miércoles, 1 de octubre de 2025

La vuelta del interventor

 



A la ciudad de la atmósfera oxidada, el interventor volvió veinte años después de que se quebraran sus certidumbres, en un ínfimo soplo de tiempo entre dos sorbos de café, que determinó el límite entre la cordura y el caos. Su desaparición misteriosa fue obligada por el tránsito inevitable de la vida ordenada a la precaria; de esta a la indigente y finalmente a un estado calamitoso, no hallando más salida que la volatilización de su presencia.

Escribió el hidalgo de Gonzalo Bayal, en su exquisita «Paradoja del Interventor», que cuando este se quedó en tierra, su edad era cercana al desguace. Ahora, la ausencia de la ciudad, durante tantos años, le había devuelto la semblanza de una aproximada efervescencia juvenil; puede que por poco tiempo. Dicen que la historia suele repetirse en forma de drama.

Había vuelto a la ciudad de la bruma porque algunos tienen la morbosa e insana actitud de volver al lugar donde un día sintieron la degradación de ser condenados a la caverna, siendo inocentes. Al primer lugar que acudió fue a la cantina de la estación pero no encontró al muchacho de la bicicleta, ni al hombre del rincón que hablaba en latín, como si estuviese despedido de la cotidianidad de la tierra. Tan solo, en la sala de espera había una máquina expendedora de bebidas que le recibía y se mostraba ante el interventor, que comenzó a sentir las primeras ausencias.

El camino de la estación a la ciudad era reconocible; las mismas calles, ahora más deterioradas; los mismos edificios, más socavados y vacíos por la cuña del tiempo, y otras gentes más ajadas y vetustas. Tras cruzar un puente junto a una ermita que había sido un lazareto, alcanzó la muralla que le acompañó, ronda arriba, hasta la entrada por un postigo que anunciaba la churrería que un día fue tabla para su naufragio. De allí a la plaza mayor, encontrándose en la puerta del ayuntamiento a una moza, expresando la hartura de estar harta, con un cartel por compañero que así lo expresaba.

El interventor fijó su mirada sobre los soportales donde en aquel tiempo conoció al barquillero que le propició, en su momento, un fugaz aliento en el advenimiento de su desahucio, pero ya no estaba. Preguntó a un jubilado, ensimismado en sus trances, quién era aquella muchacha de resistencia numantina que platicaba con vehemencia con viandantes y curiosos. .-Yo la llamo «Estherix», la vetona. Vaya de mi parte y hable con ella. Si vendiese palabras y obras, sería rica-.

Los latidos del forastero, según se acercaba al grupo, iban acompasándose al sonido imaginado de una música alegre; tal vez imbuido por la frescura que irradiaba la muchacha apuntada. Se hizo hueco entre los presentes y terminó hilando la hebra. Comentó que hacía mucho tiempo que por un infortunio había padecido la ciudad de noche y que por eso en esta ocasión había preferido el día para llegar a ella. Preguntó a «Estherix» por el barquillero y el trapero, por los espacios lúgubres y de sombras que recordaba de aquellos días oscuros. Atropelladamente le preguntó si había trenes con destino y con qué frecuencia. Ella sonrió ostensiblemente, casi con una marcada malicia.

El interés que mostraba el interventor era tal que la entusiasta muchacha le invitó a conocer los recovecos de la ciudad para que él fuese recomponiendo los espacios en su memoria. Abandonaron la puerta del Ayuntamiento y él se ofreció a portar el cartel de «hartos», mostrando hasta un cierto orgullo por llevarlo.

Por la calle que antes fue la más comercial llegaron a unas escaleras mecánicas marchitas que habían conocido mejores tiempos. -Vivimos una década donde se estropea todo lo que se hizo antes-, murmuró la vetona. De allí, subieron por una avenida con pavimentos levantados que dejaban a un lado un ascensor, junto a otras escaleras, que tampoco funcionaba. Siguió comentándole que sería menos cansada la visita si hubiese autobuses pero últimamente el servicio estaba suspendido; a punto de despiece.

Parecía que al interventor, con la mano en su barbilla, le comenzaron a rondar por la cabeza los ásperos fantasmas que le obligaron a escaparse, entonces, de la ciudad.

