuestro sistema ferroviario, que ha acabado con un setenta por ciento de su empleo en nuestra comunidad. Yo estuve allí.

Eran tiempos de desertización de infraestructuras del ferrocarril para primar nuevos equipamientos en otros territorios, por los que se apostaba con criterios de estricta rentabilidad económica. Desmantelamiento con Andalucía, con Castilla y León, Madrid y con Castilla la Mancha. La España radial programada desde Cánovas del Castillo, volvía a ser fomentada con el cierre de más de tres mil kilómetros en los territorios, denominados en la actualidad como la España vaciada, que derivó en cierres de estaciones, perdida del transporte de mercancías, líneas suprimidas y empleo fagocitado. Había que primar la carretera en aras de un concepto de rentabilidad neoliberal, previa degradación del transporte ferroviario.    

En estas jornadas, el Presidente Vara ha planteado la necesaria soberanía energética, agraria e industrial de Extremadura, siendo la pieza vertebradora el tren. Creo, que es inapelable. Ahora, solo falta que mantenga la implicación el Gobierno Central. Los más de mil millones invertidos en estos últimos años solo significan un punto de partida: electrificación, doble vía, renovación de estaciones, taller de reparación en Badajoz... Tenemos, por fin, un tren digno Badajoz-Plasencia, pero no nos engañemos, el trayecto definitivo tras Navalmoral hasta Madrid está en pañales y todo anuncia a que con dedicación nos acercaremos al 2030.

Para no perdernos con el eterno AVE, tan importante como él y en este nuevo contexto internacional, el Ruta de la Plata ha dejado de ser una mítica reivindicación romántica. Ahora, es crucial su reapertura para que el oeste deje de ser el cuarto oscuro de España. El corredor Mediterráneo debe complementarse con el Atlántico y Extremadura necesita, vital y estratégicamente, una ruta que nos ofrezca salida a los puertos de todos los puntos cardinales, sin necesidad de pasar por Madrid. Una línea que debe incorporarse con fuerza a la red básica del ferrocarril español, que ofrezca el tránsito de mercancías y que atienda las necesidades de desplazamiento de cinco millones de habitantes. Es incuestionable que en estos momentos de transición medio ambiental y digitalización, a través de los fondos europeos, la administración central tiene que tener el compromiso de reequilibrar el país. Si primero la supresión del tren descosió nuestro territorio, ahora debe ser cosido, en palabras de Guillermo Fernández Vara. Cohesionar España para evitar la deriva final del oeste español, para evitar que la única salida que terminen teniendo los electores sea la de montar ofertas electorales reduccionistas, apegadas a provincias o pequeños territorios.

En España, doblamos a Alemania en número de transportistas. El reciente conflicto del transporte por carretera que ha padecido nuestro país, ha sido un síntoma de su falta de sostenibilidad. Su sobredimensionamiento nada tiene que ver con la urgente lucha contra la emergencia climática, suponiendo más del noventa y cinco por ciento el transporte por carretera, quedando un exiguo dos por ciento para el transporte por ferrocarril. Por no hablar de su traslado en la calidad del empleo, actualmente degradado. Al parecer, la liberalización del ferrocarril en España, solo sirvió como estrategia para transferir cuota de transporte a la carretera. Y todo ello, en una coyuntura de crisis energética y con parámetros que no se homologan a Europa; la densidad ferroviaria en España es deficitaria con un treinta y un por ciento, frente a la media europea del cincuenta y dos por ciento. Parece lógico, pues, que es el momento de optar por el tren como medio de transporte, mucho menos contaminante y más eficaz.  Si un tren puede transportar la mercancía de doscientos camiones, pregúntese por el tipo de transporte con menor huella ecológica. Complementariamente a esta apuesta por el ferrocarril, se necesita romper con el paso obligado por Madrid. Las directrices europeas así lo determinan, implicando a nuestra capital y París como las ciudades a las que hay que circunvalar, para mejorar la eficacia. Como ejemplo, sirva que un ciudadano de Albacete, para ir a Toledo, no debería pasar por Madrid para llegar a la capital de Castilla La Mancha. No persistamos en el error de intentar cuadrar el círculo.  El Ruta de la Plata, en nuestro caso, es una respuesta coherente, lógica y de coste reducido para su posterior impacto económico y social.