El interventor relataba su mala suerte al llegar una noche de noviembre a la ciudad, por culpa de un fatal desatino que, entre sorbo y sorbo de café, le condujo en el ínfimo de un instante, a la nada. Tal fue así, que más tarde cayó en la cuenta de todo lo que le estaba pasando, al ver un cartel con la leyenda: “Ojo al guarda, paso sin tren”. Tal desideratum se convirtió para el forastero en una maraña que le llevaba a enloquecer, de nuevo .-¿Pero quién pone orden en esta ciudad? ¡Ese anuncio es una invitación a que tenga que desaparecer otra vez!.

Era el cáustico anuncio kafkiano de un espacio sin salidas, ni llegadas. Un espacio laberíntico, ensimismado y cerrado mostrándose dentro de la muralla de las siete puertas; demasiadas para estar tan cerrada. Ante la posibilidad de optar al todo, la mayoría persistía por la nada. Sin querer salir, ni dejar entrar. Abducidos por una muralla que separa a los de dentro con los de fuera y todos, sin embargo, empeñados en recitar en un coro cansino sus pasadas grandezas. Los de dentro, cociéndose en una melancolía improductiva y los de fuera en una parálisis inducida por sucesivas derrotas aprendidas. Atmósfera plagada de náufragos callejeros y funambulistas en el duro ejercicio de nadar y guardar la ropa, viviendo una edad de oro en la fase álgida de su decadencia.

Era una ciudad de cartón piedra; donde una moderna cartelería soportada por tecnología te indicaba los tiempos de llegada de autobuses averiados que nunca llegaban; las plazas de aparcamientos que estaban libres, sin estarlo; las calles vigiladas por cámaras que no tenían un maldito software y rotonda con bandera. .-Eso sí, al Palacio de Congresos en el extrarradio se deberá llegar por intuición, maltratado por la ausencia de una mínima indicación.

Mientras circunvalaban, caminando la ciudad, Estherix y el Interventor intercalaban reflexiones que aumentaban en la medida que cada uno de ellos observaba un incremento paulatino en la atención del otro. Así llegaron, por un bosque junto al río, hasta las catedrales, asombrándose el interventor mientras subían unas escaleras, que en un giro obligado daban a una puerta desvencijada por el tiempo y por la desidia del equipo de gobierno de la ciudad parcheada, a un espacio que les abrió a un enlosado del medievo. La moza vetona, exclamó con una sonrisa sarcástica: .-¡Todo esto no se lo llevan. Para el secular placer de las mujeres y de los hombres!­ Relató que aquel lugar que pisaban, poco después de la desaparición del interventor, se había abierto al paisanaje, tras trescientos años de estar cerrado. .-Hace dos décadas que otra mujer alcaldesa abrió este reducto.

La percepción del visitante relajó su rostro, transmudando sus “ojos judiciales y entrecejo psiquiátrico”, por otros encendidos y abiertos a la claridad. Tras el caos: charcos múltiples, aceras levantadas, transporte averiado, escaleras cortadas, Estherix le condujo a la certeza milenaria de las encinas que se divisaban desde allí y a las cigüeñas batientes que se resisten a su ausencia.

La visión primaria de locales cerrados con carteles anunciando que “se venden”, servicios de segunda mano, farolas encendidas de día y apagadas en la noche, una ciudad pétrea, mimetizada por una ilusión convertida en farsa, estaba siendo rectificada por una creencia vital alejada de finales existencialistas.

El silencio de sus pobladores, que hasta entonces les volvía sordos y ciegos; las risas bobaliconas y tabernarias de charangas y perrunillas que hasta entonces eran la traza innoble de los irreductibles para suscitar, conservar, custodiar y sostener la ciudad del celofán, podían y debían ser apagados para dejar paso al futuro de los relatos compartidos.

Esta vez, con una sonrisa eufórica, el interventor con buen criterio, creyó que ese oficio postizo que le habían acoplado era un buen inicio para comenzar a intervenir: .- ¡En esta ciudad, habrá trenes con destino!

sábado, 23 de agosto de 2025

El primo de Rajoy y CIA



Podemos irnos muy atrás en la génesis de los motivos de los incendios de un verano aciago, pero me asalta aquel chascarrillo de Rajoy en 2007, cuando nos decía con esa gracia que le caracteriza, que tenía un primo científico que le transmitía que aquello del “cambio climático” era una cuestión impredecible.  