El Pacto por el Ferrocarril, independientemente de la salida de determinados partidos motivadas más por cuestiones electorales, necesita una apuesta decidida por reclamar la reapertura del Ruta de la Plata, presionar para adelantar los trabajos de Navalmoral a Madrid, la electrificación urgente a Puertollano y las inversiones en las líneas Zafra-Huelva y Zafra-Sevilla. En este Pacto, todos somos necesarios. No se entiende, que partidos políticos hayan renunciado a él. Precisamente cuando es más vital. De esta segunda cumbre de CCOO, termino reflejando una afirmación que el presidente extremeño dijo, refiriéndose a la renovada línea de Badajoz a Plasencia, “Esto no es una estación término”. Suena a compromiso y le tomamos la palabra.


  • Fernando Pizarro y el Tren: https://canchales.blogspot.com/2022/06/fernando-pizarro-y-el-tren.html

domingo, 15 de mayo de 2022

Transitus, las Edades del Hombre en Plasencia

 



A Plasencia llegaba Felipe VI para inagurar la exposición y como en un sueño, yo creía que venía a cortar la cinta de un tren rápido a Madrid, o aún mejor, a celebrar la reapertura del “Ruta de la Plata”, para salvar ese injusto centralismo radial que nos determina a ser parte de esa España vaciada.  Era una ensoñación más de los que miran al cielo para ver si cae el agua que ahogue nuestra sed o llaman a Dios para que cambie la suerte. Al día siguiente, el Rey rememoraba aquél viaje que hizo su abuelo a Las Hurdes para tapar las vergüenzas, tal vez, del Desastre de Annual. La realidad, en sus formas, es persistente, repitiéndose los rituales de una liturgia de la nadería. Ójala que mañana, no comience otro tiempo para otra conmemoración de otro viaje real dentro de un siglo, porque Plasencia; taciturna y desmemoriada, esperaría en un Transitus congelado  en los mismos tiempos de ayer y de hoy.

Que la exposición de “Las Edades del hombre” es una oportunidad, nadie debe ponerlo en duda. La expresión de un único posible arte, unido a la evolución del hombre bajo las directrices de la iglesia. Una única mirada posible, hasta ahora, para poder reflexionar de dónde venimos, lo que somos y sobre aquello que debemos repensar con una visión más ecuánime y con valores de tolerancia. Ojos abiertos para el acercamiento a lo que fuimos, sin prejuicios, sin edulcorados inventos. Desde ese mestizaje musulmán, cristiano o judío que propiciaron los Fueros de Plasencia del siglo XII, con otro más actual y agnóstico; sin reincidir en mitos superados, al menos, desde la racionalidad. Una exposición que debe trascender el marco físico de la Iglesia para amplificar sus contenidos y la diversidad de su impacto.

Ábranse los patios y rincones de nuestra casa, los jardines y callejas. Al Ambróz, A Trasierra,  El Valle del Jerte , a La Vera, A Monfragüe, a Las Hurdes y Gata, a Extremadura entera. A la Europa de Yuste, más necesaria que nunca. Desde Alfonso VIII a las bodas de Juana la Albeltraneja. Con Doña Inés de Suárez, expedicionaria con Valdivia en el descubrimiento de Chile. Desde Juan de Carvajal, con sus primigenios estudios humanistas de rango universitario, en Extremadura, hasta Los Zúñiga y Leonor de Pimentel, la Gramática de Nebrija o la Serrana de la Vera, novelada por Lope de Vega. Desde la Plasencia Comunera hasta el solidario acto de La Cabrera con los últimos de Filipinas, pasando por nuestro abuelo Mayorga y la Guerra de la Independencia. Un tiempo, también, para la recreación de nuestra historia en nuestras calles, no desde la exaltación chata localista  y de banderas, sino desde el papel que jugamos en la historia de un territorio, que quiere creer en verdades tangibles.