El análisis tenía una solidez intelectual recogida del acervo académico del ADN de un gran espectro de la sociología de la población conservadora, obtenida metodológicamente desde la observación detenida en el transcurrir de los tiempos. Todo era un escenario riguroso para anticipar el futuro, como lo fueron la teoría de los desiertos remotos y las lejanas montañas o la de las bombas de destrucción masiva, rompiendo el contrato social y político con la llegada de Rajoy al poder en 2011, sin dejar de olvidar los antecedente al boicot al Estatuto de Cataluña, iniciando un periodo de crispación al que no renunciarán hasta alcanzar el poder.

Una década más tarde llegó el covid y el aterrizaje negacionista de la mano de otros primos; esta vez del PP.  Pero entonces, todo se jodió con la moción de censura que presentó Pedro Sánchez y con su posterior gobierno. A partir de ese momento el PSOE comenzaba a ser “anticonstitucional” para aquellas élites judiciales, mediáticas y políticas que tenían una visión muy delimitada de la democracia, donde todo debía estar acotado según sus parámetros de orden. Había que acusar al PSOE de polarizar la sociedad, cuando era la estrategia de su hipérbole la que elevaba la confrontación.

Y planearon cambiar su oscuridad con fantasías que encienden las emociones y sentimientos más básicos, dando gato por liebre, confundiendo las esperanzas con adormecedores sueños venenosos. Y comenzó la estrategia improductiva, a efectos democráticos, de ganar el relato. El gobierno era ilegitimo, entregado al bolivarismo de Podemos, al socio-comunismo, secuestrado por el separatismo. España se rompía, otra vez, y el PP reinaguró la vuelta a las pancartas, tomando las calles en una lucha desnortada contra la extrema derecha para ver cual de ellos amaba más a esa "patria" de chiringuitos y parafernalias que había encontrado un obstáculo con un gobierno de progreso. 

Herramientas instrumentales a través de pseudoperiodistas con digitales subvencionados en territorios amigos, pseudosindicatos extorsionadores, que ya se fomentaron tras el dramático 11-M, se amplificaron  con la llegada de Pedro Sánchez, coincidiendo todos en radiar un ruido basado en la subida, sistemática, de decibelios. Habría que considerar en este punto un incremento significativo en la instrumentalización de la justicia que se constata con una oscura policía patriótica, con sospechosos agentes judiciales con espíritu justiciero. La persecución a la jueza Victoria Rosell, a manos de otro juez, el descuartizamiento político de Mónica Oltra, la persecución infundada a Podemos y finalmente el hostigamiento al fiscal general o a la familia de Pedro Sánchez no son anécdotas puntuales sino la acción diseñada por parte de opciones políticas al servicio de las élites para mantener su status quo.

El desembarco en Madrid de Feijóo en lancha no fue fácil. Una espada de Damocles era fijada sobre su cabeza atolondrada, mientras movía aros circunvalando supersónicamente en sus antebrazos. Sus manos movían compulsivamente dos palos bajo unos platos chinos, a la vez que sus piernas estaban enfangadas en la ciénaga que destapó Casado, dando vueltas sobre un mismo punto, Vox mediante y la tonta del bote.     

Luego, ya se sabe, vino la campaña del “Verano Azul” con  “Sánchez o España”, pero ese 23 de junio optamos por la España de Sánchez, o la ocurrente de “Mafia o Democracia” y le cayó la del pulpo. Mientras, entre medias, asistíamos al drama de la Dana con un esperpéntico Mazón al mando de la nave o a los dramáticos incendios de comunidades del PP que no tienen rubor alguno en proclamar sus políticas del adelgazamiento del estado, pero que ante cualquier drama que gestionar, corren posesos a demandar que el Estado les salve. Toca tiempo de explicaciones, debates, propuestas, acuerdos y dimisiones.

Lo que parece claro es que lo público salva al pueblo y eso solo se sostiene con impuestos progresivos y no tanto con la fórmula Montoro. Por eso no se entiende que Comunidades Autónomas regalen impuestos a las rentas altas como por ejemplo Extremadura, donde se regalan cinco millones de euros a las 1200 rentas con ingresos superiores a los dos millones de euros.  O como Madrid, donde al parecer, pagando 1300 euros a los bomberos la previsión ante los incendios está cubierta. Total, como decía el primo de Rajoy: predecir el tiempo es imposible y el cambio climático es cosa de ecologistas.

jueves, 10 de julio de 2025

"En el nombre de mi padre"






No hay mejor despedida para un padre sindicalista que tu hija te renombre en su marcha definitiva, defendiendo lo colectivo. Quién no tiene como propiedad su pasión tiene como imposible emocionarse y emocionar al cantar en la plaza pública del Parlamento y Yolanda Díaz ayer cantó para todos, con la fuerza de la verdad. 