Despierten las aulas y las tertulias a historiadores, a escritores de los muchos que tenemos, para que muestren la visión, sin ataduras, de los hombres y mujeres que pintaron, que escribieron  con la intención de hacer camino en ese Transitus, forjando el protagonismo que debe tener el sujeto colectivo de la historia. Una oportunidad para nuestros jóvenes  para que se acerquen sin orejeras a lo que somos y fuimos.

Y para el cierre de este evento, permitirme soñar con Amancio Prada, cantando en la catedral de Plasencia,  Canciones del alma o hasta el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, porque una cosa son las creencias y otra la belleza. “Buscando mis amores, iré por esos montes y riberas; ni cogeré las flores, ni temeré las fieras, y pasaré los fuertes y fronteras”

De las cuestiones más domésticas sobre la financiación pública de la Junta de Extremadura en esta exposición, el control de visitantes, de sus cuentas y de su resultante final tocará hablar en el cierre de la misma.   

 

 

  




lunes, 4 de abril de 2022

Política en Plasencia


El PSOE placentino tiene un nuevo secretario general, liderado por su actual portavoz en el Ayuntamiento de Plasencia, Alfredo Moreno, que disputó la secretaría con una lista alternativa encabezada por Amable Mateo. Si en un principio la integración en una sola lista no fue posible, hay un compromiso sincero de reparto de responsabilidades para llegar a una convergencia necesaria. Lo contrario sería volver a los viejos fantasmas que han debilitado en la última década a la agrupación socialista.

A los socialistas en Plasencia no les ha resultado fácil realizar una larga travesía tras la pérdida de la alcaldía en el dos mil once. El desenlace traumático que tuvo Elia Blanco y otros compañeros del partido, abrió heridas que han estado supurando en la piel de muchos socialistas y ciudadanos que necesitan de rectificaciones y comprensiones emocionales. La disolución de la agrupación se llevó por delante el esfuerzo personal de muchos de ellos. No entro en la oportunidad o bondad de la decisión en su momento, sino en las consecuencias que provocó una implosión de decepciones, deserciones, alejamientos y desmovilización. Ello, desde mi percepción, ha conformado la génesis de los sucesivos resultados negativos de la agrupación en las ultimas elecciones municipales. En paralelo, en ese mismo periodo, los socialistas han ganado en Plasencia tanto en elecciones autonómicas como en generales. Lo digo, porque el PSOE de Extremadura tiene también su papel en la reactivación de la agrupación. Y efectivamente, el primer paso democrático de elaboración de listas en un ambiente de respeto se ha dado. Porque las diferencias son de calado emocional y nada tienen que ver con las ideológicas.

El actual alcalde, Fernando Pizarro, ha gozado de alfombra roja durante las tres últimas elecciones, donde gracias a una diezmada oposición ha ido diseñando un relato sin aparentes grietas que justificasen un cambio. Sus aciertos mediáticos, sin una contestación sostenida, le han llevado a posicionarse como una sólida alternativa dentro del PP de Extremadura. Un relato basado en el victimismo de una Plasencia olvidada, que ha ido fraguando como cualquier otro mensaje populista; de elaboración simplista, que cala como lluvia fina en la mitología localista de cualquier territorio. Los resultados en su gestión, en cambio, son muy pobres: ni nuevo espacio industrial, ni empleo, ni proyectos dinamizadores para la ciudad. Eso sí, ha sabido vender y ha vendido, planes de empleo u oferta cultural de la Diputación, obras financiadas con dinero de la comunidad o del Estado. Por contra, la administración socialista le ha cedido todo un espacio mediático que a muchos placentinos nos ha llevado a preguntarnos, si el PSOE alguna vez querría volver a ganar las elecciones en nuestra ciudad.

Su oportunismo político le ha llevado a encabezar, irresponsablemente, durante el periodo trágico del COVID, caceroladas de la hostelería, caravana de coches en defensa de los centros concertados, como si estuvieran en peligro, o presencia en concentraciones en el reciente paro patronal del transporte. Cuando tienes un déficit de dos millones y medio de euros en el último año, no cumples con el objetivo de estabilidad presupuestaria y regla de gasto, cuando tu coeficiente de endeudamiento es superior al permitido y eres el ayuntamiento extremeño que peor paga, es obvio que su estrategía de confrontar con cargos públicos socialistas como Vergeles, Blanca Martín o Francisco Martín, alejaba del foco mediático los graves problemas acumulados en una ciudad que solo crece en número de rotondas y población mayor.