Una orgullosa forma de morir, imagino, la que tuvo Suso Díaz, exsecretario de CCOO de Galicia, padre de Yolanda Díaz. La muerte no debe de importar con un final que sigue reivindicando, por boca de los tuyos, que todos no somos iguales en la res pública, porque hay un lado bueno de la historia a la que servir y pertenecer. Orgullo de clase y memoria. Suso, lideró su primera huelga cuando era un mozalbete. Hay apuestas por lo público, como la que hizo este viejo sindicalista, toda su vida, y hay un mal uso de lo público que se ha normalizado, por desgracia, en un sector de la política.

El senador Monago, presidente del Comité de Derechos y Garantías del PP, afirmaba recientemente, antes del XXI congreso nacional del PP, que "con Feijóo han estado a la altura y se ha hecho del cumplimiento de la ley el norte y guía del Partido Popular", presumiendo de código ético y cultura de integridad, reivindicando una forma de hacer política frente al PSOE. Todo esto lo dice, el expresidente de la Junta de Extremadura, el político profesional que realizó a Tenerife 35 viajes a mil euros, a cargo del presupuesto del senado, durante los años 2009 y 2010, por razones de ocio y tiempo libre. Y ahí sigue, resistiéndose a terminar con sueldo de bombero.  El listón ético del PP se encuentra en el subsuelo.

Rufián, en su intervención tenía razón y a estas alturas todos sabemos de donde viene esta gente, pero es necesario recordar  su pelaje porque a la memoria se la vence con mentiras repetidas. Qué se puede decir que ya no se haya dicho para  observar el nivel ético del funcionamiento de un partido que tiene pendientes 30 causas y los garantes de su ética son políticos como Monago... 

Informes falsos, promotores de bulos, acusaciones torticeras, titulares mediáticos, falsas y artificiosas instrucciones jurídicas han sido la estrella polar de los que creen que el poder les corresponde por una divina gracia. Afortunadamente, hay que  felicitarse porque multitud de causas difamatorias hacia personas y organizaciones  molestas, hayan sido desarmadas por algunos jueces, aunque en el camino han sido criminalizados por medios de comunicación intoxicadores y espurios, financiados por grupos económicos o élites, incluso con dinero público. El ejemplo reciente de Mónica Oltra sirve para ilustrar la impunidad con la que se lincha a alguien de izquierdas.

Ayer, la bancada de ocas locas del PP y como mascarón de proa, Feijóo, olvidaron sus manguitos de burócratas frustrados y se arremangaron para mostrar sus vicios tabernarios aludiendo a los prostíbulos que tan bien conocen. La desesperación siempre lleva al exabrupto lanzado como último reducto de salvación.  Hoy, la portavoz del PP, Esther Muñoz, desarrolla teóricamente la metáfora que ayer Feijóo lanzó, profundizando en el error y la impotencia. Y lo dijo él, aquel que dio marcha atrás en la venta de la sede de Génova, fortín y símbolo del Partido Popular, financiada con dinero procedente de las cajas de negocios sucios, que suelen cerrarse con "volquetes de putas" en lupanares, burdeles o casas de lenocinio.

Los de la "Cláusula Quirón, siempre tienen a alguien que te afine el problema. Con la crisis del 2011 ya nos dejaron la enseñanza de los gobiernos de España y Cataluña al percibir que la fuerza de la calle ponía en riesgo sus culos y optaron por fabricar, solidariamente entre las derechas españolistas y catalanistas, la “ley Mordaza” de 2015. En la ponencia del Congreso del PP ya  piensan de nuevo en el ciudadano medio, por si nos equivocamos en la declaración de la renta. Una cláusula a cambio de silencio que diría la afamada Isabel Ayuso. 

El Sr. Feijóo en la comparecencia de Pedro Sánchez volvió a manifestar su insolvencia y mala fe, pero los 100000 hijos de San Luis duplicarán sus bulos, su inquina, su grosera manera de obtener el poder y seguiremos en la escalada del insulto zafio, en la impotencia de no obtener el gobierno para hacer realidad centenas de cláusulas Quirón para sus familias y amigos. 

No queda otra que pasar a la ofensiva porque la escalada de los corifeos de Brunete seguirán instalados en  lo que diseñaron desde el minuto cero con los Gobiernos de Pedro Sánchez. Los que presumen de tener ganada la guerra, no suelen percibir que van perdiendo todas las batallas. Y ayer la perdieron por goleada, una vez más.  
  

martes, 1 de julio de 2025

Plasencia y el debate de Extremadura

 



Cuando vi al alcalde de Plasencia en las gradas de la Asamblea de Extremadura, en la apertura del Debate de la Región que abría la presidenta de Extremadura, juro que por un momento pensé que alguna medida importante, relacionada con Plasencia, anunciaría María Guardiola. ¡Falsa ilusión! Era el alcalde de Cáceres el que estaba allí por esa razón. Solo el hospital de Cáceres se lleva 220 millones de euros. Plasencia, Navalmoral y Coria, cero euros. 

Cuando la presidenta acabó su intervención con un “Extremadura está despertando”, salí de mi galbana somnolienta, preguntándome qué proyecto ilusionante había asomado en Extremadura en estos dos años de gobierno del PP para tan bello despertar. La bajada impositiva para rentas altas le ha quedado obscenamente clasista, el encuentro institucional con Isabel Ayuso, es propio de un servilismo de territorio colonizado que da vergüenza ajena, el que tuvo con García Page era optar por una alianza tacticista con el enemigo de mi enemigo, la de legislar contra la memoria histórica muestra sus concesiones a una opción política anticonstitucional contra la concordia… 

Puede que esté muy orgullosa de haber encontrado la fórmula de una ley de pesca para luchar por el mundo rural. Todo ello cargado de una notable indigencia intelectual, maquillada de una notable capacidad de noquearnos con un infinito relato de medidas anodinas, que nunca pueden ser las líneas maestras de orientación de la política para una Extremadura con serios problemas de futuro.   

Cuando Guardiola salió al patio de la asamblea, allí estaba en primer lugar mi alcalde con la efusividad propia del que se ha hecho presente para mostrar su lealtad inequívoca. Fernando Pizarro escenificó con su presencia y con su abrazo que no va a molestar a la presidenta de Extremadura con ninguna petición para Plasencia. Antes, podía volcar todas las culpas sobre el gobierno socialista. Otra vez, no era el momento. Posiblemente su presencia tuviera que ver, pensando mal, con ser visualizado por María Guardiola, enviando como martillo pilón, el mensaje subliminal de que al igual que la energía, él solo se transforma. 

Andan las fechas de las elecciones autonómicas y generales poniendo nerviosos a unos y otros, y cada uno elige la forma y los contenidos para ponerse en valor, pero seguro que ni antes, ni durante su encuentro, salieron los grandes temas de Plasencia. Fernando Pizarro sabe que en una ciudad mortecina va de “sobrao” con sus planes de bacheo o el parking subterráneo prometido en el barrio de Miralvalle, que nunca hará. Marcar los ejes vitales para una recuperación estratégica de Plasencia como la Plataforma logística, la apuesta por Martín Palomino o la finalización de la autovía Ex-A1 es un deporte de riesgo para su futuro político. En política, los silencios se pagan y trata de no hacer ruido. 

El debate que debía orientar las políticas que abordasen los grandes retos de nuestra comunidad, mostró que el partido en el gobierno está en el seguidismo de la calle Génova y que valen noticias amarillas para desviar el foco de una necesidad vital para Extremadura como son las medidas estructurales que son las que esperábamos la ciudadanía extremeña. 

Han sido, finalmente, propuestas de resolución presentadas por los grupos minoritarios de la asamblea a propuesta de MSU y Manifiesto X Plasencia, las que salieron adelante; en algún caso a pesar del PP, que no tuvo complejo de votar en contra de reivindicaciones puntuales como la creación de un Consorcio Cultural para Plasencia que acoja el legado de Jiménez Carrero o el “Salón de Otoño”, a pesar de ser aprobada como moción en el Ayuntamiento de Plasencia. Se nota que el “Habla Extremadura” de la Sra. Guardiola tiene letra pequeña: “que yo no te escucho”.