El panorama en Plasencia, con un ayuntamiento endeudado, con un alcalde que está centrado en su legitima promoción política, necesita de un PSOE fuerte.  Esta semana, con su nuevo secretario general, los socialistas deben romper con un errático viaje a la nada, restañando viejas heridas, integrando con responsabilidades reales a socialistas muy capaces de la lista alternativa, modificar obstensiblemente una política de comunicación sin complejos, donde complementariamente, el Presidente Vara deberá marcar impronta con necesarias inversiones para Plasencia en un contexto de Planes y Fondos Europeos. El objetivo final debe ser presentar una candidatura al Ayuntamiento, que sea creible, compacta y capacitada, con un proyecto de ciudad realista y aliada con las administraciones, porque Plasencia necesita hacer política.

La década del consitorio del PP placentino sería insostenible otra legislatura. Un alcalde obsesionado con la permanente confrontación con la administración socialista, en su imaginario de victimismo infantil, obviaría durante cuatro años más una realidad inapelable: la decadente deriva de una ciudad, su endeudamiento  y la ausencia de dinamismo.  

    

domingo, 6 de marzo de 2022

¿Qué se rinda Ucrania?



Las desgracias nunca vienen solas, pero haríamos mal si diésemos una explicación azarosa a la sucesión de estas. La ley de la dinámica de Newton: principio de acción y reacción, nos ayudaría a entender las causas y consecuencias de las últimas crisis globales: hipotecas subprime, pandemia, cambio climático e invasiones de Irak y Rusia por enumerar las más trágicas, evaluadas desde distintas perspectivas según intereses geopolíticos o de clase, pero con culpables objetivos.  Crisis de carácter internacional que necesitan de respuestas tangibles y comprometidas, alejadas de  soluciones mágicas, donde la rendición de un pueblo invadido no puede ser la solución.

Que Rusia ha cometido una violación de la Carta de la ONU, que prohibe el uso de la fuerza contra la integridad de un Estado, debe ser una verdad no sometida a manipulaciones; de la misma manera que los EEUU agredieron a Irak de forma ilegal e ilegitima. Justificar unas agresiones y criminalizar las contrarias es una trampa que nos lleva a una sistemática desestabilización del planeta. Rusia no puede justificar la invasión a Ucrania, de la misma forma que EEUU no lo puede hacer con Irak, Libia o Siria. Los agredidos de una y otra parte merecen el mismo tipo de ayuda ante una agresión y el desequilibrio actual no nos debe enredar en lo que debemos hacer, aquí y ahora, con los ucranianos, sin caer en la criminalización, por oposición, del pueblo ruso. Una hipocresía más sería asumir los daños colaterales de los refugiados de unas latitudes, mientras obviamos a los otros. La legítima defensa hay que proclamarla para todos: hoy para los ucranianos y ayer o mañana para los palestinos o saharauis. ¿A un pueblo invadido, le podemos pedir que se rinda?

Al sector conservador hay que exigirle menos fariseismo y a una parte de la izquierda menos papanatismo. A estas alturas, centrar la salida a la crisis ruso-ucraniana en la diplomacia es un acto de fe impropio de la izquierda. EEUU viene trabajando desde la presidencia de Bush en la oferta peligrosa de integrar a Ucrania en la OTAN, Putin activando cualquier movimiento desestabilizador populista; Bolsonaro, Orbán, Salvini, Le Pen, Abascal, mientras la UE ha estado fuera de juego. Creo que llegamos tarde. Hegel decía que los hechos y personajes de la historia se repiten dos veces y Marx le complementó añadiendo que una vez como tragedia y otra como farsa. Repetir en estos momentos la política de Léon Blum con su opción diplomática de no intervención en el enfrentamiento bélico propiciado por el golpe de estado en España,  sería un acto de cobardía. Si recordamos la estrategia fallida de Chamberlain con su entreguismo diplomático a la Alemania de Hitler, solo sirvió para que él ganara tiempo.