Cabe esperar al menos que la Sra. Guardiola asuma su responsabilidad en la aprobación de todas ellas -Plataforma logística, Ruta de la Plata, Consorcio cultural, Autovía Ex-A1 y Martín Palomino- dando un tratamiento específico en los presupuestos de 2026. ¡Estaremos muy atentos!

El PSOE perdió una oportunidad para salirse de la linde políticamente correcta y reclamar, incluso apostar por la recuperación de la línea Plasencia-Salamanca en 2035, porque si hablamos de orientar políticas que frenen la despoblación y cambien el rumbo actual de Extremadura solo sirve coraje y apuestas valientes. "Maldita sea la exitosa dictadura del miedo que nos obliga a creer que la realidad es intocable" - Eduardo Galeano-

Lo demás es favorecer la desafección de la ciudadanía.  

jueves, 8 de mayo de 2025

Enrique J. Carrero y Salón de Otoño




El alcalde de Plasencia tiene razón al decir que el ruido no favorece las gestiones de una petición ciudadana como es la de espacios museísticos para Plasencia, tampoco el silencio durante décadas. Una demanda cultural que no surge por generación espontánea y que en la última década ha sido una reivindicación formulada de forma muy medida por la asociación cultural de “Trazos”, en el caso de la recuperación del Salón de Otoño, reconvertida en Obra Abierta. 

Con respecto a la obra pictórica de Enrique Jiménez Carrero, mediante una propuesta inicial realizada a la Diputación de Cáceres por Manifiesto X Plasencia y MSU, mostrándose esta institución dispuesta a implicarse, tras la obligada cesión de la Casa del Deán por parte del Ayuntamiento. Hasta ahora, nuestro pintor tras reuniones con las instituciones, solo pide una respuesta concreta, legítimamente.  Tiene otras opciones, pero quiere que su obra esté ubicada en Plasencia.    

Creo que no es necesario abundar en razones para la acogida museística en nuestra ciudad. Disposición por parte de un pintor de la tierra a legar gran parte de su trabajo y la recuperación del patrimonio artístico que se ha venido generando con el Salón de Otoño desde 1979, primero con Caja de Ahorros de Plasencia, más tarde Caja de Extremadura. 

El caso es que, ante el silencio reiterado del Ayuntamiento de Plasencia y de la Junta de Extremadura, los mismos ciudadanos a los que nos subleva la situación del tren, el suelo industrial, los juegos infantiles y al empedrado de las calles, nos llueve otra demanda que estaba aletargada, narcotizada con el insoportable ruido de la inacción que soportamos en la “Perla del Bache”, sin olvidarnos de otros actores como la Fundación de Caja de Extremadura que debe fijar una posición final y tiene que mover ficha. Hay una responsabilidad social no ejercida. Estamos a la espera.  

Para evitar el ruido nada mejor que la transparencia y la toma de decisiones. Dos propuestas culturales para una ciudad histórica sin museos. También para Extremadura con la seguridad de crear referencia en el resto del país e internacionalmente. Inversión con retornos asegurados. Cultura en letras mayúsculas con capacidad para dinamizar decenas de actividades, exposiciones, muestras que provocarán sinergias económicas más allá de las clásicas cañas y tapas. Equilibrio territorial que hoy no existe.

La apuesta por el museo de Helga de Alvear marcó un camino acertado. En el 2005, el Presidente de Extremadura, Juan Carlos Ibarra asume el compromiso de hacerlo realidad y hoy es una referencia contrastada por las más de cien mil visitas anuales. Una inversión de veinte millones de euros, atrayendo un turismo de calidad, con retornos certeros en el comercio y en la hostelería, fundamentalmente.

Ibarra, con su decisión de apoyo al arte contemporáneo, ejecutaba una premisa básica cuando afirmaba que había que avanzar todos al mismo ritmo para evitar retrasos de una parte. Y apostó por ese equilibrio al fijar esa apuesta innovadora en Cáceres mediante una competencia exclusiva de la Junta de Extremadura, dictada por nuestro Estatuto de Autonomía. El museo de Helga contiene, hoy en día, más de 3000 obras. Lo cuantifico porque al parecer un inconveniente mostrado por la Junta es encontrar un espacio para un legado de 300 obras de Enrique Jiménez Carrero. Esas declaraciones si que son ruido. Hay alfombras en otras comunidades autónomas que no pondrían pega alguna.