La resultante, de cualquiera de las formas, es que Europa pierde. El aumento de presupuestos armamentísticos cuando la recuperación nos exige atención a la salud, al medio ambiente o la transición digital, el encarecimiento del gas y su repercusión inflacionaria en nuestras vidas, junto a los riesgos nucleares propiciados por un dictador conforman el cóctel de daños que, aún con todo, nada tiene que ver con la tragedia que viven los ucranianos. Que sepamos quién va a obtener los mejores réditos de esta barbarie y quienes seremos los paganos de una estrategia geopolítica, no debe ser una justificación para obviar nuestra responsabilidad humanitaria de ayuda integral hacia un país soberano. En el horizonte, las grandes multinacionales estadounidenses, el poder silencioso de los chinos tienen asegurado los beneficios cuantiosos del gas, de los graneros y del desarrollo armamentístico. Cuando muchos nos preguntábamos para qué servía la OTAN, nos arroya la invasión rusa poniéndoselo fácil a sus defensores.  ¡Necesitamos más Europa! 

domingo, 20 de febrero de 2022

Chiquilicuatres del foro


Aguirre y Gallardón, González y Granados, Cospedal y Soraya... Es el turno de Ayuso y Casado. En ningún caso hubo un vencedor y ahora, tampoco lo habrá, aunque lo parezca. Todas las organizaciones tienen su ADN y el PP ha ido telegrafiando a lo largo de los años una cultura esquilmadora, atrayente para hornadas de chiquilicuatres que pasan a controlar este partido. Decía Marx: "Hoy, todo lo que era sólido, se desvanece en el aire". No nos engañemos, Isabel Ayuso podría ser una notable influencers y Pablo Casado un delegado  afamado de curso, pero políticos, lo que se dice políticos, ni se acercan.  Les quitas su status institucional y orgánico, incluso los masters regalados y quedan en cutres chiquilicuatres del foro, crecidos a los pechos de Esperanza Aguirre, en su coro de ranas. Por no hablar de la cohorte de mediocres de la que se han rodeado como Egéa, Carromero o Tony Canto; todos ellos son unos buscavidas gracias al mascarón de proa del dinero público. Afortunadamente, Madrid no es España.

No es un conflicto de modelo, de diferencias ideológicas ni de programas. Ese es el problema; su falta de ideología de la que muchas veces hacen gala, proclamando que las ideologías son antiguallas del pasado. No es que defienda yo a Fraga, ni a Herrero de Miñón, pero gente como ellos sí la tenían y eso potenciaba una cohesión solida en su partido. Además, eran defensores de la fortaleza del Estado en el que creían, aunque fuese para limitarlo, democráticamente. Me sirve la reflexión del Nobel Paul Krugman, al acusar a los republicanos de los EEUU de hatajo de cínicos que intentan arrimarse al Estado para desmantelarlo, para explicar la misión de estas marionetas egocéntricas. Joaquín Bosch, en su libro “La patria en la cartera”, relata cómo la patología del robo institucional, atávicamente naturalizado a través de los tiempos, ha ido consolidándose sin aparente remedio de solución. Eso sí, justificándose más o menos, según la procedencia social o familiar. Que una práctica como favorecer a un familiar se destape por una cuita interna, de celos entre iguales, debe hacernos reflexionar sobre la escasez de regulación en el control de los fondos públicos, en algunos casos. Nuestro problema es que creen, tanto Isabel como Casado, en aquella máxima de Franco:  "haga como yo, no se metan en política" y terminan haciendo espionaje y tráfico de influencias.

Todo parece indicar que los hacedores del ruido, en su compulsiva obsesión por alimentarlo, no han calculado o no les ha importado los daños colaterales y colectivos. Son de principios, de formación y de lealtades muy líquidos y vaporosos. Sus mayores, aquellos que les catapultaron al estrellato, les han marcado en las últimas horas los límites, pero para su brote esquizoide de perdida de la realidad no hay farmacología posible y se cierra en falso.