La ciudadanía acaba de hablar en una asamblea con lleno histórico, gestionada por una sociedad civil que comienza a despertar. Una moción presentada por el PSOE de Plasencia sobre espacios museísticos ha sido unánimemente aprobada esta semana, que lejos de ser una declaración de intenciones, compromete en primer lugar al propio Ayuntamiento de Plasencia. 

La Diputación de Cáceres a través de su presidente Miguel Ángel Morales ya ha manifestado su disposición a colaborar mediante algún compromiso que implique a la Junta de Extremadura y al Ayuntamiento. No hace falta ruido, efectivamente; tan solo una toma de decisiones compartida, calendarizada y presupuestada. Negro sobre blanco. El resto es provocar ruido. 

Tenemos el contenido artístico y las administraciones y entidades responsables deben proveer el continente de recursos y espacios. Hay un tiempo perdido en el pasado y sería un error que el Ayuntamiento, Junta de Extremadura, y Fundación de Caja de Extremadura hiciesen apuestas por dar patadones para alante.  

El 27 de mayo, en Las Carmelitas de Plasencia, tenemos una cita a las 20h. No nos animes por una lucha que nos corresponde a todos; mucho mejor si acudes a esta manifestación. ¡Difunde!


domingo, 6 de abril de 2025

El Ruta de la Plata y el Comisionado del Atlántico



En el evento celebrado en Cádiz sobre el Corredor del Oeste:Ruta de la Plata, José Antonio Sebastian, Comisionado del Atlántico, en su intervención de cierre me decepcionó. Después de Zamora y Plasencia, le tocaba a la “Tacita de Plata” y en junio, a Pola de Lena. Encuentros que al parecer comienzan a molestar por el tono enfadado del comisionado. No hubo posibilidad para la réplica ni el debate respecto a su argumentario. Al parecer no habíamos estudiado su lección.

Muchos esperabamos un avance del estudio comprometido por el Gobierno de Pedro Sánchez sobre este corredor, pero tan solo hubo argumentos dilatorios y retorcimiento de datos para lanzar una sucesión de jarros de agua fría y lanzar balones fuera del terreno de juego. Nada que no intuyamos desde Canovas del Castillo: El Oeste vaciado no importa, salvo Valladolid, que tendrá una estación faraónica valorada en 240 millones de euros.

Su discurso contundente, sobrado y soberbio vino a decir que dieramos tiempo al tiempo y que no nos pusieramos tan pesados, porque había razones técnicas y financieras que lo dilatarían en el tiempo. Al parecer ese no es el caso del Corredor del Mediterraneo con una proyección de costes hasta los 50000 millones y tiempos de ejecución muy avanzados. 

Si yo fuera suspicaz pensaría que estaba tratando al Oeste de España como ciudadanos de segunda categoría, pero prefiero apreciar en él un mal comunicador gubernamental. Nada sobre el retorno económico de esta infraestructura o sobre el incremento del PIB en el oeste español o su repercusión en la descarbonización. Al parecer son argumentos prescindibles en el caso del Corredor del Ruta de la Plata. Que el Ministerio de Defensa incluya en su informe de estrategia de seguridad industrial el Corredor Ruta de la Plata como eje vertebrador Norte-Sur, tampoco merecía una explicación. Jose Antonio Sebastian, ayer hizo un flaco favor al Gobierno Central, utilizando un discurso soberbio, torturando datos técnicos que no resisten un argumentario fundamentado en razones económicas, ambientales y en la lucha contra la despoblación.

Hace unos días, el Comisionado, afirmaba en el Periódico de Extremadura que el Ruta de la Plata tardaría en hacerse unos 18 o 20 años, añadiendo un coste de 3000 millones de euros. En el periódico “Hoy”, daba otras cantidades: “entre 4000 y 6000 millones”. La realidad es que el coste sería muy similar al coste de la línea Evora-Badajoz; en torno a los 6 o 7 millones de euros, lo que significa que en el tramo actualmente cerrado de 120 kilómetros entre Plasencia-Salamanca, no pasarían de 900 millones. Esta cantidad es la que especifica el informe del gobierno socialista extremeño en octubre de 2022. Habrá que seguir reclamando que este tramo sea una realidad en 2035 y  hasta Astorga en 2040. Es posible porque es necesario para el Oeste de España y para la seguridad y defensa de Europa.

Si yo jugase a la caricatura como él a camuflar los números, cuando aún no se ha hecho público el estudio intermedio del Ruta de la Plata: Plasencia-León, me atrevería a reflexionar sobre la mala suerte que tiene este corredor de que el Ministro, Oscar Puentes sea de Valladolid y no de Zamora, de Astorga, de Plasencia o de Zafra.

A medida que se acerquen las elecciones los diferentes partidos políticos deberán concretar el nivel de apuesta por el Corredor del Ruta de la Plata. Evitar, definitivamente, la España hemipléjica será su decisión y la nuestra como votantes.  

sábado, 5 de abril de 2025

El Ruta de la Plata y el Comisionado del Atlántico




En el evento celebrado en Cádiz sobre el Corredor del Oeste:Ruta de la Plata, José Antonio Sebastian, Comisionado del Atlántico, en su intervención de cierre me decepcionó. Después de Zamora y Plasencia, le tocaba a la “Tacita de Plata” y en junio, Pola de Lena. Encuentros que al parecer comienzan a molestar por el tono enfadado del comisionado. No hubo posibilidad para la réplica ni el debate respecto a su argumentario. Al parecer no habíamos estudiado su lección.

Muchos esperabamos un avance del estudio comprometido por el Gobierno de Pedro Sánchez sobre este corredor, pero tan solo hubo argumentos dilatorios y retorcimiento de datos para lanzar una sucesión de jarros de agua fría y lanzar balones fuera del terreno de juego. Nada que no intuyamos desde Canovas del Castillo: El Oeste vaciado no importa, salvo Valladolid, que tendrá una estación faraónica valorada en 240 millones de euros.

Su discurso contundente, sobrado y soberbio vino a decir que dieramos tiempo al tiempo y que no nos pusieramos tan pesados, porque había razones técnicas y financieras que lo dilatarían en el tiempo. Al parecer ese no es el caso del Corredor del Mediterraneo con una proyección de costes hasta los 50000 millones y tiempos de ejecución muy avanzados. 

Si yo fuera suspicaz pensaría que estaba tratando al Oeste de España como ciudadanos de segunda categoría, pero prefiero apreciar en él un mal comunicador gubernamental. Nada sobre el retorno económico de esta infraestructura o sobre el incremento del PIB en el oeste español o su repercusión en la descarbonización. Al parecer son argumentos prescindibles en el caso del Corredor del Ruta de la Plata. Que el Ministerio de Defensa incluya en su informe de estrategia de seguridad industrial el Corredor Ruta de la Plata como eje vertebrador Norte-Sur, tampoco merecía una explicación. Jose Antonio Sebastian, ayer hizo un flaco favor al Gobierno Central, utilizando un discurso soberbio, torturando datos técnicos que no resisten un argumentario fundamentado en razones económicas, ambientales y en la lucha contra la despoblación.

Hace unos días, el Comisionado, afirmaba en el Periódico de Extremadura que el Ruta de la Plata tardaría en hacerse unos 18 o 20 años, añadiendo un coste de 3000 millones de euros. Ayer, en el periódico “Hoy”, daba otras cantidades: “entre 4000 y 6000 millones”. La realidad es que el coste sería muy similar al coste de la línea Evora-Badajoz; en torno a los 6 millones de euros, lo que significa que en el tramo actualmente cerrado de 120 kilómetros entre Plasencia-Salamanca, no pasarían de 900 millones. Habrá que seguir reclamando que este tramo sea una realidad en 2035 y  hasta Astorga en 2040. Es posible porque es necesario para el Oeste de España y para la seguridad y defensa de Europa.

Si yo jugase a la caricatura como él a camuflar los números, cuando aún no se ha hecho público el estudio intermedio del Ruta de la Plata: Plasencia-León, me atrevería a reflexionar sobre la mala suerte que tiene este corredor de que el Ministro, Oscar Puentes sea de Valladolid y no de Zamora, de Astorga, de Plasencia o de Zafra.

A medida que se acerquen las elecciones los diferentes partidos políticos deberán concretar el nivel de apuesta por el Corredor del Ruta de la Plata. Evitar, definitivamente, la España hemipléjica será su decisión y la nuestra como votantes.