El principio de Peter se cumple tanto para Isabel Ayuso como para Pablo Casado, alcanzado su máximo nivel de incompetencia.  Con la pandemia, ninguno de los dos ha hecho política con mayúsculas. Mal aconsejados por maniobreros, han desertizado el centro social al que dicen representar. Han confrontado mientras morían todos los días setecientas personas, han fomentado medidas populistas beneficiando a los nuevos bárbaros, convirtiendo el parlamento en un lodazal. Y todo ello para terminar sin responder a preguntas  muy fáciles de contestar: ¿El hermano de I. Ayuso hubiese podido hacer el negocio de las "mascarilla" de no haber sido quién es? ¿Pablo Casado hubiese tenido ese arranque de ética de no haber sido su opositora, la altiva Isabel? Al parecer, que la familia sea lo primero, justifica una bajada de pantalones. El viejo político, Andreotti , decía: “En política, hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido”. Cuando no hay principios sólidos, ideología, altura de miras, vocación política como servicio, cuando no hay sustancia y el fácil ascenso jerárquico responde más a tacticismo que a proyectos colectivos, pasa lo que pasa en un patio de colegio. Como pasó con González y Granados, ninguno ha ganado, pero tendrá su coste. Los cuchillos están en el afilador.

miércoles, 9 de febrero de 2022

Reforma laboral y pensiones en Extremadura

Seguro que todos coincidimos al afirmar que la formación, la tecnología o la innovación mejora la productividad. Pues la regulación laboral y las condiciones de trabajo, también. Si los salarios son muy bajos, las empresas no necesitan hacer previsiones de inversiones en estos capítulos para que sean más competitivas. Como ejemplo, vemos como las recientes subidas del SMI no muestran impacto negativo en el empleo. Recomiendo la lectura de Adrián Todolí, profesor de Derecho del Trabajo publicado recientemente: “De como los derechos laborales mejoran la economía”. Si los salarios bajos promoviesen la creación de empleo, Extremadura sería una referencia en España.

En términos territoriales, nuestra comunidad contaba con una temporalidad que en 2021 alcanzaba a más de cien mil asalariados-as; un treinta y uno por ciento. Personas que han ido sumando decenas de contratos laborales, en una carrera profesional ausente de derechos. Contratos de lunes a viernes, falsos autónomos, jornadas laborales por encima de las marcadas en convenio o indemnizaciones ridículas que nunca alcanzarían a aquellas que ahora tendrán con un contrato indefinido o fijo discontinuo. La descausalización de los contratos temporales facilitaban al empleador el sorteo de una tipología contractual de fijeza.

Mejores condiciones de trabajo correlaciona con mejores cotizaciones, mejores prestaciones por desempleo o pensiones. Así, el convenio de empresa ha dejado de tener una prevalencia sobre el sectorial como engañifa para devaluar los salarios, sean trabajadores indefinidos o temporales, donde el equilibrio negociador entre las partes se ha restablecido. La relación entre condiciones de trabajo y pensiones es bidireccional. Por esta razón, el acuerdo convalidado en el parlamento de una reforma laboral que actúe contra la temporalidad era necesaria para la sostenibilidad futura de las pensiones. La Reforma Laboral de Rajoy devaluó las condiciones salariales de las personas que trabajaban hasta límites insospechados y su objetivo estrella de acabar con la temporalidad ha sido un fiasco.  

En este nuevo contexto, la pensión media de las personas jubiladas extremeñas, que partía de 773 euros en 2018, avanza a los 902,79 euros. Esta cantidad, de haber persistido la revalorización de pensiones de Rajoy, no la hubiéramos alcanzado hasta el año 2030. Este recorte de rentas de nuestros mayores, en Extremadura, hubiesen sido de unos quinientos millones de euros al año, que ahora, con seguridad, van destinados a consumo para revertir una amenaza de exclusión social que desde 2014 a 2018 escaló del 13% al 18%. Por otro lado, no debemos olvidar que las personas que fuesen jubilándose en las próximas dos décadas, tendrían nuevos recortes en sus pensiones hasta alcanzar una reducción de un 25%, según ese concepto tramposo del Factor de Sostenibilidad.

Con estos dígitos no se entiende que el mayor partido de la oposición, siga amenazando, con volver a un sistema de pensiones que aplicó unilateralmente, intentando dinamitar el Pacto de Toledo, obviando el Dialogo Social, a la vez que volver a una reforma laboral salvaje que transfirió rentas del trabajo a las empresas, durante toda una década.

Sí, han sido acuerdos que se han trabajado en el marco del Diálogo Social y que por esa razón independientemente de las frustraciones de las partes, que siempre se dan en una negociación, abren una cultura alejada de la confrontación, en el que acordar y regular las condiciones laborales debe interpretarse como una mejora de la economía y de nuevas concertaciones sociales. Eso sí, volveremos a oír que las pensiones son insostenibles y que hay que volver a los límites de subida que marcaba el Partido Popular, con su famoso "factor de sostenibilidad" de una subida del 0,25%, aunque la inflación esté muy por encima. 

viernes, 4 de febrero de 2022

Extremadura, un reto demográfico


 

Nos perderíamos en la noche de los tiempos evaluando las razones del vaciamiento demográfico de todo el oeste español, aunque el diseño de papeles históricos que asignó Cánovas del Castillo a los diferentes territorios de España fue la potenciación industrial y financiera para Cataluña, País Vasco y Madrid, y para el resto, campo, tierra y mano de obra barata. De aquellos barros, estos lodos.

Que Mañueco responda al problema de la despoblación en su Comunidad con un “hay más fallecimientos que nacimientos”, como si fuera inevitable, denota el arte de algunos políticos que han aprendido a dejarte ojiplático. Si su oferta electoral y solución estrella es el denominado cheque bebé… ¡Mae mía!

Que el tema de la despoblación haya entrado en campaña lo considero un acierto, aunque vamos tarde. Seguro que en las próximas elecciones en Extremadura será un tema sustantivo. Porque sin población, no hay empleo. Sin empleo no hay pensiones y sin todo ello, no hay fiscalidad. Sí, obviamente he hecho un razonamiento a lo “Mañueco”, pero yo no llevo gobernando 35 años una comunidad.

En Extremadura, en los cuarenta años de democracia, hemos perdido unos cinco mil habitantes y es el último tiempo de centrar el debate, porque si no se aprovecha la fuerza motriz financiera que llega de Europa, puede que definitivamente terminemos siendo la arcadia de cigüeñas y palomas. Nuestra evolución demográfica, en este periodo, da como resultado que Mérida es la única localidad que mantiene una subida lineal ascendente de población, incluso en la crisis de 2008 y durante la pandemia. Luego, muy parejo a esta, tenemos a Cáceres y Badajoz que sin duda absorben, aunque con fluctuaciones, población de otros pueblos extremeños. El efecto “capitalidad” conlleva la fortuna de superar el cuarenta por ciento de incremento de habitantes en las tres ciudades. Almendralejo supera también estos dígitos. En el caso de Don Benito, su incremento también es sistemático con una subida superior al treinta por ciento, que con la unión de Villanueva de la Serena se presenta en inmejorables condiciones como la cuarta ciudad de Extremadura. Zafra, consolida en ascenso su población. Y a partir de aquí, sería interesante una reflexión detenida sobre el resto de localidades para que no nos pase como a Castilla-León.

Como todo momento de tránsito, y este lo es de envergadura, se corre el peligro de quedar gente en el camino y Extremadura como Comunidad se la juega. ¡Anticipación! ¿Queremos o podemos seguir siendo un territorio con trescientos ochenta y ocho pueblos abiertos? ¿Entendemos que la inmigración es necesaria? ¿Qué alternativas hay para Navalmoral de la Mata cuando cierre la central nuclear? ¿Sigue siendo un problema en el campo pagar el SMI? ¿Cuáles son los compromisos reales del Gobierno central?… Según sean las respuestas a estas preguntas tendremos las claves de un futuro, que para que sea, pasa por nuestro esfuerzo colectivo y por el acompañamiento de medidas financieras del Estado.

Aunque dudo que la bronca nacional torticera de los fondos europeos no se extrapole a Extremadura, se debería hacer pedagogía política y social, con transparencia, favoreciendo los proyectos de territorio, donde sin duda, diputaciones y ayuntamientos deben tener su papel, para crear condiciones de equilibrio intraterritorial. Porque sin población, no hay empleo. Sin empleo con derechos no hay pensiones de calidad; sin todo ello, no hay fiscalidad. Y sin fiscalidad, no hay servicios.